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Tecnociencia

La endogamia amplía el riesgo de extinción

No se imaginaba que fuese tan crítica la situación del manatí o vaca marina (Trichechus manatus). Al margen de figurar hace años en la lista de animales amenazados de extinción, esta especie de mamífero, que llega a pesar 700 kilos y medir 4,5 metros de longitud, muestra un acentuado grado de endogamia (cruzamiento entre ejemplares parientes), con una variabilidad genética muy cercana a cero, de acuerdo con un estudio realizado en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). Y cuanto menor es la variabilidad genética, mayor el riesgo de extinción, pues se reduce la resistencia contra las enfermedades.

“Durante los próximos 20 ó 30 años, quizás haya en la naturaleza únicamente vacas marinas reintroducidas, criadas en cautiverio”, comenta Fabrício Santos, coordinador del estudio, financiado por la Fundación O Boticário, con apoyo del Centro de Mamíferos Acuáticos. Santos y su alumna Juliana Vianna analizaron los haplotipos (secuencias de ADN mitocondrial, heredados de la madre) de 35 vacas marinas y de 78 de la especie hallada solamente en la Cuenca Amazónica: el manatí amazónico (Trichechus inunguis).

Mientras que en la especie marina las secuencias de ADN eran idénticas (un solo haplotipo), la amazónica mostró una situación más confortable, con 21 haplotipos o linajes maternos. Un peligro extra, que amplía el riesgo de extinción del manatí, es el cruzamiento entre las dos especies, que resulta en híbridos, normalmente estériles o raramente fértiles.

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