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Ambiente

En la boca del horno

La quema de eucaliptos para la producción de carbón libera sustancias irritantes y cancerígenas

En Mato Grosso do Sul, 10 mil trabajadores actúan en condiciones precarias en la producción de carbón vegetal, hecho principalmente a base de madera de eucalipto (Eucalyptus sp ), para su utilización en metalúrgicas y parrillas (restaurantes). En general, no están registrados ni tampoco utilizan equipamientos de protección. En el primer estudio de compuestos liberados por la combustión del eucalipto, la química Nilva Ré-Poppi, de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul (UFMS), encontró otro problema: los carboneros pasan la mayor parte del tiempo expuestos a 146 diferentes sustancias químicas arrojadas al aire a través de la quema de la madera. Entre las 80 de la clase de los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HPAs), seis se encuentran en cantidad elevada, y algunas de éstas causan cáncer o mutaciones genéticas.

Los compuestos cancerígenos, que comprenden a los benzoantracenos, los benzofluorantenos y los dibenzoantracenos, presentan en su estructura cuatro y cinco anillos de benceno, y resultan de la quema incompleta de la madera, una característica de la producción del carbón vegetal. El proceso libera también componentes irritantes, como los fenoles, y antioxidantes, como los metoxifenoles, derivados de la rotura de la lignina, una molécula que otorga rigidez a las células vegetales.

La descomposición de la celulosa, entretanto, provoca elevadas concentraciones de azúcares simples, como el levoglucosano, cantidades menores de compuestos alifáticos (sin benceno) y oxigenados, y sustancias derivadas de las ceras, resinas y gomas. Juntos, éstos son los principales componentes del material en partículas sólidas de contaminantes en suspensión existente en el humo, de acuerdo con el estudio de Nilva, publicado en abril en Chromatographia , y firmado también por Mary Rosa Santiago da Silva, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Araraquara.

Las investigadoras se concentraron en las carbonerías de los municipios de Água Clara, Ribas do Rio Pardo y Três Lagoas, en el este de Mato Grosso do Sul, que ejecutan la pirólisis (descomposición por calor) del eucalipto en hornos de barro, a temperaturas relativamente bajas. El próximo paso consistirá en analizar los componentes emitidos por la combustión de otras maderas del Cerrado (Sabana). “Las concentraciones de contaminantes oscilan de acuerdo con la especie de árbol quemada, la temperatura de la combustión y la duración del fuego”, explica Nilva.

La investigación identificó los componentes de los gases y del humo recogidos a 1,5 metros del horno de producción con base en dos técnicas de análisis químico: la cromatografía gaseosa y la espectrometría de masa. Para delimitar con precisión el riesgo de que los trabajadores desarrollen cáncer, advierte la investigadora, sería necesario investigar las concentraciones de las sustancias inhaladas que llegan al sistema respiratorio.

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