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Ciencia

Otro sospechoso en la mira

Una nueva especie de virus podría ser el agente causal de la muerte súbita de los cítricos

eduardo cesarUna nueva especie de virus podría ser el causante de la muerte súbita de los cítricos (MSC), una enfermedad de origen misterioso que lleva a que, ni bien aparecen los primeros síntomas, los naranjos sean aniquilados en algunas semanas, y que representa en la actualidad la mayor amenaza para la citricultura del estado de São Paulo y el sur de Minas Gerais. Tal anuncio fue realizado el mes pasado por investigadores de Alellyx Applied Genomics, una empresa de biotecnología con sede en Campinas y ligada al grupo Votorantim, que identificaron un virus hasta ahora desconocido, de la familia Tymoviridae , en plantas con síntomas de la muerte súbita.

La propia compañía admite que aún no existe una certeza absoluta de que la enfermedad esté asociada a la presencia de ese virus, cuyo pequeño genoma, de 7 mil pares de bases y seis genes, ha sido secuenciado en sus laboratorios. Los científicos no dudaron al bautizar al microorganismo literalmente Citrus Sudden Death Virus (CSDV) – Virus de la Muerte Súbita de los Cítricos – y han solicitado una patente en Estados Unidos sobre el uso de sus secuencias genéticas para el desarrollo de formas de prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. Si se la conceden, dicha patente también tendrá validez en Brasil. “Desarrollamos un test que permite efectuar el diagnóstico precoz de la enfermedad”, asegura Fernando Reinach, presidente interino de Alellyx. De acuerdo con Reinach, la eficiencia de este análisis para detectar la presencia del nuevo virus en un naranjo es del orden del 90%.

Detectada por primera vez hace poco más de dos años en naranjales del municipio de Comendador Gomes (Minas Gerais), la muerte súbita de los cítricos es por ahora una enfermedad únicamente hallada en Brasil. El último estudio realizado por el Fondo de Defensa de la Citricultura (Fundecitrus), una institución privada solventada por los productores y las industrias de jugo, indica que su área de incidencia comprende 23 municipios, 11 del sur de Minas Gerais y 12 del norte de São Paulo. Pese a que menos del 1% de los 200 millones naranjos del sur de Minas Gerais y de São Paulo presentan la enfermedad, las tasas de expansión y letalidad de la MSC asustan. Se estima que la enfermedad ha ocasionado hasta ahora pérdidas equivalentes al menos a 20 millones de dólares en el sector, que emplea a 400 mil personas y genera exportaciones del orden de los1.300 millones de dólares.

La muerte súbita afecta a las raíces de los naranjos, privándolos de sus nutrientes y causando una especie de infarto. Su diagnóstico es casi siempre tardío. Como no se sabe a ciencia cierta cuál es el agente causal de la enfermedad, solamente es posible descubrir que los árboles han sido infectados tras la aparición de los síntomas de la muerte súbita. Uno de ellos es la pérdida del brillo de las hojas. A veces pueden pasar hasta dos años hasta que estas manifestaciones clínicas se materializan en las plantas. Pero el problema es que a esa altura los naranjos ya está condenados y no es posible salvarlos (no existe en la actualidad una cura o un tratamiento para esta enfermedad). De allí el interés de Alellyx – y de las instituciones públicas de investigación – por desarrollar un test que permita efectuar el diagnóstico precoz de la muerte súbita.

Para la empresa de biotecnología, una de las evidencias que sugieren la fuerte asociación entre el nuevo virus y la aparición de la enfermedad es un experimento llevado a cabo con 110 árboles de naranjas (53 con muerte súbita y 57 sanos). Al final de dicho estudio, los investigadores de Alellyx constataron que alrededor del 90% de los árboles que presentaban síntomas de la enfermedad tenía el CSDV, y aproximadamente ese mismo porcentaje de las plantas sanas no tenía el CSDV. Otro indicador de la posible patogenicidad del microorganismo recientemente descubierto es el hecho de que los otros virus de la familia Tymoviridae atacan a otros vegetales (maíz, césped, avena y uva). En el caso de la uva, uno de estos virus ocasiona un problema en las raíces de la planta que guarda alguna semejanza con la muerte súbita de los cítricos.Estos datos por sí solos no sirven como prueba definitiva de que el CSDV es efectivamente la causa de la enfermedad que pone en riesgo a la citricultura paulista. Y la propia Alellyx lo reconoce, aunque apueste la mayor parte de sus fichas al nuevo virus. La confirmación de que esta hipótesis es correcta solamente llegará cuando el CSDV sea inoculado en plantas sanas y éstas desarrollen la enfermedad. “Ya lo hemos hecho, y esperamos tener los primeros resultados dentro ocho meses, más o menos”, dice Reinach. “Recién entonces tendremos la seguridad absoluta de que el nuevo virus es el causante de la muerte súbita.”

Ante la duda, la propia Alellyx, siguiendo el ejemplo de las instituciones públicas de investigación del área de cítricos, no ha abandonado una idea de que antes del surgimiento del CSDV era la más aceptada para explicar el origen de la enfermedad. La muerte súbita, de acuerdo con esta teoría, se habría originado como producto de nuevas mutaciones del virus de la tristeza de los cítricos, actualmente endémico en los naranjales. La tristeza es una enfermedad que casi diezma a los naranjales paulistas en la década de 1940. Al margen de haber descubierto el CSDV, Alellyx halló mutaciones en ocho regiones del genoma del virus de la tristeza, que pueden estar relacionadas con la existencia de la muerte súbita. Pero, para la empresa, las evidencias en tal sentido son más endebles que las aquéllas que dan asidero a la teoría de que el nuevo virus, el CSDV, es el agente causal de la muerte súbita. De cualquier manera, Alellyx también ha solicitado la patente sobre el uso de las regiones identificadas del virus de la tristeza.

La apuesta de Alellyx de que el nuevo virus sería la causa de la muerte súbita fue recibida con reservas por los expertos del sector de cítricos. “El estudio de la empresa abre un nuevo frente de investigación, pero aún no prueba nada”, afirma Nelson Gimenes Fernandes, investigador y secretario ejecutivo del Fundecitrus. “Deberán realizarse otros trabajos más detallados para arribar a alguna conclusión”. Para Fernandes, la mayor prueba de ello es que la propia Alellyx, pese a haber encontrado el CSDV, no ha descartado todavía la hipótesis de que la MSC pueda tener su origen en alteraciones genéticas del virus de la tristeza. O incluso de que ambos virus puedan actuar juntos para desencadenar la enfermedad. El ingeniero agrónomo Marcos Antônio Machado, del Centro de Cítricos Sylvio Moreira, también considera que los datos difundidos por la empresa de biotecnología no son concluyentes. “Existen más de 20 virus latentes en los cítricos, que pueden causarle o no problemas a la planta”, pondera Machado, que también estudia el origen de la muerte súbita. “La muestra de 110 árboles utilizada en el estudio de la empresa es muy pequeña como para establecer la asociación entre la enfermedad y el nuevo virus”. El avance de las investigaciones sobre la nueva amenaza que se cierne sobre los naranjales dirá si el CSDV está o no por detrás de la muerte súbita.

Para José Fernando Perez, director científico de la FAPESP, los resultados obtenidos por Alellyx en sus trabajos con la MSC, aunque no sean totalmente conclusivos, constituyen un testimonio de que es posible hacer en Brasil ciencia de alta calidad en el ámbito empresarial. “En especial aquella investigación volcada al área tecnológica, que tiene como objetivo resolver problemas”, comenta Perez. El anuncio del descubrimiento del nuevo virus, que puede ser el agente causal de la muerte súbita, se da cuando se cumplen seis años del lanzamiento de la primera iniciativa brasileña en el área del secuenciamiento de genomas: el proyecto de la bacteria Xylella fastidiosa. La Xylella también provoca una enfermedad en los cítricos: la Clorosis Variegada de los Cítricos (CVC), conocida popularmente en Brasil como “amarelinho”. Los investigadores que fundaron la empresa Alellyx son egresados de ese emprendimiento pionero, que fue financiado por la FAPESP.

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