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Inversiones

La agencia de la innovación

La Finep celebra sus 35 años y consolida su papel en el apoyo a I&D&I

En el transcurso de sus 35 años, cumplidos en julio, la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) se consolidó como brazo de apoyo de la innovación brasileña: financia inversiones en Investigación y Desarrollo (I&D) en empresas, promueve su interacción con universidades e institutos de investigación e implementa medidas de atracción de capital de riesgo para apoyar a empresas emergentes de base tecnológica. Esta capitalizada agencia es responsable por la gestión del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FNDCT), al cual se destinan los recursos de los Fondos Sectoriales que, este año, sumarán 500 millones de reales, pero superarían la marca de los mil millones en 2003.

“La Finep ha sido remozada y reestructurada, y cuenta con nuevos instrumentos de estímulo a la innovación”, afirma Mauro Marcondes Rodrigues, presidente de la agencia, citando como ejemplo la reducción de los costos de las operaciones de financiamiento a la innovación tecnológica. Ese mecanismo, que se encuentra a la espera de su reglamentación, permitirá efectuar operaciones con la Tasa de Interés de Largo Plazo (TILP) reducida, lo que debe aumentar significativamente su cartera de proyectos. También está autorizada por ley la subvención directa de la Finep a programas de I&D en empresas, prerrogativa que hasta ahora se restringía a las universidades. “Podemos apoyar a empresas de base tecnológica que aún no están maduras para el capital de riesgo”, explica Marcondes Rodrigues.

Creada al inicio de la década del 70, la Finep consolidó su actuación cuando empezó a operar con los recursos del FNDCT, un importante instrumento de incentivo a la innovación, comenta Marcondes Rodrigues. La agencia desempeña también un papel importante para la comunidad científica, mediante la transferencia de recursos del Fondo de Infraestructura (CT-Infra), que financian la infraestructura y los servicios de apoyo a la investigación en universidades e institutos de investigación. Estas instituciones también se benefician con los proyectos apoyados por el Fondo Verde-Amarelo.

En el último llamado, por ejemplo, la Finep destinó 25 millones de reales para el financiamiento de proyectos, con igual contrapartida por parte de las empresas interesadas, que serán desarrollados en asociación con las universidades e institutos de investigación. El número de propuestas presentadas ante la Finep sorprendió. Empresas como Caraíba Metais, Cecrisa, Embrapa, Natura y Companhia Vale do Río Doce, entre otras, presentaron proyectos por un monto total superior los 130 millones de reales.Falta aún recorrer un largo camino, reconoce Marcondes Rodrigues. “Pero la agenda del país ha cambiado”, dice. “Las empresas ahora dan atención a I&D e innovación”, afirma el presidente de la Finep.

Radiografía del avance tecnológico

La principal acción promovida por el 71% de las empresas brasileñas en dirección hacia el desarrollo tecnológico sigue siendo la compra de máquinas y equipamientos. La innovación de productos se destaca en sectores tales como el de máquinas para oficinas e informática; química; material electrónico y de comunicaciones; equipos médico-hospitalarios y ópticos. La capacitación de recursos humanos es promovida solamente por un 30% de las empresas, en su mayoría de gran porte. Pese a ese cuadro, la mayoría de las empresas se considera tecnológicamente avanzada y evalúa que, en los últimos años, experimentó un significativo avance tecnológico y en su capacidad de innovar en relación al período 1995 – 2000.

Esas fueron algunas de las conclusiones de la investigación La Industria y la Cuestión Tecnológica , patrocinada por la Confederación Nacional de la Industria (CNI) y la Finep, divulgada a comienzos de agosto. Fueron escuchados 531 ejecutivos de empresas de pequeño (367), mediano (105) y gran porte (59), entre octubre y diciembre del año pasado. La mayoría de las empresas, independientemente de su porte, apuntó hacia la apertura de nuevos mercados como la variable clave para el éxito en los próximos cinco años, y la fabricación de productos con la máxima eficiencia como el factor más importante para ampliar los negocios. La eficiencia, (con 89 puntos), por cierto, superó ampliamente a otros indicadores, tales como Investigación, Desarrollo e Ingeniería (I&D&I – 60 puntos) o exportaciones (53 puntos). Estrategias tales como marketing y diseño tuvieron, respectivamente, indicadores de 50 y 32 puntos.

La investigación también registró que I&D&I adquirieron importancia estratégica entre las empresas, cuando se comparan los inversiones con las realizadas en la segunda mitad de la década pasada, sobre todo en los sectores productores de Bienes de Capital y de Alimentos y Bebidas. Las pequeñas empresas realizan, proporcionalmente, menos actividades de investigación que las medianas y las grandes. Entre las actividades señaladas, al margen del recabamiento de datos e informaciones, apuntan también la construcción de prototipos y la producción experimental. En el caso de las empresas medianas y grandes, las principales actividades son la ingeniería de proceso, el recabamiento de datos e informaciones, la prospección mercadológica y la ingeniería de producto.

Dificultades de financiamiento
La innovación tecnológica es reconocida como necesaria por el 93% de los entrevistados. No obstante, la mitad de las empresas declaró no tener capacidad técnica, financiera o de recursos humanos para invertir en innovación. Entre las pequeñas, ese porcentaje es del 60%. Pese a este resultado, el 83% de las empresas consultadas afirmó que tienen alguna estrategia de innovación, pero la mitad alega tener dificultades de acceso a la financiación. A propósito, en este aspecto, la investigación CNI/ Finep constató que las empresas dependen de manera crítica de la disponibilidad de recursos propios y carecen de apoyo gubernamental para inversiones.

Cuando se trata de inversiones en nuevas tecnologías y, sobre todo en I&D&I, la situación es más grave todavía, en razón del alto riesgo y del elevado período de maduración. La falta de personal calificado fue apuntada como un obstáculo para la innovación por el 35% de los entrevistados, y la dificultad para formar alianzas, por un 17%.La preocupación con la capacitación de recursos humanos para operar o desarrollar nuevas tecnologías crece en función directa del tamaño de las empresas. Ese punto es considerado “muy importante” por el 54% de las grandes compañías. Pero en general, es irrelevante para gran parte de las empresas, lo que, según la investigación, “parece denotar una menor preocupación con el montaje de estructuras formales de I&D&I”.

Las estrategias de innovación son realizadas predominantemente en la propia empresa, siendo que sus clientes y proveedores son sus principales socios. En contrapartida, entre las grandes empresas, el relieve es para la adquisición de tecnología ya desarrollada por terceros. En el caso de los proyectos cooperativos, el 25% de las empresas respondió que cuentan con el apoyo del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai) y el Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresa (Sebrae), de empresas del grupo y consultoras.

Es interesante notar que el número de empresas que cuentan con proyectos conjuntos con las universidades e institutos de investigación llega al 24%. Esta radiografía de la innovación ha demostrado que el desarrollo tecnológico de las empresas está directamente relacionado con la compra de equipamientos, como éste también es el principal canal de transferencia de tecnología, con indicador de 60 puntos, seguida de la contratación de personal especializado, con 53 puntos. “Esto indica la necesidad de que la política tecnológica incluya instrumentos que apoyen estas iniciativas, que representan la principal vía de introducción de la innovación en las empresas”, concluye la investigación.

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