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Política C&T

Una idea audaz

Investigadores buscan apoyo para crear un instituto de neurociencias en Natal

Brasil debe dejar a un lado sus inhibiciones y su complejo de inferioridad para convertirse en un agente productor de ciencia de primer nivel, capaz de adjudicarse un premio Nobel. Ése es el sueño que moviliza al neurocientífico Miguel Nicolelis, un paulista de 42 años, que desde hace 15 desarrolla investigaciones en Estados Unidos. Junto a otros dos neurocientíficos brasileños, Idarta Ribeiro, 32 años, y Cláudio Mello, 39 años, Nicolelis anhela poner la práctica un proyecto ambicioso: transformar a Natal, ciudad del estado de Río Grande do Norte, en la capital de la neurociencia nacional, con la creación de un instituto internacional capaz de atraer a investigadores tanto de dentro como de fuera del país.

“Existe un éxodo muy grande de científicos, y creemos que éste es el momento político justo, con la llegada a la presidencia de Luís Inácio Lula da Silva, es un momento favorable”, argumenta Nicolelis, profesor titular de neurobiología e ingeniería biomédica de la Universidad de Duke, Carolina del Norte. El proyecto prevé también la construcción de un centro de enseñanza gratuito, capaz de impartir formación de alto nivel para entre 300 y 500 niños. “La idea es dar énfasis a las ciencias, las lenguas y la creatividad”, dice Nicolelis.

Ambas iniciativas en particular la de la implantación de la escuela cuentan con apoyo de la Universidad Federal de Río Grande do Norte (UFRN). “Estos niños trabajarán y estudiarán con gente que está en la cúspide de la ciencia, lo que a mediano plazo generará un retorno incalculable para la sociedad”, celebra el prorrector de Investigación de Posgrado de la UFRN, Nilson Sena de Almeida. “Se dará atención a niños superdotados y con dificultades de aprendizaje. Esa una idea brillante, un nuevo modelo”, se entusiasma el prorrector.

Trabajo colectivo
Las formas de hacer factible el proyecto, cuyas instalaciones estarán terminadas en tres años, y en pleno funcionamiento a más tardar en cinco, de acuerdo con el proyecto Nicolelis, se encuentran en estudio. La posibilidad de que se pueda contribuir para la descentralización de la producción científica puede atraer recursos del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT). “Y democratizar es una forma de atraer a los científicos extranjeros”, añade Nicolelis. Por cierto, el MCT ha tomado ya las primeras medidas. “El Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) participará con becas, y el ministerio llamará a concurso para la radicación de investigadores.

Es un trabajo colectivo”, dice el secretario de Políticas y Programas en Ciencia y Tecnología del ministerio, Gilberto Sá. Pero la idea no es contar únicamente con el apoyo del gobierno, sino también con el de la iniciativa privada y de fundaciones internacionales. “El Instituto Max Planck (de Alemania) ya ha manifestado su intención de destinar recursos al proyecto”, adelanta Almeida. Nicolelis le aseveró a Hannah Hoag, de la revista Nature (lea el artículo de la página 27 ), que el grupo necesitará 20 millones de dólares para construir y equipar al instituto. E informó también que el equipo planea conseguir esos recursos a través de una organización sin fines de lucro que se creará y llevará el nombre de Alberto Santos-Dumont. Hasta ahora el proyecto cuenta con 50 mil dólares, provenientes de donadores privados.

Pero dichos recursos se destinarán a financiar un congreso internacional de neurociencia organizado por la Duke University en asociación con la UFRN, que se realizará en Natal en marzo de 2004. Este evento contará con la presencia ya confirmada de Torsten Wiesel, presidente emérito de la Universidad Rockfeller de Nueva York, laureado con el Premio Nobel de medicina y fisiología en 1981, entre otras personalidades. Nicolis le aseguró a Nature que Wiesel ha aceptado ocupar un lugar como miembro del consejo del Instituto, como así también lo ha hecho el neurocientífico Jon Kaas, de la Universidad de Vanderbilt, Nashville.

“El secretario de Turismo de Río Grande do Norte, Haroldo Azevedo, asegura que el gobierno estadual brindará todo su apoyo al proyecto, y está negociando la donación de un terreno situado en las cercanías de Barreira do Inferno, perteneciente a la Aeronáutica. “Ése sería el sitio ideal, pues está cerca del campus de la UFRN, es de fácil acceso y está ubicado en un área de preservación, cerca de la playa.” Los planes de Nicolelis y su grupo se tornaron públicos el 6 de mayo pasado, en una noticia publicada en el periódico Folha de S.Paulo .

Isaac Roitman, director de evaluación de la Coordinación de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes), ha hecho suya esta causa. “Es gente joven, que ha elegido Natal por una serie de razones, entre las cuales se encuentra la de considerar que debe existir una distribución regional más homogénea de la ciencia”. Roitman subraya que la UFRN es una buena opción, pues cuenta con un importante centro de primatología y un área fuerte en psicofarmacología. Cláudio Mello, otro integrante del grupo de Nicolelis, trabaja hace 15 años en Estados Unidos, en donde es investigador del Instituto de Neurología de la Oregon Health and Science University.

Mello es posdoctor en neurología y especialista en aprendizaje y memoria. El investigador considera seductora la propuesta de erigir un centro de excelencia desvinculado de una estructura académica, y lejos del eje Río – São Paulo, en donde se pueda hacer investigación de alta cualidad. El tercero del grupo es el neurocientífico Sidarta Ribeiro, que vive hace ocho años en Estados Unidos, y trabaja junto a Nicolelis en la Duke University, estudiando la formación de la memoria durante el sueño. Ribeiro, un investigador con talento reconocido fuera de Brasil, no duda en dejar todo para volver. “Brasil está pasando por un cambio muy positivo, y es hora de regresar y contribuir.”

El ejército de Brancaleone
Roitman comenta que la Capes está ayudando al grupo de investigadores en la negociación con la UFRN, las agencias de fomento, el CNPq y la Finep. El primer contacto con la cúpula administrativa de la universidad, los investigadores locales y la gobernadora Wilma de Faria ha mostrado que hay una buena receptividad con relación al proyecto. “Sentimos el apoyo, y la idea ha ido creciendo. Y lo que es más importante, más allá del punto de vista científico, es que se buscarán maneras adicionales de fomento a la investigación”. Según Roitman, una iniciativa de este porte requiere recursos continuos, e instrumentos que aseguren su perennidad. “Necesitamos ayuda de la comunidad académica de todo el país; necesitamos de una cultura de la donación. Y en eso entrará una línea de convencimiento de la aristocracia brasileña, y la propuesta de crear una ley similar a la Ley Rouanet, de incentivo a proyectos.”

La gobernadora aún no confirma la posible donación del terreno, pero dice que ya ha conversado con el ministro de Ciencia y Tecnología Roberto Amaral, para manifestarle la intención del estado de ser sede del centro de neurociencias. “Solicité que todas las instituciones de Río Grande do Norte se empeñen para que este anhelo se convierta en realidad”. La gobernadora aseguró que su gobierno participará de la inversión en las instalaciones y en la concesión de becas de investigación. “La creación del instituto será una revolución para el estado”, afirmó.

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