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Carta de la editora | 86

Por sobre el fuego, sombras, frío y luces

El título anterior parece una alusión a la guerra en marcha actualmente. Son sombríos, trágicos y dolorosos los tiempos de guerra. En particular los de aquéllas que parecen hacer que los códigos mínimos de la civilización, duramente construidos por la humanidad en el transcurso de la historia, retrocedan siglos. Por eso mismo amenazan reemplazar cualquier actitud positivamente combativa, u optimista sin ingenuidad, por un pesimismo amargo, o un escepticismo profundo con relación al potencial humano para construir sociedades de bienestar. Y acaban amenazando incluso la confianza en el uso responsable del conocimiento en beneficio de los seres humanos, y no en su desmedro. Con todo, es indispensable apostar más a un juego de sombras y luces, y mantener la convicción de que el conocimiento puede utilizarse efectivamente a favor de la sociedad humana, tal como es usado con mucha frecuencia. Por cierto, ese título anterior, se refiere no a la guerra, sino a nuevas luces: conocimientos sobre la Selva Amazónica que, si se los usa de manera adecuada, serán de suma importancia para el tratamiento de esa gigantesca área, que pesa en el equilibrio ambiental del planeta.

La Amazonia es una fuente de sorpresas. Y aquí viene la más reciente de éstas: las quemas practicadas en esa selva, al margen de todos los ya conocidos efectos económicos y ambientales que provocan, reducen su temperatura. Tiene un aire de intrigante paradoja esa cosa de que el fuego pueda enfriar alguna otra cosa, incluso una inmensa selva – pero no es así. En el artículo de portada de esta edición, que comienza en la página 30, el reportero especial Marcos Pivetta explica en detalle el trabajo llevado a cabo por un equipo de investigadores, que permitió estimar una reducción de hasta 2 grados Celsius en la temperatura de la selva, y una disminución de entre un 15% y un 30% en su volumen normal de lluvias en el auge de la estación de quemas, entre agosto y octubre.

La clave de estos fenómenos reside en los aerosoles, que son microscópicas partículas, producto en este caso y principalmente de la combustión de la vegetación. Los aerosoles aparecen en concentraciones impresionantes en la Selva Amazónica durante el período más intenso de fuego – con picos de hasta 30 mil partículas por centímetro cúbico de aire, un índice alrededor de cien veces superior al que se registra en la ciudad de São Paulo durante los días más contaminados del invierno. Ahora bien, al componer densas nubes de humo, que forman una sombra espesa sobre la selva, los aerosoles reducen la intensidad de la luz solar que en condiciones normales incidiría sobre el suelo. Ése es el motivo de que provoquen un ligero enfriamiento del bosque, entre otros diversos efectos.

Pero cabe destacar también en esta edición el reportaje referente a la participación de varios grupos brasileños en una carrera que ya se ha largado en las fronteras más avanzadas de la física: aquélla que va en busca de la computadora cuántica. Dicho artefacto, un proyecto de materialización aún distante, será capaz de hacer en minutos cálculos que las más rápidas supercomputadoras actuales demorarían miles de millones de años para efectuar. Once grupos de físicos de diferentes puntos del país – según informa el editor asistente Ricardo Zorzetto a partir de la página 54 – han obtenido algún resultado digno de nota en dirección hacia la concreción de esa computadora, cuya capacidad de cálculo se duplicaría con cada átomo agregado a su procesador.

En la sección de Humanidades, llamo la atención sobre el artículo referente a una investigación que brinda un consistente soporte para las discusiones actuales sobre la reforma tributaria en Brasil. Dicho estudio, estructurado sobre una sólida base matemática, demuestra que las diferencias entre estados en el cobro del Impuesto sobre la Circulación de Mercaderías y Servicios (ICMS) le ocasionan perjuicios significativos al país, de modo tal que su mera ecualización podría reducir pérdidas económicas de entre 4.500 y 9.000 millones de reales anuales.

Para finalizar, destaco una sección que hasta ahora no había aparecido en este espacio: la de la reseña de libros. Sucede que merece una atenta lectura el comentario del filósofo José Arthur Giannotti sobre los libros A Ditadura Envergonhada y A Ditadura Escancarada, del periodista Elio Gaspari. Giannotti reubica en nuestra experiencia cercana un tiempo de violencia y pesadas sombras, del cual afortunadamente ya salimos, pero que todavía produce un nudo en la garganta y atragantamiento.

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