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Política C&T

¿Quién da más?

La compra de cazas supersónicos en el exterior beneficiará a empresas brasileñas

El Ministerio de Defensa brasileño promete anunciar en el mes de abril el resultado de la licitación para la compra de entre 12 y 24 aviones cazas supersónicos para la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), en el marco de una operación por valor de 700 millones de dólares. Los costos del programa conocido como F-X pueden ascender a los mil millones de dólares, si se incluyen los costos de mantenimiento, infraestructura en suelo y armamentos. Cinco consorcios están en la disputa. El ganador se comprometerá a transferir tecnología a la industria nacional mediante acuerdos de compensación conocidos como acuerdos de offset .

El futuro contrato, cuyos términos permanecen en secreto en el ámbito de Defensa, prevería asociaciones con empresas nacionales para el suministro de componentes de los cazas, recursos para inversiones de riesgo y la capacitación de recursos humanos, entre otras cosas. El ministro de Defensa, José Viegas, ha anunciado que empresas brasileñas concretarán asociaciones con el consorcio vencedor. “Uno de los criterios para la elección del proveedor de los cazas es la contrapartida”, dice Julio Cesar Imenes, jefe del Departamento de Fomento, Análisis y Seguimiento Técnico del Área de Innovación para la Competitividad Industrial de la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep). “Existe interés en que las empresas brasileñas se capaciten para nacionalizar tecnología.”

La participación de empresas en acuerdos de offset requiere que éstas estén preparadas para aprovechar efectivamente la tecnología que será compartida. “La ampliación de las plantas, la adquisición de equipos y el desarrollo de actividades de investigación y desarrollo para la adaptación y la mejora de las tecnologías son ejemplos de las obligaciones que pueden exigírseles a las empresas brasileñas beneficiarias del acuerdo”, afirma Imenes. La Finep dispone de recursos reembolsables para el financiamiento de las actividades de I&D de las empresas.

También será posible contar con recursos no reembolsables destinados a las universidades e institutos de investigación que participen en proyectos cooperativos junto con las empresas beneficiarias de las cláusulas de compensación mediante intercambios científicos, por ejemplo. “Pero, para ello será necesaria la sensibilización de los comités gestores de los diversos fondos sectoriales, el Fondo de Telecomunicaciones y el Fondo Verde-Amarelo”, asevera. El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) también podrá apoyar a las empresas que participan en acuerdos de offset . Esta misma modalidad de contrato será utilizada en cualquier compra gubernamental vía licitación en el exterior.

Históricamente el offset es una práctica común en la Fuerza Aérea Brasileña. Ésta ha permitido la obtención de nuevas tecnologías, inversiones en la industria aeroespacial y otros beneficios en capacitación y logística. Cuando Varig le compró a McDonnel Douglas aeronaves MD-11, Embraer se vio beneficiada con contratos de fabricación de 300 conjuntos de flaps, capacitación y transferencia de tecnología, al margen del financiamiento de los aviones EMB-120 Brasilia para el mercado estadounidense.

El Ejército brasileño también suscribió un acuerdo de offset cuando le compró helicópteros a Aerospatiale. Esta operación resultó en la adquisición de 50 aeronaves Tucano por parte de la Fuerza Aérea Francesa, al margen de otras transacciones en beneficio del propio Ejército. Actualmente los proyectos de modernización de las aeronaves F-5BR, aeronaves de transportes CL-X, la adquisición de sistemas y sensores y la modernización de las aeronaves A-1M, entre otros proyectos en marcha, también están siendo puestos en práctica por medio de contratos que exigen compensación tecnológica.

Se calcula que aproximadamente el 40% del comercio mundial de bienes y servicios está ligado a contratos con cláusulas de compensación. En Brasil, el offset es obligatorio desde 1992 en las compras del sector aeroespacial por valores superiores a un millón de dólares. En 2002 el Ministerio de Defensa fijó la Política y las Directrices de Compensación Comercial, Industrial y Tecnológica, mediante la Resolución Normativa nº 764/MD del 27 de diciembre. Así y todo, en los demás sectores esta práctica es aún poco conocida.

El Ministerio de Relaciones Exteriores ha procurado estimular el debate en torno a la práctica de offset , mediante la realización de seminarios y grupos de trabajo. En febrero pasado el Centro de Gestión Estratégica de Conocimiento en Ciencia y Tecnología (CGECon) publicó el libro Panorama da práctica de offset no Brasil , que reúne artículos de 22 expertos en esta modalidad de negocios. “Desde mediados del año pasado también estamos debatiendo esta política con las embajadas brasileñas en el exterior para intercambiar informaciones”, dice Ronan Coura Ivo, del equipo del centro.

El CGECon fue creado por Itamaraty [sede de la Cancillería brasileña] a comienzos del año pasado con el objetivo de reestructurar los sistemas de informaciones en Ciencia y Tecnología en el exterior. Actúa como un ruteador de conocimientos por medio de la operación de comunidades virtuales integradas por expertos. Una de estas comunidades, de la cual participan representantes del Ministerio de Defensa, debate y analiza modelos de offset . Estos expertos tiene como tarea capacitar a los diplomáticos en la formulación de acuerdos de compensación.

Factores multiplicadores
Los acuerdos de compensación comercial, industrial y tecnológica fueron creados una vez terminada la Segunda Guerra Mundial para apoyar la reconstrucción de Europa y Japón “y garantizar la hegemonía y la supremacía militar y económica de Estados Unidos como nación líder en el nuevo contexto político y estratégico creado con la división del mundo en los ejes Este y Oeste”, comentan el teniente coronel Ancelmo Modesti y el brigadier Aprígio Eduardo de Moura Azevedo, coautores de uno de los capítulos del libro publicado por Itamaraty. En Brasil, la primera operación de offset se concretó a comienzos de los años 1950, cuando la FAB adquirió en Inglaterra aeronaves Gloster Meteor TF-7 y F-8, en trueque por un valor equivalente en algodón.

Actualmente, la gran mayoría de los países utiliza factores multiplicadores para asignar valor, por así decirlo, a las transacciones que involucren transferencia de tecnología, cooperación científica y tecnológica e inversiones en beneficio del país. Un ejemplo de ello: en un acuerdo de compensación que involucra a un centro de investigación nacional y a una empresa extranjera, el valor de los factores multiplicadores contemplará la actualización de la tecnología en juego, la escasez y la complejidad del proyecto, entre otros atributos.

La empresa extranjera estimaría en un millón de dólares el costo del proyecto y solicitaría un factor multiplicador 5, lo que resultaría en un crédito de offset por valor de 5 millones de dólares.La gran mayoría de los negocios de compensación tecnológica siempre ha quedado relegada al área de Defensa. La intención ahora es hacer extensiva esta forma de compensación también a áreas civiles.

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