Imprimir Republicar

Memoria

La unión hace la ciencia

El CERN cumple 50 años como un exitoso ejemplo de cooperación internacional

Al final de los años 1940, aquéllos que mirasen hacía Europa verían un escenario desolador. Apenas si habían salido de la Segunda Gran Guerra, y esos países europeos estaban hechos jirones, intentando su propia reconstrucción a la sombra del aplastante poderío económico y bélico de estadounidenses y soviéticos. Y en el terreno de la ciencia la situación no iba mejor.

Estados Unidos atraía hacia sí a algunos de los principales investigadores del mundo, seducidos por las excelentes condiciones de trabajo y las perspectivas de realización de proyectos importantes. Empero, como soñar nunca ha sido prohibido, un grupo de físicos que incluía a Isidor Isaac Rabi, Ugo Amaldi, Pierre Auger y Denis de Rougemont se dio cuenta de que la cooperación entre las naciones europeas era el único camino para hacer investigación de punta en esas precarias condiciones y empezó a pregonarlo.

Ningún país lograría por sí solo sostener un gran programa de investigación nuclear, tema sobre el cual se centraban las atenciones. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación,la Ciencia y la Cultura (Unesco) se mostró sensibilizada, y por tal motivo recomendó en 1950 la instalación de un laboratorio europeo. Tres años más tarde, 12 países suscribieron una convención que creaba el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN, sigla en francés). Tan solamente un año después, en 1954, empezaron a hacerse las excavaciones en Ginebra, Suiza, para la construcción de la institución, un laboratorio de física bajo tierra con gigantescos aceleradores

de partículas, que son esas grandes máquinas circulares que provocan choques entre partículas. El acelerador más grande, el Large Hadron Collider, tiene 27 kilómetros de circunferencia. La colisión entre partículas sirve para diversos objetivos: para entender algo tan grandioso como el origen del Universo o algo tan común (en los días actuales) como el desarrollo de mejores instrumentos médicos; para la investigación o para la industria. Las partículas atómicas forman los átomos, que a su vez componen toda la materia conocida.

Algunas de estas partículas son estables y se sabe de su existencia. Otras viven por fracciones de segundos y se transforman. De acuerdo con las teorías más aceptadas, todas ellas convivieron por algunos instantes después del Big Bang, la gran explosión que habría dado origen al Universo. Solamente una enorme concentración de energía como la que se dio en aquel momento podría recrearlas.

Y un acelerador hace lo propio: simula condiciones similares al ambiente que existió hace alrededor de 13.500 millones de años, cuando todo habría comenzado. Es como si fuese posible regresar en el tiempo y estudiar detenidamente qué partículas existieron y cómo éstas fueron generadas. Experimentos como éste le significaron el Nobel de Física de 1984 a Carlo Rubbia, un italiano, y a Simon van der Meer, un holandés, por el descubrimiento de laspartículas W y Z. Este trabajo confirmó la unificación de la fuerza electromagnética y la fuerza débil, que rigen el comportamiento de los átomos.

Fue también en el CERN que el inglés Tim Berners-Lee creó en 1990 la World Wide Web o www, que hizo posible que Internet se convirtiera en algo tan fácil de usar. El CERN ha ido creciendo y hoy en día lo integran 20 países en carácter permanente: Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, España, Eslovaquia, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Hungría, Italia, Noruega, Polonia, Portugal, Suecia, Suiza, el Reino Unido y la República Checa.

Hay también otros países, como es el caso de Brasil, que participan en programas del centro. El brasileño Roberto Salmeron fue uno de los diez primeros físicos experimentales contratados por el CERN, al cabo de algunos meses de su fundación, y allí trabajó durante 37 años y medio entre idas y vueltas. “El CERN es el más exitoso ejemplo de colaboración internacional, no solamente en el área de ciencias, sino en cualquier dominio”, afirma Salmeron. “Es un ejemplo de éxito y ha sido tomado como modelo para la organización de otras instituciones internacionales y nacionales.”

Republicar