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Carta de la editora | 97

Contra las sombras de la imaginación

El artículo que da título a la portada de esta edición de Pesquisa FAPESP aborda algunos de los desdoblamientos concretos de un tema que, atravesado por complejas cuestiones éticas, filosóficas, políticas y jurídicas, entre otras, extrapola desde hace ya algún tiempo su campo estrictamente original, el científico, y ocupa el espacio abierto de la sociedad. Parece natural que este tema, la investigación en el área de biotecnología, y en particular, una de sus vertientes más prometedoras, la investigación con células madre de embriones humanos clonados, provoque discusiones acaloradas o efectivamente apasionadas. Esto porque, entre otras razones, es sabido que los nuevos conocimientos producidos en dicha área de investigación pueden provocar radicales transformaciones en la relación del ser humano con la vida, lo cual incluye cambios en la concepción inherente a la propia vida humana y la adopción de nuevas prácticas destinadas a preservarla, prolongarla y alterarla, pero que al mismo tiempo es imposible preverlas con precisión. Y por supuesto: esta imposibilidad alimenta la imaginación, a veces en forma sesgada, activando temores y presagios sombríos.

Contra unos y otros, un buen antídoto consiste ciertamente en echar luz sobre aquello que está en juego: suministrar información lo suficientemente abundante como para ayudar a llevar adelante el debate en términos más consistentes. En tal sentido, Pesquisa FAPESP brinda su pequeña contribución, primeramente al explicar en el artículo de Claudia Izique, editora de Política, por qué una buena parte de la comunidad científica brasileña ha adoptado una postura adversa a ciertos aspectos del proyecto de ley de Bioseguridad que, tras su aprobación en la Cámara Baja, se encuentra tramitando ahora en el Senado de la Nación. Dicha ley se refiere a la definición de quién tiene la palabra final sobre la comercialización de los organismos genéticamente modificados en Brasil y a la prohibición de realizar investigaciones con células madre con fines terapéuticos. Y a continuación, al mostrar en el reportaje del editor especial Marcos Pivetta, en qué estado se encuentra la polémica internacional en torno al asunto, luego de que un equipo de científicos surcoreanos anunciara una exitosa clonación de 30 embriones humanos, de los cuales se extrajo un linaje de células madre pluripotentes con finalidades de investigación en el área terapéutica.

A propósito, es precisamente en el marco de los nuevos tratamientos, pero lejos de los resquemores que acometen aún al estudio de las revolucionarias terapias génicas, que esta edición aporta una buena noticia: investigadores brasileños esperan contar pronto con una nueva arma química contra la tuberculosis, una enfermedad que mata de dos a tres millones de personas anualmente en todo el mundo, la mayoría de éstas de países pobres. Una nueva molécula especialmente diseñada para liquidar en forma más rápida a la principal bacteria causante del mal, con menos efectos tóxicos para el enfermo, llamada provisoriamente IQG 607 y que ya ha sido patentada en Brasil, se encuentra en fase final de ensayos preclínicos con ratones, según informa Pivetta.

Una buena noticia llega también del campo de la informática, donde la capacidad brasileña tradicionalmente se ve rodeada de muchas dudas: investigadores de São Carlos han anunciado el desarrollo de nuevo proceso y una nueva formulación de chips capaces de expandir 250 veces la memoria de las computadoras. Pero lo más insólito, tal como informa Marcos de Oliveira, editor de Tecnología, a partir de la página 64, es que para desarrollar estos nuevos materiales con ese potencial el grupo echó mano de un horno de microondas casero.

En las páginas de Humanidades, vale destacar el reportaje de Laura Greenhalgh referente a estudios históricos llevados a cabo en la Universidad Vale do Río dos Sinos (Unisinos) que están revelando aspectos pocos conocidos de la convivencia entre los jesuitas y los indios en los asentamientos coloniales conocidos como Misiones, y el hermoso artículo de Alcir Pécora, crítico y profesor de Teoría Literaria, sobre la obra especialísima y muy poco analizada hasta ahora de la escritora Hilda Hilst, fallecida el mes pasado.

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