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Política C&T

Un comienzo prometedor

El Foro de Competitividad estructurará la política nacional de biotecnología

El gobierno federal abrió el pasado día 14 de septiembre el Foro de Competitividad de la Cadena de Biotecnología, una de las áreas consideradas como prioritarias en la política industrial y de comercio exterior anunciada en mayo pasado. Dicho foro, creado por los ministerios de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior (MDIC) y de Ciencia y Tecnología (MCT), reunirá a los sectores público y privado, al margen de universidades e institutos de investigación para estructurar la política nacional de biotecnología que permita consolidar una industria competitiva con proyección internacional. La nueva política tendrá como foco los estudios de genes y proteínas, cuyos avances pueden consolidar las innovaciones que dominarán el mercado dentro de algunos años según la apreciación del gobierno nacional.

La ceremonia de instalación del foro congregó a más de 70 científicos en el MDIC. “La mayoría de los presentes suele frecuentar el MCT. El hecho de que la reunión haya sido en el MDIC fue emblemático: indica que el área de biotecnología abre oportunidades de negocios para el país”, comentó José Fernando Perez, director científico de la FAPESP, quien participó en el encuentro.La notable expansión de las investigaciones biotecnológicas en el país durante los últimos años, y el vigor del aún pequeño parque bioindustrial nacional motivaron la instalación del foro.

En 2001 estaban en operación en Brasil 354 empresas de biotecnología – más de la mitad de pequeño porte –, con una facturación estimada entre 5,4 mil millones de reales y 9 mil millones de reales, de acuerdo con un estudio de la Fundación Biominas. Juntas, dichas empresas generaban un total de 27.825 puestos de trabajo. En el área de investigación, Brasil es el segundo contribuidor de secuencias de genes humanos en los bancos de datos internacionales, y la investigación avanza rápidamente en la identificación de genes responsables de enfermedades que comprometen la producción de naranjas y de la caña de azúcar, productos de peso en la pauta de exportación brasileña.

También está en marcha el análisis funcional de genes, con el objetivo de elevar la productividad de la industria de papel y celulosa y la producción bovina. “Brasil es uno de los países que se encuentran en la punta de la biotecnología, pero nuestra capacidad de generar mejoras en el área económica y en la de generación de empleos es aún harto limitada”, sostuvo el ministro del Desarrollo, Luiz Fernando Furlan, durante la apertura del foro.La iniciativa tiene una meta ambiciosa. “Pretendemos crear las condiciones para que el país se ubique entre los cinco líderes mundiales en el área de biotecnología en los próximos años”, resumió Cylon Gonçalves, secretario de Políticas y Programas de Investigación y Desarrollo del MCT.

El foro evaluará, como dijo Conçalves, los “tres pilares” de sustentación del futuro sistema nacional de biotecnología: la disponibilidad de recursos humanos, las necesidades de inversiones públicas y privadas y los marcos regulatorios que permitirán implementar la producción industrial. Estos temas se debatirán en tres grupos de trabajo, constituidos en la instalación del foro. Gonçalves coordinará el grupo de recursos humanos e infraestructura, y el secretario de Tecnología de Información del MDIC, Roberto Jaguaribe, coordinará el grupo responsable de los marcos regulatorios. La primera reunión fue agendada para noviembre. La idea es definir el rumbo y las perspectivas de la biotecnología en el país al final del primer año de trabajo.

La definición de los marcos regulatorios es considerada estratégica para atraer inversiones e intereses privados. “Es necesario generar demanda, porque oferta siempre supimos generar. Pero, para ello el país debe adoptar reglas claras y amigables, compatibles con las de otros países”, explica Gonçalves. La aprobación de la Ley de Bioseguridad por parte del Congreso Nacional, ejemplifica, puede ayudar a consolidar y expandir las investigaciones con organismos genéticamente modificados (OGMs), ya que agilizará su habilitación y autorizará la comercialización de transgénicos. El texto del proyecto de ley aprobado por la Cámara de Diputados fue considerado inhibidor de las inversiones, y pasará seguramente por modificaciones en el Senado. En tal caso, volverá a la Cámara para sometérselo a nueva votación.

Acceso a la biodiversidad
Otro punto fundamental para la creación de un ambiente regulatorio favorable a la participación privada es la definición de una legislación de acceso al patrimonio genético que regule la producción de medicinas fitoterapéuticas y productos naturales. La biodiversidad nacional actualmente se encuentra protegida por un decreto promulgado en 2001, que dificulta – casi al límite de la prohibición – la extracción de activos naturales con fines de investigación o de explotación comercial. Al final del año pasado, una resolución del Ministerio de Medio Ambiente flexibilizó el acceso de parte de los investigadores a los recursos naturales mientras el gobierno nacional prepara un sustitutivo al proyecto de ley de acceso a los recursos genéticos que tramita en la Cámara de Diputados. “Necesitamos de un marco legal para la industria de biotecnología en el país”, observa Gonçalves.

En la evaluación de Eduardo Campos, ministro de Ciencia y Tecnología, el financiamiento es uno de los puntos más delicados en la estructuración del sistema, porque el perfil de las empresas de biotecnología implica altos costos y riesgos. Esta característica, de acuerdo con Perez, deja a los emprendimientos en la dependencia del capital de riesgo y requiere una serie de acciones gubernamentales que reemplacen a los angel investors, un inversor independiente que apuesta al éxito del emprendimiento tecnológico.

Campos adelantó que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) presentará dentro de 90 días un modelo de financiamiento para el sector implicando recursos de los fondos sectoriales y líneas de financiamiento del propio banco. “El BNDES ha de buscar una forma creativa e innovadora de dar impulso al sector de biotecnología, no con los instrumentos tradicionales, que no se adaptan a este tipo de demanda, sino participando, con riesgo compartido”, acotó Perez. “Es un área que responde a las características geoeconómicas del país y en la cual Brasil tiene probado potencial de competencia. Puede generar excelentes oportunidades de negocios, siempre y cuando se creen mecanismos de financiación innovadores.”

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