Imprimir Republicar

Política C&T

El reto es innovar

El Ministerio de Ciencia y Tecnología pretende contar con el apoyo del BNDES, las empresas y las universidades para elaborar y poner en marcha un programa nacional de sustitución de importaciones

El Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT) está negociando con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) un programa de apoyo a nuevos emprendimientos de base tecnológica. El MCT realizará un estudio de las investigaciones más relevantes desarrolladas en el ámbito de las universidades e institutos públicos de investigación, identificando prototipos y productos con potencial de mercado y evaluando su factibilidad económica, de manera tal de formar un banco de datos, que será operado por el BNDES.

La idea no es financiar la instalación de esas empresas mediante la concesión de créditos, adelanta el ministro Roberto Amaral, sino buscar, entre los clientes del banco, eventuales socios para el proyecto. La prospección de las investigaciones con potencial de mercado comenzaría a mediados de abril. Amaral cree que al final del primer semestre el ministerio estará en condiciones de transformar proyectos científicos en aplicaciones económicas.

“Pretendemos activar también otras agencias de financiamiento, como el Banco do Nordeste, el Banco da Amazônia e inversores de riesgo, como por ejemplo Votorantim Ventures”, explicó el ministro, quien estuvo en la sede de la FAPESP el pasado 21 de marzo para discutir distintas formas de cooperación con el MCT. La asociación con el BNDES, subrayó Amaral, forma parte de un conjunto de medidas que el MCT pretende implementar para apoyar el crecimiento económico del país. En el marco del proyecto desarrollado junto al banco, la estrategia es invertir en la innovación, para agregarles valor a los productos que forman parte actualmente de la pauta de exportación brasileña.

Otro proyecto igualmente en marcha se inspira en la política de sustitución selectiva de importaciones – preconizada por el programa de gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva – através de la transferencia de tecnologías desarrolladas en las universidades para aplicaciones empresariales. La idea es instar a universidades e institutos de investigación a desarrollar prototipos de piezas, equipamientos o servicios importados en gran escala para determinados sectores de la industria, para luego localizar empresas nacionales dispuesta a producirlos.

Esta articulación dará lugar, de acuerdo con la evaluación del ministro, a un círculo virtuoso en donde todos ganan: la universidad, que deposita la patente; la empresa que demanda el producto, que a su vez reduce gastos con importaciones; y el fabricante nacional del equipamiento, que tendrá un mercado asegurado. “Identificaremos las áreas para las cuales es posible realizar la sustitución de piezas o servicios importados”, garantizó el ministro. Este proyecto – “que aún no tiene nombre”, subraya Amaral – tiene como referencia una exitosa asociación entre laUniversidad Federal de Santa María y la Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul con la empresa Forjas Taurus – fabricante de armas – para la producción de una pieza muy utilizada en la producción de petróleo y consumida por Petrobras.

Fondos sectoriales
Al tiempo que se aboca a la búsqueda de nuevos medios de financiamientos para la innovación tecnológica empresarial, el MCT también pretende ampliar los recursos para inversiones en investigación científica y tecnológica en las universidades e institutos de investigación. “De nada sirve pensar cualquier política de C&T si no se parte de la universidad brasileña”, enfatizó Amaral. En medio a un escenario de restricción presupuestaria, el ministro estudia la posibilidad de reforzar la participación de los fondos sectoriales en las inversiones en investigación académica.

En la actualidad, la comunidad científica cuenta únicamente con recursos del Fondo de Infraestructura (CT-Infra) y comparte los beneficios del Fondo Verde-Amarelo en los proyectos desarrollados en sociedad con la iniciativa privada. “Queremos que todos los fondos contribuyan, y en mayor medida”, adelantó el ministro. Un grupo de trabajo – del cual participa un representante de la Central Única de Trabajadores (CUT) – se encuentra abocado al estudio de medidas tendientes a lograr “una mejor articulación” de los fundos sectoriales con la política nacional de C&T.

Dicho grupo, de acuerdo con el ministro, efectuará un análisis del desempeño de los fondos, y revisará el proceso de análisis de los proyectos. “Pretendemos discutir el método de gestión de esos recursos y tornarlo más democrático. Deseamos que los fondos colaboren en la reconstrucción de la universidad”, detalló. Pero cualquier cambio dependerá de aprobación por parte de la Cámara de Diputados y del Senado. “Vamos a discutir la propuesta con la academia, con la sociedad y con el gobierno, pero esta reforma solamente puede hacerse por vía legislativa”, afirmó.

Otro tema que ya está siendo analizado por el Legislativo es la Ley de Innovación, enviada al Congreso en carácter de urgencia al final del año pasado. No obstante, a comienzos de marzo el actual gobierno retiró de la pauta su carácter de urgencia. “Lo que ocurre es que pretendemos ampliar la discusión de la nueva ley con la sociedad”, justificó el ministro. Amaral afirmó que el artículo 12º “está creando un cierto malestar en las universidades brasileñas”. Dicho artículo autoriza a los investigadores a solicitar su alejamiento de una determinada Institución Científica o Tecnológica (ICT) de origen para prestar servicios en otra institución, con todas las garantías de vencimiento del cargo efectivo o del empleo público, o pedir licencia durante un período de hasta cuatro años para constituir una Empresa de Base Tecnológica (EBT). “Esta medida puede redundar en un vaciamiento de la universidad, que ya padece una crisis salarial, de evasión de cerebros, etc. Pero la tramitación ahora seguirá su curso normal, para que podamos hacer una evaluación mejor”, dijo Amaral.

Recapitalización de la Finep
En otro frente de acción, el ministro está empezando a revisar la política de acción del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) y de la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep). La primera medida, que ya ha tenido gran divulgación, fue la creación de 4.400 becas nuevas solventadas por el CNPq y la implementación de otras 10.250 para apoyar a alumnos del enseñanza media e investigadores de mayor experiencia.

“Queremos trabajar con algunos principios, y uno de éstos consiste en hallar formas de radicar a los investigadores en su región de origen”, afirmó Amaral. A propósito, la FAPESP, colaborará en esta política de “desconcentración” de la investigación: junto con representantes del CNPq, la Fundación se abocará a estudiar una política de becas común que, “además de beneficiar a las regiones más carentes, contribuya para que los becarios, una vez concluida su carrera, retornen a su universidad de origen”, explicó el ministro. Amaral sostuvo también que pretende contar con el apoyo de la Fundación para llevar carreras de posgrado de São Paulo a otros estados, de manera tal de evitar el alejamiento de los doctorandos de sus universidades durante un período de cuatro o cinco años. “Es el comienzo de una gran colaboración, que ayudará en mucho al MCT”, afirmó.

La Finep seguirá desempeñando su rol de “complementar la acción iniciada en el CNPq”, subraya Amaral. Con todo, el ministro hace una salvedad: “En los últimos años, la Finep ha sido objeto de administraciones temerarias”, dijo. “Hemos hallado un inexplicable índice del 68% de morosidad, que amenaza incluso la propia supervivencia de la institución. En tal sentido, nuestra principal tarea consistirá en salvar a la Finep, llevando adelante un esfuerzo de recapitalización.”

El refuerzo de las FAPs
El esfuerzo de “desconcentración” de la investigación en Brasil incluye el refuerzo del accionar de las Fundaciones de Apoyo a la Investigación (Faps). “Vamos a presionar a los estados para que cumplan con las determinaciones constitucionales – que obligan al giro de un porcentaje fijo del Impuesto sobre la Circulación de Mercaderías y Servicios al área. Sabemos que los estados están en crisis. Y no debemos alimentar falsas ilusiones: no existe una cultura de inversión en C&T en el país”, afirma. “Pero no podemos continuar con la actual estructura de inversión: mucho por parte del poder público, un poco de los estados y casi nada por parte de la iniciativa privada.”

Republicar