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Política C&T

Una radiografía de la innovación

Comienza el estudio del potencial innovador de empresas, universidades e institutos de investigación

A partir de 2004, la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) comenzará a pautar su política de financiamiento utilizando entre otros criterios el potencial innovador de los diversos sectores de la producción de Brasil. Tendrá como referencia los parámetros de la política industrial que están siendo definidos por el actual gobierno y los resultados de un amplio estudio, iniciado al final de 2001, que analiza detalladamente el desempeño y el grado de compromiso con la innovación de 150 empresas de distintas cadenas productivas, cien empresas de base tecnológica (EBTs) y otras cien organizaciones no gubernamentales (ONGs). El proyecto involucra a 50 investigadores de 12 universidades e institutos de investigación en todo el país, reunidos en una gran red virtual, inicialmente denominada Directorio de Investigación Privada (DPP), cuyo acceso se hace a través del sitio www.finep.gov.br/portaldpp.

Al final de este año, la Finep va a extender esa radiografía de la innovación también a los institutos y centros de investigación. “Pretendemos comprender la forma de actuación y la estrategia de estos institutos”, explica Antonio Cândido Daguer Moreira, director de Innovación para el Desarrollo Económico y Social de la Finep. Con la ampliación del mapeamiento, el DPP pasará a llamarse Observatorio de Estrategias para la Innovación. La intención es identificar sinergias y complementariedades en la oferta de tecnología existente en el país, de manera tal estimular el trabajo en red. “Pretendemos apoyar la recuperación de la competitividad y contribuir a la expansión de la exportación, sin olvidar por ello el desarrollo del amplio mercado brasileño”, dice Daguer Moreira.

Adhesión a la innovación
La investigación con las empresas privadas y las ONGs ha llegado al final de su primera fase, con un gran seminario de Economía Industrial realizado en la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Araraquara, que contó con el apoyo de la FAPESP. “Los primeros resultados son impresionantes”, resume João Furtado, de la Unesp de Araraquara, coordinador del proyecto. Los datos preliminares revelan que las empresas brasileñas adhirieron a la innovación en un volumen superior al identificado por la Investigación de Innovación Tecnológica (Pintec, sigla en portugués), del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), divulgada en 2002, que identificó un 31,5% de empresas innovadoras entre las 12 mil consultadas. La investigación coordenada por Furtado indica que esta adhesión no se restringe a los sectores especializados, como el de aeronáutica o de microelectrónica.

Al contrario: segmentos tradicionales, como la caficultura, invierten en innovación. Furtado da el ejemplo de la Cooperativa de Caficultores de Guaxupé (Cooxupé), que descubrió una manera de acondicionar el equivalente a 360 sacas de café en un contenedor – cuando lo normal son 320 sacas – sin detrimento para los granos. Y más: la cooperativa combinó granos brasileños de diversas procedencias para efectuar un blend, actualmente exportado a 180 clientes, en su mayoría pequeños torradores europeos. “Las necesidades del país, en los últimos 20 años, obligaron a las empresas a apostar a la innovación”, justifica. En el caso específico del café, se innova para garantizar la competitividad, atender a estándares internacionales que garanticen la expansión de la exportación y porque el consumidor demanda por calidad, tal cual consta en el informe sectorial preliminar.

En el cadena de carnes, el desempeño de los diversos sectores es diferente. El sector avícola es el que presenta el mayor nivel de innovación, en razón de las tecnologías utilizadas en la planificación de la producción. En la agropecuaria, muchas empresas utilizan técnicas de mejoramiento genético de rebaños. Pero algunas aún no dominan las tecnologías de procesamiento, de comercialización y de generación del insumo, de acuerdo con el informe del sector.

La investigación reveló también que, desde el punto de vista del sector de investigación y desarrollo, la industria farmacéutica en Brasil está muy aquende lo esperado para un sector de intensa actividad tecnológica. El informe sectorial preliminar, formado por Mara Pinto, de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la Unesp de Araraquara, registra que las transnacionales no invierten en investigación en Brasil y, cuando lo hacen, se restringen a las investigaciones clínicas. Así, cuando una empresa menciona el ítem investigación como una de sus estrategias, puede estar indicando que realiza pruebas, ya estandarizadas, para evaluar los efectos de nuevas drogas en animales y seres humanos. En el caso de las nacionales, son pocas las que tienen proyectos de éxito que, la mayoría de los casos, partieron de la iniciativa de profesores universitarios o fueron desarrolladas con instituciones de investigación.

Aún no existen informaciones disponibles sobre la actuación de las ONGs, pero Furtado adelanta que éstas “usan, difunden y mezclan la tecnología existente”. Un ejemplo de ello es la actuación de 800 ONGs en el semiárido nordestino: éstas actúan en las áreas de fitoterapéuticos, reforestación y repoblamiento de la fauna autóctona, utilizando métodos que permiten la faena y la venta de carnes incluso en supermercados, generando así empleos e ingresos.

Una estrategia competitiva
Furtado considera que esa diferencia de resultados con relación a los datos divulgados por el IBGE radica en la metodología para recabarlos. Furtado integra el grupo de monitoreo y evaluación de la Pintec, y explica que, en el caso de su proyecto, las informaciones se obtienen mediante largas y detalladas entrevistas, realizadas por los propios investigadores, en las que, al margen de las informaciones sobre tecnología, se utilizan procedimientos considerados innovadores. “Seleccionamos nosotros mismos las cadenas productivas, e detectamos cuáles son los sectores más representativos, lo que nos permite constatar el rol de la tecnología en su estrategia competitiva”, subraya. La proximidad con los sectores y empresas permite llegar a un nivel de detalle a menudo imposible de obtenerse mediante la aplicación de un cuestionario. “Solemos preguntarles a los empresarios si invierten en innovación, y ellos responden que no. En el transcurso de la charla, notamos que la empresa adopta efectivamente procedimientos innovadores. Ése fue caso de Cooxupé”, recuerda.

Para Furtado, los resultados de la investigación permitirán detectar cuáles son los sectores ya “inoculados con el virus de la innovación”, como él dice, y los sectores en los que debe “promoverse el contagio”. “La investigación procura identificar las estructuras de mercado en las cuales la tecnología desempeña un papel activo, y esas informaciones deben ser intrínsecas a las políticas de incentivo”, justifica.La segunda fase del diagnóstico de los diversos sectores ya ha comenzado. Los investigadores ampliarán el número de sectores y de empresas, e intentarán detectar en las universidades e institutos de investigación potenciales socios para los proyectos de innovación. “En la tercera fase se discutirán los resultados para la delimitación de los recursos de financiamiento”, comenta Furtado.

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