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Política C&T

Vegetación producida

Un proyecto de recuperación de los bosques ciliares rescata la biodiversidad del estado de São Paulo y preserva su sistema hídrico

miguel boyayanLa diversificación de la oferta de plantines en los viveros es estratégica para el éxito del proyectomiguel boyayan

A comienzos de siglo se estimaba que las áreas de bosques ciliares degradadas en São Paulo sumaban 1,3 millones de hectáreas, lo que ponía en riesgo el sistema hídrico del estado. Gran parte de esa deforestación se produjo de manera irregular e ilegal, y, por exigencia de ley, dichas áreas deberían ser recuperadas. Con todo, a la época, las acciones de reforestación afrontaban dos obstáculos. El primero de ellos era la baja capacidad de producción de plantines, de alrededor de 13 millones de unidades anuales, ante las necesidades de replantación, que demandaban una oferta de 2.600 millones de unidades. Si se mantuviera ese ritmo de producción, cualquier proyección para la reparación de dichas áreas superaría el lapso de 200 años.

El segundo problema era la baja calidad de los proyectos de reforestación, que utilizaban pocas especies – generalmente las de plantines más baratos y más fácilmente disponibles en el mercado -, limitándose así a la reconstitución del paisaje. “En áreas de bosques naturales existen entre 100 y 400 especies arbóreas”, resalta Luiz Mauro Barbosa, director general del Instituto de Botánica de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente (SMA). Para agravar más aún la situación, entre las especies utilizadas, las dos terceras partes eran de ciclo de vida corto; es decir que crecían rápidamente. “El resultado de ello es que en 10 años comenzaban a declinar y debían ser replantadas”, dice Brabosa.

El panorama de la degradación y la falta de orientación técnica para la reforestación requerían de una rápida intervención. Y ése fue el objetivo del proyecto denominado Modelos de Repoblamiento Vegetal para la Protección de Sistemas Hídricos en Áreas Degradadas de los Diversos Biomas del Estado de São Paulo, desarrollado por el Instituto de Botánica (IBt) en asociación con las Municipalidades de Ilha Comprida y de Mogi-Guaçu, con el apoyo de International Paper y de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq/USP), en el marco del Programa de Políticas Públicas de la FAPESP.

Este proyecto, bajo la coordinación del director general del Instituto de Botánica, se inició en 2001. “Constatamos durante la primera fase que la situación era peor de lo que imaginábamos”, comenta Barbosa. Con ese diagnóstico se contemplaron 98 áreas de reforestación en todo el estado de São Paulo, sobre un total de 2.500 hectáreas. “Las áreas monitoreadas eran de tamaños diversos, y estaban vinculadas a empresas y universidades, siendo que la mayoría de los proyectos no utilizaba más de 30 especies”, afirma Barbosa. La diversidad solamente es mayor en áreas próximas a grandes remanentes de bosque natural conservado, como por ejemplo el Bosque Atlántico, debido a la propagación natural de determinadas especies.

En tanto, en las áreas de restinga la situación es aún más grave: es posible encontrar allí especies arbóreas típicas de bosques del interior, que habían sido plantadas en forma incorrecta. La escasa diversidad tiene su origen principalmente en la reducida oferta de plantines diversificados, e incluso en su costo de producción diferenciado, ya que las especies más utilizadas eran siempre las mismas. Los investigadores constataron que en los 41 viveros forestales consultados se producen alrededor de 590 especies arbóreas autóctonas. Pero la gran mayoría concentra su producción en aquellas 30 especies identificadas en las áreas de reforestación que participaron del muestreo.

Replantación orientada
La primera medida del equipo de investigadores en el marco del proyecto fue sugerirle a la SMA la puesta en vigencia de la Resolución nº 21, publicada en noviembre de 2001, que reglamenta los procedimientos pertinentes para la replantación en áreas degradadas. Desde entonces las nuevas normas pasaron a pautar el análisis y la aprobación de proyectos de revegetación, al margen de orientar la reforestación heterogénea en el estado de São Paulo. “Algunos de los objetivos del proyecto tuvieron que ver con la identificación de las formas más adecuadas para transferir conocimientos a la sociedad, el apoyo a las licencias ambientales en el estado y a las acciones del Ministerio Público y la SMA, entre otros”, justifica Barbosa.

“La resolución es un parámetro técnico que debe seguirse.”Dicha medida estableció proporciones con relación al número mínimo de especies por hectárea. Proyectos de reforestación de hasta una hectárea, por ejemplo, deben contar con 30 especies. En tanto, en aquellos implementados en áreas mayores que 50 hectáreas, la exigencia mínima es de 80 especies distintas. Otra recomendación tiende a proteger a las especies en extinción, con respeto a las regiones o a las formaciones de existencia. Así, las áreas de replantación de hasta una hectárea contarán con un 5% de plantines de al menos cinco especies distintas amenazadas de extinción.

En los grandes proyectos, de más de 50 hectáreas, las plantas en extinción representarían un 10% de los plantines, con al menos 15 especies diferentes. Los plantines deberán preferentemente hacerse con semillas procedentes de la misma región y nativas del bioma o formación forestal correspondiente, siempre de al menos 20 centímetros de altura y un sistema radicular que garantice su supervivencia luego de ser plantados.La medida es detallada: sugiere que en las áreas reforestadas se implementen medidas de control de hormigas y se realicen tres limpiezas y/o podas anuales, manteniendo las entrelíneas vegetadas y bajas. “En caso de que fuera posible”, consta en la resolución, “deben efectuarse al menos dos abonos anuales con la fórmula usualmente utilizada en la región, o de acuerdo con los resultados del análisis del suelo”.

En el caso de áreas degradadas situadas en restingas, manglares y selvas pantanosas, también conocidas como esteros [matas do brejo], un 50% de los plantines debe ser de especies existentes en las zonas aledañas. La resolución contiene también una lista de 247 especies arbóreas ejemplificativas, con indicación del ecosistema de existencia natural y clase sucesional – es decir, teniéndose en cuenta las especies pioneras y no pioneras – para facilitar la implementación de los proyectos. Esta lista ha sido ahora ampliada.

El Instituto de Botánica publicó el manual Diversificando o Reflorestamento no Estado de São Paulo: espécies disponíveis por região e ecossistema [Para diversificar la reforestación en el estado de São Paulo: especies disponibles por región y por ecosistema ], que sugiere 589 especies que pueden utilizarse en la replantación. “Ese libro es también el resultado de la investigación patrocinada por la FAPESP”, subraya Barbosa. Sería aún prematuro hacer una evaluación de los efectos de la resolución sobre la biodiversidad, ya que ésta entró en vigor hace poco más de un año y medio. Pero existen señales indicativas de que sus efectos son positivos. “Actualmente es posible constatar una mayor conservación de la biodiversidad y una mejor calidad de las reforestaciones”, observa Barbosa.International Paper do Brasil Ltda., por ejemplo, puso en práctica en 2002 las nuevas directrices para el plantío en el Parque Forestal São Marcelo, mantenido por la empresa.

Plantaron 732 mil plantines en 439 hectáreas, un promedio de 1.667 plantas por hectárea. De esta superficie, 240 hectáreas fueran replantadas utilizando 101 especies arbóreas autóctonas de las regiones de Mogi-Guaçu, Aguaí y Espírito Santo do Pinhal. De acuerdo con Miguel Magela Diniz y Doraci Milani, supervisor técnico y gerente técnico del parque respectivamente, ésta fue la primer área del estado que fue recompuesta siguiendo íntegramente los parámetros técnicos estipulados por la resolución, asegurando así una mayor diversidad de la flora y el sustento alimentario de la fauna local. Comparando los procedimientos de repoblamiento entre antes y después de la resolución, los directivos llegan a la conclusión de que utilizando una menor diversidad de especies el costo de implantación del bosque nativo es menor en su fase inicial, debido a la rápida cobertura del suelo; pero es necesario en el futuro enriquecer el poblamiento con otras especies, cosa que acaba acarreando costos adicionales.

En Ilha Comprida, localidad enclavada en un área de protección ambiental situada en el sur del estado – cuya municipalidad es socia en el proyecto patrocinado por la FAPESP -, la resolución también está mostrando buenos resultados. Para ampliar la oferta de plantines y capacitar a los productores locales, se ha instalado un vivero municipal de especies forestales de restinga y manglar en un predio de un antiguo depósito de basura. Los plantines de manglar están utilizándose en el plantío de un área de 6.700 m² ubicada en la zona urbana, que está siendo acometida por procesos erosivos.

“Con esta alternativa se evita la ejecución de obras civiles, lo que incrementaría mucho el gasto de recursos para la contención de la erosión”, comenta el alcalde Décio José Ventura. “El proyecto”, evalúa Ventura, “ha creado una nueva consciencia entre los propietarios de los viveros. Ellos mismos están sugiriendo la producción de un plantín conocido en el región como ‘cataia’ (Pimenta pseudocaryophyllus), una especie utilizada en la producción de la cachaça típica de la región, por ejemplo”. También se encuentra en estudio un proyecto de arborización del sector urbano con plantines nativos producidos en los viveros locales. “La resolución puede consolidarse como un instrumento legal de restauración de la biodiversidad paulista”, evalúa Ricardo Ribeiro Rodrigues, de la Esalq.

Al margen de la resolución y del manual sobre las especies, el proyecto patrocinado por la FAPESP impulsó a lo largo de estos dos años una serie de acciones de transferencia de conocimiento a la sociedad, tales como la capacitación de los responsables de viveros y los productores de semillas, cursos sobre conservación, de tecnología de semillas y producción de plantines, como así también de educación ambiental en las escuelas, al margen de una serie de seminarios. El último seminario y el taller sobre la recuperación de áreas degradadas, realizados durante los días 12 y 13 de septiembre en el Instituto de Botánica, reunieron a alrededor de 550 investigadores, técnicos, policías ambientales y expertos en medio ambiente y reforestación, junto con los alcaldes, para evaluar los avances y las perspectivas de la Resolución SMA nº 21/01.

Las contribuciones hicieron avanzar los criterios establecidos en la resolución y deberán resultar en la elaboración de un nuevo conjunto de reglas, es decir, de una nueva resolución. Entre las modificaciones previstas se encuentra el número de especies necesarias para garantizar la diversidad. Así, para terrenos de recuperación mayores que una hectárea, la nueva propuesta sugiere la plantación de al menos 80 especies arbóreas diferentes, con un límite máximo de un 20% del total de plantines para cualquier especie. Las especies seleccionadas serán incluidas en dos grupos ecológicos: pioneras y no pioneras, que tendrán en cuenta el límite mínimo del 40% para cualquiera de los grupos.

Otros aspectos también considerados por los expertos se refieren a los criterios necesarios para la recuperación por medio del sembrado directo y la inducción y/o conducción de la regeneración natural, entre otros. Tales proyectos deben tener en cuenta la evaluación del paisaje; la evaluación del historial de degradación del área; la evaluación y el retiro de los factores de degradación; la evaluación de los procesos de regeneración natural y el aprovechamiento del potencial de autorrecuperación.

El secretario de Medio Ambiente, José Goldemberg, que participó en el evento, aseguró que la secretaría está dispuesta a emitir nuevas resoluciones para afrontar el desafío de recuperar las áreas degradadas del estado. “Este proyecto de política pública es paradigmático”, afirmó Goldemberg, recordando a su vez que la calidad del programa de recuperación de bosques ciliares le aseguró a la SMA un financiamiento de 7,7 millones de dólares provenientes del Banco Mundial. José Fernando Perez, director científico de la FAPESP, también estuvo presente.

El Proyecto
Modelos de Repoblamiento Vegetal para la Protección de Sistemas Hídricos en Áreas Degradadas de los Diversos Biomas del Estado de São Paulo
Modalidad
Programa de Políticas Públicas
Coordinador
Luiz Mauro Barbosa – Instituto de Botánica – SMA
Inversión
R$ 178.062,59

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