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Tributo

Un obstinado constructor

Francisco Romeu Landi, director de la FAPESP, era experto en reunir talentos para abordar cuestiones de C&T

Francisco Romeu Landi, el director presidente del Consejo Técnico Administrativo de la FAPESP, falleció el pasado día 22 de abril, a los 71 años. Dejó una extensa y exitosa biografía, una agenda aún repleta de compromisos y una gran nostalgia.Landi fue fundador y era el presidente del Foro Nacional de Fundaciones de Apoyo a la Investigación (FAPs), y era a su vez miembro del Consejo de Administración del Centro de Gestión y Estudios Estratégicos (CGEE) del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT).

Por invitación de Eduardo Campos, ministro de Ciencia y Tecnología, se aprestaba a integrar el equipo responsable de la organización de la 2ª Conferencia Nacional de Ciencia y Tecnología; negociaba la representación de las FAPs ante el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y seguía de cerca la producción y la edición de Indicadores de Ciência, Tecnologia e Inovação do Estado de São Paulo 2003 , publicación que la FAPESP lanzará en los próximos meses.

Se estaba encargando personalmente del homenaje que la FAPESP le rendirá a Alberto Carvalho da Silva el día 13 de mayo. Carvalho, al igual que Landi, fuera director presidente de la Fundación. En agosto Landi abriría en Londres en, carácter de invitado especial, el congreso mundial de la Unión Internacional de Instituciones de Defensa Ambiental y Control de la Contaminación (Iuappa).

Una semana antes de su muerte había estado en Chile representando a la Fundación en la ceremonia de inauguración del telescopio Soar (sigla de Southern Observatory for Astrophysical Research), un proyecto que contó con financiamiento de la FAPESP. En la tarde del día 22 participó de una reunión del Consejo Técnico Administrativo de la Fundación en la que se discutieron los pormenores de la resolución del Consejo Superior que flexibiliza la dedicación exclusiva de los becarios (lea la nota de la página 27 ). Dejó el edificio de la FAPESP al anochecer, pasó por la panadería, compró pan y murió víctima de un infarto camino a casa, donde vivía con su esposa Marísia. Regresaba sin desvíos y discretamente, como siempre.

Su cuerpo fue velado en la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo (USP), institución en la cual se recibió y de la cual fue profesor titular y director. Centenas de amigos le rindieron el postrero adiós, el último entre tantos homenajes que Landi que recibiera en vida. En 2003, sus 70 años fueron celebrados con un simposio organizado por el Centro Interunidad de Historia de la Ciencia de la USP, que tuvo como tema una de sus obsesiones: El financiamiento a la investigación y el desarrollo de la nación brasileña , y cuyos anales saldrán pronto publicados en una edición del Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IPT, sigla en portugués), institución de la que Landi fue vicepresidente.

En 2000 recibió el título de Eminente Ingeniero del Año de parte del Instituto de Ingeniería; en 1999, el de Chevalier dans l´Ordres de Palmes Académiques del Ministerio de Educación Nacional de Investigación y Tecnología de Francia, además del premio Profesor del Año concedido por la Poli. En 1998 recibió el Trofeo Personalidad de Investigación y Educación de la Asociación de Ingenieros del Estado de São Paulo, y en 1992, el de Caballero de la Orden del Mérito Naval de la Armada Brasileña.

Ingeniero especializado en los aspectos de la física de las construcciones y de la termodinámica, Landi, un paulistano nacido el 22 de marzo de 1933, dedicó más de 50 años de su vida a la Escuela Politécnica. Fue un educador que formó generaciones de estudiantes, incluidos sus tres hijos: Paula, Fernando y Francisco, todos ellos ingenieros. Siempre se rigió por el principio que indica que la tecnología tiene una profunda repercusión en la sociedad y constituye un elemento crucial para el cambio social.

Reconocía el rol indispensable del Estado en la formulación de las políticas públicas que fomentasen la innovación. Y soñaba con la sociedad del conocimiento “sin fronteras, dinámico y democrático”. “Será una sociedad de séniores y de júniores y no de jefes y subordinados”, previó en la conferencia dictada durante el seminario conmemorativo de sus 70 años, al juntar sus ideas con las Peter Drucker. “Los ingenieros deberán tener una visión de doble o incluso de múltiple cultura”, advirtió.

“Me preocupa la formación del ingeniero en una sociedad que se transforma tan rápido. ¿Cómo organizar una carrera de ingeniería en la cual debemos enseñar tecnologías que aún no han sido creadas? ¿De qué manera debemos completar la formación del ingeniero con psicología comportamental, creatividad, trabajo en equipo, emprendedorismo y ciudadanía, de manera tal de que éste pueda afrontar los nuevos desafíos que se le presentan?”, se preguntaba. Y fue en busca de la respuesta: se metió de lleno en el proyecto Poli 2015, que tiene como meta transformar a la Escuela Politécnica para mantenerla como referencia nacional e internacional en la enseñanza, la investigación y la extensión universitaria.

Landi era un humanista. Hacía “una especie de puente” entre las ciencias humanas y la ingeniería, en las palabras de Shozo Motoyama, director del Centro Interunidad de Historia de la Ciencia de la USP. Proyectaba a la educación en el mismo escenario que el de la ciencia y la tecnología. De allí su agilidad para transitar en áreas aparentemente tan dispares.

“La historia de la consolidación de las instituciones de enseñanza superior en Brasil y en particular en São Paulo está profundamente ligada a la actuación de Landi”, afirma Carlos Vogt, presidente de la FAPESP. “Esto se vio reflejado en su trabajo como director de la Poli y en su presencia en casi todas las funciones de dirección de la FAPESP, donde tuvo un rol destacado en el cumplimiento de los objetivos sociales de la institución, es decir, en el apoyo regular y sistemático al desarrollo de la ciencia y la tecnología”, agrega Vogt.

Su determinación y su extrema simpatía dejaban su impronta en su agenda de trabajo, tanto dentro como fuera de la FAPESP. Landi era un obstinado. En 1996, a pedido de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC), dio inicio a la organización del Foro de Fundaciones de Apoyo a la Investigación. “A la época existían diez FAPs en todo el país; actualmente hay 22.

Solamente faltan las de Roraima, Rondônia, Amapá, Tocantins y Espírito Santo”, computó Landi durante la última entrevista concedida a la revista Pesquisa FAPESP en marzo pasado. Al tiempo que implantaba el sistema, luchaba en pro de la autonomía administrativa y financiera de las fundaciones y por que se cumpliesen los giros de los recursos previstos en las Constituciones de los estados. “Se debe respetar la ley”, decía indignado.

Para Jorge Bounassar Filho, presidente de la Fundación Araucaria (la FAP del estado de Paraná), su facilidad para relacionarse y para el liderazgo contribuyó a que Landi organizase las fundaciones a nivel nacional. Landi era “el hombre preciso y en el lugar indicado”. Tanto es así que fue elegido por unanimidad para un segundo mandato al frente del Foro de FAPs. “Landi era un gran líder.

Tenía la sensibilidad como para incorporar cuestiones sociales y comprender las dificultades del sector. Era determinado y siempre vislumbraba resultados permanentes”, afirma Acácio Salvador Véras e Silva, presidente de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Piauí (Fapepi). “Tenía el perfil de un ingeniero, pero era un humanista”, completa José Geraldo de Freitas Drumond, presidente de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Minas Gerais (Fapemig). “Nuestro Foro nunca más será el mismo”, afirma Marcos Brasileiro, presidente de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Paraíba.

Landi fue miembro del Consejo Superior de la FAPESP durante cinco años, y fue su presidente en 1995 y 1996, antes de asumir el cargo de director presidente en aquel año. “Para el cargo de director presidente hay que tener las cualidades personales que él tenía: articulación y poder de integración”, dice José Fernando Perez, director científico de la FAPESP.

Durante el período que estuvo en la línea de frente de la Fundación, Landi rigió su accionar sobre la base de dos de las incumbencias de la institución previstas en sus estatutos: la divulgación del conocimiento científico y la promoción periódica de estudios sobre el estado general de la investigación en São Paulo y en Brasil, como así también de estudios históricos y de evaluación del impacto de la investigación en la sociedad que pudieran servir como instrumento para la formulación de la política científica y tecnológica.

Uno de los resultados de la primera de estas incumbencias, la divulgación del conocimiento científico? es la propia revista Pesquisa FAPESP . Ésta empezó en 1995 siendo boletín con el nombre de Notícias FAPESP , con cuatro páginas y un tiraje de mil ejemplares distribuidos entre los investigadores paulistas. Durante la gestión de Landi en la dirección de la presidencia, a la cual el sector de comunicación estaba subordinado, la publicación se transformó efectivamente, y como tal empezó a crecer.

Durante los cuatro años que fue Notícias FAPESP, antes de que se constituyera un consejo editorial y que la revista se convirtiera en un proyecto especial vinculado a la Dirección Científica, Landi leía todas las ediciones del informativo. Los artículos, a su modo de ver las cosas, serían buenos cuando él fuese capaz de leerlo con gusto independientemente del tema y sin ninguna dificultad de comprensión.

Este criterio guió los pasos de la revista en su crecimiento. También coordinó la edición de los libros Vigor e inovação na pesquisa brasileira [Vigor e innovación en la investigación brasileña ] yDo laboratório à sociedade [Del laboratorio a la sociedad ], que contenían artículos referentes a los resultados de los proyectos temáticos financiados por la FAPESP.

También fue Landi quien incentivó los estudios en el área de historia de la ciencia e impulsó la publicación de libros tales como FAPESP: uma história de política científica e tecnológica [La FAPESP: una historia de política científica y tecnológico ] y FAPESP: marcos documentais [La FAPESP: hitos documentales ] que reconstituyen la creación y la actuación de la Fundación hasta 1998. “…La documentación de la historia de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo” ?escribió Landi en el prefacio del libro? “es una manera de conocer y preservar la memoria de los hombres que desde comienzos de la década del 40 pensaron y concibieron esta institución: científicos, ingenieros, políticos y administradores públicos.

Es una forma de revisar las ideas que orientaron su creación y su consolidación. Y es también una forma de reflexionar sobre un modelo exitoso de administración de la política de ciencia y tecnología planteada por los propios científicos.”Pero Landi pensaba en Brasil. Los libros50 anos do CNPq contados pelos seus presidentes [Los 50 años del CNPqcontados por sus presidentes ], con declaraciones y entrevistas con dirigentes del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico, yPrelúdio para uma história: ciência e tecnologia no Brasil [Preludio a una historia: la ciencia y la tecnología en Brasil ] ?que será pronto publicado en el marco de una coedición FAPESP/ Edusp son ejemplos de ello.

“Editar los relatos de personas que estuvieron en el centro de los acontecimientos ayuda a entender el porqué de los objetivos definidos por aquellas instituciones. Aporta el sabor de entender las luchas internas y externas que se entablaron y, por encima de todo, de darse cuenta que esas luchas se ganaron o, mejor dicho: por qué se ganaron”, afirmó en el prefacio del libro conmemorativo del 50° aniversario del CNPq.

La implantación en la FAPESP de un sector responsable de la producción de indicadores paulistas de ciencia y tecnología también fue obra suya. Landi creía que la organización de una amplia base de datos sobre la situación de la ciencia y la tecnología permitiría planear las acciones de política y de inversión.

Coordinó la producción y la edición de los Indicadores de 1998e de 2001 y seguía de cerca la edición de 2003. Le cupo a Landi también desarrollar y coordinar el Programa Biblioteca Electrónica (ProBE), que dio origen al Portal de Periódicos de la Coordinación de Perfeccionamiento del Personal de nivel Superior, Capes. También fue Landi quien coordinó el proyecto de creación del Centro de Documentación e Información (CDI), informatizado y en fase de implantación, que reúne el banco de datos que contiene toda la memoria de la FAPESP.

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