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Emprendedorismo

Con el capital generador

Veinte empresas del PIPE se aprestan a sacar al mercado sus proyectos

Veinte empresas que concluyeron las fases I y II del Programa de Innovación Tecnológicas en Pequeñas Empresas (PIPE) de la FAPESP, contarán como el apoyo de la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) para llevar al mercado los resultados de sus proyectos de investigación (vea el recuadro en la página de al lado). Cada una de ellas recibirá 500 mil reales del Programa de Apoyo a la Investigación en Empresas (Pappe), dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT), para invertir a lo largo de dos años en la ingeniería de producción y poner en marcha sus planes de negocios.

La contrapartida de la FAPESP, prevista en el acuerdo con la Finep, son los recursos invertidos por la Fundación durante las dos primeras fases del PIPE, período en que los investigadores desarrollan el proyecto, realizan la investigación y elaboran el plan de negocios. El dinero del Pappe será el capital simiente para la fase III del PIPE, resume José Fernando Perez, director científico de la FAPESP.

En el marco del acuerdo con la Finep, la FAPESP se hizo responsable de la selección de los proyectos. Como las investigaciones ya habían concluido, la elección tuvo en cuenta la ingeniería del producto y el plan de negocios. Decidimos innovar en el sistema de evaluación, comenta Perez. La Fundación entonces selló una sociedad con el Instituto Empreender Endeavor, que designó a 27 evaluadores de su cuerpo de ejecutivos voluntarios entre éstos, directivos de IBM, Avon, Rio Bravo, Braskem y docentes de la Fundación Getúlio Vargas (FGV) para analizar las propuestas. Se esperaba que los proyectos aprobados demostraran potencial como para alcanzar una tasa mínima de crecimiento de dos dígitos y una tasa de recuperación superior a los Certificados de Depósito Interbancario (CDI), un indicador de desempeño de negocios, en los próximos cinco años.

Experiencia para los negocios
Una vez definido el criterio de aprobación, cada uno de los emprendedores fue entrevistado por tres evaluadores, que observaron su experiencia para los negocios, su capacidad de realización y su visión de futuro de la operación. Analizaron también la ventaja competitiva y el potencial de mercado, definidos en el plan de negocios, la estrategia de marketing y comercialización del producto, su factibilidad económica y la calificación del equipo responsable del proyecto. Los evaluadores les asignaron notas entre uno y cuatro a cada uno de esos puntos, y a su vez hicieron una recomendación cualitativa, como dice Perez, a favor o contra la aprobación del proyecto. Seleccionamos las propuestas que tuvieron tres exámenes favorables, y luego las que tuvieron dos dictámenes favorables, hasta alcanzar el límite de los recursos disponibles, afirma Perez. La FAPESP también será responsable del seguimiento de los proyectos.

La gran mayoría de los emprendedores cuyos proyectos fueron aprobados ya había participado del programa PIPE Empreendedor, implementado en asociación con el Empreender Endeavor, el Servicio Brasileño de Apoyo a Micro y Pequeñas Empresas (Sebrae-SP) y la FAPESP el año pasado. El programa comprende una serie de actividades, entre ellas un curso de capacitación gerencial y de inserción en el mercado, llevado adelante por el W. Institute con duración de un semestre, con el objetivo de preparar a los emprendedores para la gestión de negocios.  El PIPE Emprendedor tiene un presupuesto de 808,4 mil reales. El Sebrae-SP financió el 49% del costo total del proyecto, en tanto que el Endeavor y la FAPESP, juntos, hicieron contrapartidas económicas correspondientes al 16,91% del presupuesto. Las empresas participantes también contribuyeron con el costeo del programa. Creamos una sinergia completa, celebra Perez.

El Pappe fue creado por el gobierno nacional brasileño en 2003 para apoyar la innovación en empresas de base tecnológica. Se ideó apuntando a la integración del sistema nacional de innovación y concatenando acciones estaduales y federales, explica Odilon Marcuzzo do Canto, director de desarrollo científico y tecnológico de la Finep. A la época, la Ley de Innovación promulgada en diciembre del año pasado aún tramitaba en el Congreso Nacional, y la Finep no podía invertir recursos a fondo perdido en las empresas de base tecnológica. Por eso se ideó el Pappe, para apoyar a investigadores dentro de las empresas, justificó.

Modelo complementario
El programa cuenta con recursos de los fondos sectoriales y es implementado en los estados en sociedad con las Fundaciones de Apoyo a la Investigación (Faps) y las secretarías estaduales de Ciencia y Tecnología. En 2004, el primer año de operación del programa, el Pappe invirtió 151,8 millones de reales en proyectos de innovación de 19 estados. En 2005, de acuerdo con Canto, esos recursos sumarán alrededor de 60 millones de reales.

El modelo de inversión y de financiamiento instituido por el Pappe es similar al del PIPE, implementado por la FAPESP en 1997, y por eso el programa en São Paulo fue adaptado, de manera tal de complementarse al PIPE. Un acuerdo entre la Fundación y la Finep permitió la fusión de ambos programas en el Pappe PIPE III y la canalización de los recursos federales hacia las empresas hasta entonces apoyadas por la FAPESP. Esperamos que este programa se convierta en permanente y se estabilice con nuevos llamados, afirma Perez.

La sociedad entre la FAPESP y la Finep, que permitió la implantación del programa, estaba prevista desde el lanzamiento del PIPE en 1997. Pero recién cobró forma el año pasado, mediante un acto de sabiduría de la Finep, que entendió que en São Paulo, el Pappe debería ser diferente, subraya Perez. La asociación con el Sebrae-SP y el Empreender Endeavor, prevista desde el inicio del PIPE, recién prendió siete años después también, plasmándose en el PIPE Emprendedor, y ahora, con el comienzo de la tercera fase del programa.

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