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Política C&T

El ADN de Brasil

Científicos de la Unicamp crean un índice para evaluar la evolución socioeconómica

Un grupo de investigadores del Núcleo de Estudios de Políticas Públicas (Nepp) de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), elaboró un índice para evaluar el bienestar económico, la competitividad, la protección y la cohesión social en Brasil, y también cuestiones relacionadas con la educación, la salud y al desarrollo socioambiental. Este índice, denominado IDNA Brasil, amplía el Índice de Desarrollo Humano (IDH) creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), incorporando las dimensiones de la vida económica, cultural y de la sociabilidad de nuestro país, de acuerdo con Pedro Luiz Barros Silva, coordinador del Nepp.

Al margen de los niveles de mortalidad infantil y escolarización medidos por el IDH, los indicadores de los IDNA Brasil tienen en cuenta el porcentaje de muertes por homicidio entre hombres con edades entre 15 y 24 años – actualmente en la franja de 385 por 100 mil habitantes – o el desempeño de los alumnos en el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (Pisa), coordinado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que analiza la capacidad de los alumnos para analizar, razonar y reflexionar sobre sus conocimientos y experiencias, por ejemplo. El Pisa atribuyó a Brasil un promedio de 396 puntos, y el último lugar entre los 40 países evaluados.

Los 24 indicadores que forman el IDNA Brasil se seleccionaron con base en cuatro criterios: son de dominio público y de fácil acceso; se producen de manera continua y sostenible; su metodología de recolección es aceptada por la comunidad científica y permiten la comparación con otros países.El índice fue probado mediante un ejercicio de comparación con indicadores similares de España (vea en el gráfico), país que hace 25 años presentaba niveles de desarrollo económico y social análogos a los de Brasil.

En esta comparación, algunas dimensiones del IDNA se vieron perjudicadas, como fue el caso del indicador de instalaciones adecuadas de desagües sanitarios, ya que en España, como en los restantes países de la Unión Europea, los servicios de saneamiento atienden al 100% de la población, o casi. El indicador de homicidios de jóvenes también quedó comprometido, a punto tal de producir una imagen invertida en el gráfico: España, con 1,4 muertes por 100 mil, está lejos de las estadísticas brasileñas, que apuntan un coeficiente de mortalidad por homicidios 275 veces mayor en esta franja etaria.

El Brasil del futuro
El primer ejercicio de aplicación del nuevo índice se llevó a cabo en Campos do Jordão, entre los días 18 y 19 de septiembre, cuando 35 expertos de diferentes áreas del conocimiento, empresarios, activistas de movimientos sociales, religiosos y artistas se reunieron por iniciativa del Instituto DNA Brasil. En dicho encuentro se los invitó a crear un escenario deseable y realista para el país dentro de 25 años. Participaron en el trabajo el presidente de la FAPESP, Carlos Vogt; la genetista Mayana Zatz; el empresario Horácio Lafer Piva; la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva; el embajador Jório Dauster; el líder del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), João Pedro Stedile, y la religiosa budista Coen Sensei, entre otros.

Para idear el Brasil del futuro, emplearon como parámetro el IDNA Brasil y el perfil actual de la realidad brasileña formada por este conjunto de indicadores. Proyectado para el futuro, el índice formó una especie de baliza que permitió medir cuán distante está Brasil de las metas que se fija. El resultado fue del 46,8%. Es decir: en una escala de cero y cien, el país está un 53,2% distante de las metas fijadas.”El IDNA permite la comparación de Brasil consigo mismo en el transcurso del tiempo”, explica Geraldo Di Giovanni, investigador del Nepp y asesor de la presidencia de la FAPESP, quien junto con Barros Silva, Geraldo Biasoto Junior y José Norberto Dachs, ideó el Índice.

Así, cotejando la realidad con el deseo realista, se constató por ejemplo que en el próximo cuarto de siglo Brasil deberá reducir a la mitad los niveles de desigualdad entre pobres y ricos, triplicar la renta per cápita y ampliar la tasa de escolarización en la enseñanza media del actual 33,3% al 84%, para llegar a los niveles deseables de bienestar económico y de educación planteados por los participantes en el encuentro de Campos do Jordão.El segundo ejercicio del IDNA se realizó con la coordinación nacional de los movimientos sociales, en un encuentro en la Central Única de Trabajadores (CUT). Los datos están tabulándose.

Desigualdad de ingresos
Pese a la heterogeneidad del grupo que se reunió en Campos do Jordão, los resultados de las proyecciones realizadas con base en el IDNA fueron coherentes: los indicadores de desigualdad en la distribución de renta – medida acorde al índice de Gini y por la razón 20/20, que indica cuántas veces la renta del 20% más rico es mayor que la del 20% más pobres – y los ingresos per cápita – corregidos por la paridad del poder de compra – fueron el principal foco de preocupación de los que participaron en el escenario que proyectaron para el desarrollo. En el apartado desigualdad de ingresos, Brasil actualmente supera sólo a Costa de Marfil y Suazilandia.

Y registra también una renta per cápita tres veces inferior a la de España. “Es clara la percepción de que se necesita distribuir más los ingresos para crecer”, observó el coordinador del Nepp.Esta coherencia se tornó aún más clara cuando se fijaron metas en el indicador de justicia tributaria, que mide la participación de los impuestos sobre los ingresos y sobre la propiedad en el conjunto de la recaudación pública, directa e indirecta, que en Brasil llega al 20% de la carga tributaria. “La meta fijada por el grupo fue del 45%, superior a la de la OCDE”, observó Barros Silva.

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