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Estrategias

La cosecha 2004 del Nobel

Siete estadounidenses, dos israelitas, una keniana, una austríaca y un noruego fueron galardonados en las seis categorías del Nobel 2004. Por primera vez el Premio Nobel de la Paz va a una militante de la causa ecológica. Los descubrimientos de los mecanismos del olfato, de la fuerza que une a los átomos y de un control de calidad de las células se hicieron acreedores a los premios científicos.

Flujo de voces y contravoces
Elfriede Jelinek, una austríaca de 58 años, ingresó al club de los escritores casi desconocidos que conquistan fama planetaria al alzarse con el Nobel de Literatura. Esta autora de novelas, libros de poesía y obras teatrales, fue contemplada merced al “flujo musical de voces y contravoces de sus novelas, que revelan lo absurdo de los clisés sociales y su poder dominador”, informó la Academia Sueca. Una de sus novelas llegó a la pantalla grande en 2001, bajo el título de La profesora de piano. Esa historia autobiográfica narra la relación de una profesora con un joven alumno.

La consagración de la “mujer árbol”
La keniana Wangari Maathai, de 64 años, se convirtió en la primera mujer africana que gana el Nobel de la Paz. Doctora en biología de la Universidad de Pittsburg (un logro rarísimo para una mujer nacida en el medio rural africano), Maathai es viceministra de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Kenia. Hace 27 años fundó el Movimiento Cinturón Verde (Greenbelt Movement), que trabaja en pro de la preservación de las selvas del continente, evitando la desertificación y manteniendo actividades extractivas que brindan el sustento a la población rural. Conocida en su país como la “mujer árbol”, también ayudó a fundar el Partido Verde local. El Movimiento Cinturón Verde es responsable de la plantación de más de 30 millones de árboles en el continente. Es la primera vez que se le concede el galardón a la causa ecológica. 

Proteínas marcadas para morir
Un trío de investigadores que develó un mecanismo de “control de calidad” de las células conquistó el Premio Nobel de Química. Los israelitas Aaron Ciechanover y Avram Hershko, y el estadounidense Irwin Rose describieron uno de los mecanismos claves por medio de los cuales las células destruyen proteínas descartables y preservan otras, en una especie de limpieza selectiva. Gracias al trabajo de los tres laureados, es posible entender de qué manera la célula controla varios procesos centrales, decomponiendo determinadas proteínas y no otras. Cuando este mecanismo falla, puede abrir el camino a la eclosión de enfermedades como el cáncer y la fibrosis cística. La comprensión de este mecanismo puede ayudar a crear medicamentos contra afecciones degenerativas.

El pegamento que une átomos
Los estadounidenses David J. Gross, H. David Politzer y Frank Wilczeck fueron laureados con el Nobel de Física por sus contribuciones en el descubrimiento y la comprensión de la fuerza nuclear fuerte, que mantiene a las partículas unidas en el núcleo de los átomos. Dos artículos publicados en 1973, uno por el dúo Gross y Wilczek, y otro por Politzer, planteaban que la fuerza que une los ladrillos que construyen los protones y neutrones aumentaba con la distancia en vez de disminuir, tal como los indicaba el sentido común. Este descubrimiento del cemento atómico constituyó la base de la cromodinámica cuántica, una teoría que describe el comportamiento de las partículas que componen los protones y los neutrones: los quarks.

La memoria de los aromas
El descubrimiento de una familia de alrededor de mil genes que forman proteínas relacionadas con el sentido del olfato les significó a los estadounidenses Richard Axel y Linda B. Buck el Nobel de Fisiología y Medicina de 2004. Axel, del Howard Hughes Medical Institute, con sede en Nueva York, y Buck, del Fred Hutchinson Cancer Research Center, con base en Seatlle, constataron que tales proteínas, producidas por los genes de los receptores olfativos, están presentes en células de la nariz capaces de comunicarse con el cerebro. Este mecanismo ayuda a explicar de qué manera el sistema olfativo humano es capaz de reconocer 10 mil olores diferentes –y acordarse de éstos incluso años después del último contacto. “Hay muchas cosas aún por descubrirse. Aunque nosotros estamos trabajando en ese problema hace 16 años, apenas si rozamos la superficie”, dijo Buck. El trabajo del dúo que describe los genes data de 1991.

Independencia o estancamiento
Agraciados con el Nobel de Economía, el noruego Finn Kydland y el estadounidense Edward Prescott inspiraron una proficua producción académica referente a la importancia de la independencia de los bancos centrales y del establecimiento de metas de inflación. Un artículo publicado por ambos en 1977 planteó que las políticas monetarias duraderas fortalecen las economías, y que gobiernos que cambian las reglas del juego para obtener réditos inmediatos les ocasionan perjuicios tanto a las empresas como a los consumidores. En otro artículo que dio sustento a la distinción, publicado en 1982, los investigadores plantearon que las transformaciones tecnológicas y las oscilaciones repentinas del precio del petróleo tienen más influencia sobre los ciclos de crecimiento o de estancamiento que las demandas de los consumidores y la capacidad de producción de las empresas. Kydland, de 60 años, es docente de la Universidad Carnegie Mellon. Prescott, de 63 años, dicta clases en la Universidad del Estado de Arizona.

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