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Política C&T

Inversiones en la selva

El Banco da Amazônia destina 19 millones de reales a investigaciones tendientes a expandir el mercado regional

El Banco da Amazônia S.A. (Basa) desempeña un papel estratégico en el desarrollo científico y tecnológico de la región norte de Brasil. Al operar como banco minorista, como banco de inversiones y como agencia de fomento, el Basa se convierte en un gestor de recursos, como por ejemplo los del Fondo de Inversiones de la Amazonia (Finam), por medio del cual financia investigaciones desarrolladas por universidades e institutos instalados en nueve estados brasileños. Concretamente, la mayor parte de las inversiones en C&T corresponden a giros del gobierno federal y de organismos también federales. Con todo, la contribución del Basa en la región amazónica brasileña ha sido fundamental para el desarrollo de nuevas tecnologías.

Este año el Basa está iniciando la segunda fase de un programa de financiación de investigaciones que empezó en 1999, y que tiene por objeto mejorar la calidad de los productos regionales, ampliar la producción e incrementar los ingresos de los productores. En la primera fase de dicho programa, finalizada en diciembre pasado, el banco invirtió 12 millones de reales “no reembolsables” en 281 proyectos de demanda espontánea, brindando apoyo a tecnologías orientadas a la producción de madera, arroz, mandioca o yuca y frutas, por ejemplo. “Queríamos apoyar la investigación aplicada; nada del otro mundo, ya que el retorno que se exige es el producto”, comenta Hélio Graça, gerente ejecutivo de Estudios Económicos del Basa. Los proyectos fueron presentados por 26 universidades, institutos de investigación y museos de la región amazónica, entre ellos la Universidad de la Amazonia, el Museo Paraense Emílio Goeldi, la Universidad Federal de Maranhão y la Comisión Ejecutiva del Plan de Cultivo del Cacao (Ceplac), solo para mencionar algunos ejemplos.

Los recursos destinados a cada proyecto oscilaron entre los 150 mil y los 450 mil reales. Para acceder al financiamiento, cada institución creó un comité ad hoc integrado por cinco personas, siendo dos de éstas asesores externos, para evitar el corporativismo y asegurar un análisis técnico de los proyectos, de acuerdo con Graça. Financiando exclusivamente gastos de costos, el banco apoyó, por ejemplo, una investigación desarrollada por la Universidad Estadual de Maranhão, que analizó las propiedades químicas, físicas y biológicas de la piedra negra, un carbón animal con potencial terapéutico en la industria farmacéutica y filtrante en la industria química. También se analizó su utilización en la reducción de los efectos letales del veneno de yararaca.

Otro proyecto parcialmente financiado por el Basa, en asociación con la Fundación Centro de Análisis, Investigación e Innovación Tecnológica (Fucapi), fue el de implantación del Núcleo de Investigación y Desarrollo del Diseño Tropical, para estimular la radicación de empresas y la formación de profesionales en las áreas de diseño industrial, de muebles, de objetos de arte y decoración y de arquitectura no convencional, utilizando materias primas regionales. El banco también estimuló investigaciones sobre el manejo y la creación de quelonios en cautiverio y de mejora de la calidad de peces ornamentales, en asociación con la Fundación Universidad de Amazonas (FUA). Al menos 90 proyectos ya han sido concluidos. “Las nuevas tecnologías resultantes de las investigaciones son del Basa, que se las transfiere gratuitamente a los interesados”, dice Graça.

A partir de este año, el banco destinará otros 7 millones de reales a la contratación de proyectos específicos que apoyen la implementación de plataformas tecnológicas y arreglos productivos locales estructurados por el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT). “Ahora estamos apostando a la investigación inducida”, dice Graça. El Basa es una institución de economía mixta, que actúa en nueve estados, y es responsable del giro del 84% de los recursos de largo plazo contratados por empresas de la región, y por el 50% del crédito para capital circulante y préstamos a personas físicas en la Amazonia. No obstante, el bajo grado de desarrollo tecnológico y de capacitación de los recursos humanos se ha convertido en un obstáculo para la utilización de esos recursos. “Por eso hemos decidido invertir en investigación”, explica Graça.

Aptitudes regionales
Simultáneamente al financiamiento de las investigaciones, el banco solicitó al Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea) proyectos que orientaran el desarrollo de los arreglos productivos locales y potencializaran las inversiones. Los proyectos, finalizados en diciembre pasado, sugirieron un enorme potencial para la producción de mandioca en el estado de Acre, para la cría de ganado vacuno en Tocantins y para el cultivo de arroz y la producción de madera para muebles en Roraima, por ejemplo. “Las aptitudes fueron definidas junto con las comunidades. Ahora daremos prosecución a los proyectos propuestos”, afirma Graça.

También con el apoyo del Ipea, el Basa desarrolló matrices de insumos – productos para la región y para cada un de los estados del norte de Brasil, para identificar las actividades con mayor efecto multiplicador con relación a las inversiones, y de mayor valor agregado. También se cuantificó el potencial económico de los 757 municipios de la Amazonia Legal, con el objetivo de brindar soporte a la segunda fase del programa de financiamiento a la investigación y orientar la instalación de la red de sucursales.

Los datos recabados por el Ipea, que serán divulgados entre febrero y marzo, también servirán de apoyo para la definición de las plataformas tecnológicas regionales que el MCT está instalando. “Ya hemos identificado 27 actividades que merecen el apoyo del banco y que están integradas a los resultados de la investigación del Ipea y a las plataformas tecnológicas propuestas por el MCT”, adelanta Graça.

En ese perímetro diseñado por el Ipea y por el MCT, el Basa focalizará sus inversiones en investigación, en el marco de la segunda fase del programa de financiamiento. “Necesitamos investigaciones relacionadas con la formación de recursos humanos para el área de madera y muebles”, ejemplifica. “Seleccionaremos las instituciones que ofrecen las mejores condiciones para llevar adelante el proyecto”.

El Basa invierte también en estudios sobre biodiversidad, apoyando el Programa Brasileño de Ecología Molecular para el Uso Sostenible de la Biodiversidad de la Amazonia (Probem), que forma parte de Bioamazônia, una organización social creada por el gobierno federal en 1999.

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