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medio ambiente

Para que no se sumerja

En Venecia se instalarán portones en el fondo del mar, para intentar proteger la ciudad de las inundaciones

En noviembre de 2002 las aguas del mar inundaron la ciudad de Venecia durante un mes. Fue una situación preocupante y diferente de aquella registrada en los manuscritos del año 589 a.C., cuando el agua subió tan solo algunos días, y no afectó tanto la vida de los habitantes. Aquello que era un evento raro hace 2.600 años se ha vuelto común en las últimas décadas, y constituye una amenaza para el futuro de uno de los patrimonios de la humanidad. El estrago que hicieron las inundaciones durante siglos trajo consigo consecuencias irreparables para esta ciudad bañada por el Mar Adriático, situada en el norte de Italia.

El primer piso de las construcciones hace ya mucho tiempo que no es utilizado, en razón de las recurrentes inundaciones. Esto ha llevado a que la población de Venecia se reduzca de 250 mil habitantes en la Edad Media a unos 60 mil en los días actuales. Pero recién en 1966, cuando de produjo la peor inundación registrada hasta ese momento, se empezó a pensar en una solución concreta para el problema. Y al final de 2002 se aprobó la construcción de los portones sumergidos que, cuando se los levante, durante los períodos de marea alta, serán capaces de bloquear las tres entradas del mar hacia el Lago de Venecia.

La idea de construir los portones contó con la colaboración de una de las habitantes de la ciudad, que vivió la gran inundación de 1966. Paola Rizzoli, de 58 años, en la actualidad profesora del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Estados Unidos, recuerda que la pasó dentro de su propia casa: “Fue imposible salir durante tres días. Había más de 2 metros de agua. Permanecimos todo el tiempo sin luz, y la gente que vivía en el primer piso tuvo que subir al departamento de los vecinos”. Las marcas de la inundación quedaron indelebles en la memoria de Paola, de tal manera que ella decidió, años después, largar la física teórica, luego de doctorarse en física cuántica, y estudiar la circulación de las aguas de los océanos.

“Me convertí en oceanógrafa a causa de la marea alta de Venecia. Eso fue hace 20 años”, dice Paola.En 1995, el profesor Rafael Bras, del MIT, fue convidado por el Magistrato alle Acque, o departamento de agua de Venecia, para encabezar un comité para supervisar el trabajo de diseño, planeamiento y construcción del Mose (Módulo Experimental Electromecánico), el nombre oficial dado al portón, en la forma de prototipo, construido hacía diez años. Bras invitó entonces a Paola y al profesor Donald Harleman, también del MIT, y a Andrea Rinaldo, profesor de la Universidad de Padova, Italia, para formar parte del comité que debería evaluar si lo portones no causarían daños al ambiente marino. En 1998, los investigadores concluyeron que no habría problemas ecológicos con el bloqueo de los portones en las tres entradas (Lido, Malamocco y Chioggia) del lago.

Islas y canales
Venecia fue construida sobre 117 pequeñas islas con 150 canales entremedio, y más de 400 puentes. La ciudad empezó a ser diseñada durante las invasiones bárbaras de los siglos 5 y 6 a.C., cuando los habitantes de la región del Véneto salieron del continente y se refugiaron en las islas.El problema de las inundaciones en este archipiélago totalmente habitado y con mucha historia para contarse se ha ido intensificando por dos factores: la ciudad está hundiéndose y el nivel del mar está subiendo.

El primero problema surgió al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando las industrias de la región empezaron a bombear agua del subsuelo para sus actividades diarias. Con la disminución de la napa de agua subterránea, Venecia empezó a hundirse rápidamente. La inundación de 1966 le puso fin al bombeo de agua, y actualmente la ciudad se hunde 0,4 milímetro por año. Pero el gran problema consiste en que el nivel del Mar Adriático subió 1,4 milímetros por año durante el último siglo. Una de las drásticas consecuencias de esta elevación del nivel del mar es la multiplicación del número de ocasiones en las que se producen inundaciones. En 1997, por ejemplo, Venecia sufrió cien inundaciones.

“Hoy en día la marea alta es tan común que, en noviembre del año pasado, la Plaza San Marco permaneció bajo el agua el mes entero. Mi casa está a tres puentes (cuadras) de allí. La única forma de llegar hasta allá, luego de atravesar un puente, era caminando arriba de mesas (en realidad, tablas de madera instaladas sobre caballetes de hierro por el ayuntamiento), que continúan allá”, comenta Rizzoli.

Un prototipo en el mar
En 1975, el gobierno italiano realizó un concurso internacional para recibir propuestas de soluciones para las inundaciones. Pero recién en 1989, y con un proyecto basado en cinco soluciones presentadas en 1975, el Mose fue aprobado de manera preliminar como la solución para las inundaciones de Venecia. A un costo estimado entre 3 mil y 4 mil millones de dólares, el Mose estará listo en diez años. Sus 79 portones, cada uno de éstos de 30 metros de altura, 20 metros de ancho y 5 metros de espesor, quedarán bajo el agua la mayor parte del año -se estima que los mismos se levantarán el equivalente a seis días durante ese período, sumando todas las veces que entrarán en acción. Los portones estarán dispuestos en los tres accesos del Lago de Venecia, y solamente serán levantados si la marea sube más de 1,10 metros. De este modo, funcionarán como barreras físicas, que impedirán que el mar inunde la ciudad.

Cada uno de los portones, instalados en el fondo de las tres salidas al mar y munidos de un comando electrónico, podrán levantarse individualmente, lo que permitirá un control riguroso de la cantidad de agua del mar que ingresa al lago. El proyecto indica que la construcción de los portones se iniciará por Malamocco, seguirá por Lido (por donde entran y salen los barcos), y finalizará en Chioggia.

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