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Una encrucijada genética

La baja diversidad de ADN constituye un desafío para la preservación de los perezosos, que viven aislados en pequeños fragmentos de bosque

Los simpáticos perezosos, esos lentos acróbatas de los árboles, tienen una baja diversidad genética. Estudios recientes, realizados por equipos independientes de universidades de São Paulo y Minas Gerais, han arribado a esa misma conclusión. Aunque puede que sea ésta una característica natural de estos mamíferos, la reducida variabilidad de su ADN puede también constituir una amenaza extra para estos animales, que ya de por sí deben huir de sus predadores naturales, de la caza ilegal y de la reducción de su hábitat. En líneas generales, los trabajos apuntan que el aislamiento prolongado de grupos de perezosos en pequeñas y discontinuas áreas de bosque, en especial en el raleado Bosque Atlántico, del cual sólo queda un 7% de la cobertura original, produjo individuos con un ADN casi igual en el seno de cada población y, al mismo tiempo, demasiado diferente del ADN de los miembros de agrupamientos distantes. El proceso evolutivo llevó a que cada región (o estado) diera origen a animales de linajes genéticos específicos y únicos. En el Bosque Atlántico, por ejemplo, existe una clara diferenciación genética entre animales del norte y del sur, ocasionada probablemente por distintos cambios climáticos y en el ambiente ocurridos antes de la colonización del país, afirma la genetista Nadia Moraes-Barros, del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo (IB/USP), que estudia la variabilidad molecular de perezosos del género Bradypus, de tres dedos, en el marco de un proyecto financiado por la FAPESP. En una misma población de perezosos habría abundantes relaciones entre animales emparentados, quizás debido a que el agrupamiento es aparentemente muy reducido y sin comunicación con individuos de otras regiones. Cuando es exagerada, la consanguinidad en poblaciones de tamaño reducido puede inviabilizar una especie, generando enfermedades recesivas e infertilidad.

Cada cual en su lugar- Para preservar todos los linajes genéticos de los perezosos que representan una potencial ventaja adaptativa ante nuevas y eventuales alteraciones ambientales, los investigadores no aconsejan mezclar a animales oriundos de diferentes regiones, aunque sean de la misma especie. Los científicos creen que la recomendación debe tenerse en cuenta en los programas de preservación de estos mamíferos arborícolas. De ser posible, cada perezoso debería permanecer en su lugar. Lo ideal sería que hubiera centros regionales dedicados a cuidar específicamente a los animales de ese lugar, dice la bióloga colombiana Paula Lara-Ruiz, que analizó el comportamiento, los rasgos físicos y, sobre todo, la genética del perezoso de tres dedos con melena (Bradypus torquatus), una especie hallada únicamente en Brasil y amenazada de extinción, para su tesina de maestría en la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais (PUC/ MG). El cruzamiento  de animales genéticamente muy distintos también puede resultar en crías con varios problemas de adaptación al ambiente o malformaciones, por ejemplo, comenta el genetista Fabrício Santos, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), quien dirigió los análisis genéticos en el trabajo de Paula. Los estudios del equipo de Minas cuentan con recursos de la PUC/ MG, de la National Geographic Society, de Flora & Fauna International y de Aracruz Celulose.

En la actualidad existe solamente una entidad dedicada a ayudar a los perezosos en Brasil: el Centro de Rehabilitación Reserva Zoobotánica de Ilhéus, sur de Bahía, emplazado en un área de Bosque Atlántico. Al frente de dicho órgano, ligado a la Comisión Ejecutiva del Plan de Cultivo del Cacao (Ceplac), un ente dependiente a su vez del Ministerio de Agricultura, se encuentra desde 1992 la bióloga Vera Lucia de Oliveira, que ha ganado premios nacionales e internacionales por su excelente trabajo con los perezosos. En 13 años de actividad, cerca de 250 animales, el 80% correspondientes a la especie B. torquatus, llegaron a manos de Vera. Al menos 70 lo hicieron ya muertos, como consecuencia de heridas y desnutrición, o no resistieron, pese a los cuidados y la atención que recibieron. Los restantes fueron sometidos a tratamiento, readaptados a la vida silvestre y libertados en reservas de la Ceplac. Algunos ejemplares que no mostraron estar aptos para regresar a los bosques permanecen en el propio centro, donde se obtuvo incluso la reproducción en semicautiverio del perezoso con melena. La bióloga del Ceplac no cree que la mezcla de especímenes de diferentes estados pueda producir algún efecto negativo, una afirmación polémica, de la que muchos científicos disienten. Pero nunca me llegaron perezosos con melena de otros estados, a lo sumo perezosos bayos, explica Vera, recién nombrada secretaria de Medio Ambiente de Ilhéus, que cuida a los animalitos como si fueran sus hijos, cargándolos en brazos. Vera, una profesional de campo, que dedica su vida a estos simpáticos mamíferos, y tiene una relación amistosa, aunque a veces difícil, con los biólogos de las universidades que estudian con más distanciamiento a los animales.

Los perezosos pertenecen a un antiguo grupo de mamíferos con placenta encontrado únicamente en América, en especial en América del Sur y Central, el orden de los Xenarthra, que también incluye a los armadillos y a los osos hormigueros. Entre los Xenarthra, surgidos hace aproximadamente 80 millones de años, los perezosos fueron los animales con mayor diversidad de formas. Casi cien géneros llegaron a ser descritos. Hace alrededor de 10 mil años, al final del Pleistoceno, hubo una extinción en masa de la fauna en las Américas, causada probablemente por los cambios climáticos. Entre las pérdidas, desaparecieron casi todos los tipos de perezosos, incluso los gigantes, que vivían en el suelo. Quedaron solamente ejemplares adaptados a la vida en la copa de los árboles, hoy en día subdivididos en dos géneros: el Bradypus, de los perezosos de tres dedos, con cuatro especies, y el Choloepus, los perezosos de dos dedos, con dos especies. Si existe un país con animales solitarios, que poco se mueven y pasan hasta una semana sin poner los pies sobre tierra firme, ése es Brasil. De las seis especies vivas y conocidas, solamente una no puede verse comiendo hojas, colgada muchas veces cabeza abajo en las ramas de los bosques nacionales: la pequeña Bradypus pygmaeus, cuya presencia se restringe a una isla de Panamá.

Los estudios a los que aquí se hace referencia se efectuaron empleando ADN mitocondrial de los animales. Las mitocondrias son centrales de energía, y tienen un genoma propio, diferente del existente en el núcleo de las células. El ADN mitocondrial se transmite exclusivamente de la madre a la cría, sin pasar por recombinación, y constituye una herramienta empleada en el ámbito de la biología molecular para contar la historia evolutiva de las especies. Como las mutaciones en ese tipo de material genético de linaje materno transcurren a un ritmo rápido y más o menos constante, los modelos matemáticos se elaboraron de manera tal de establecer en forma aproximada cuándo dos especies distintas o poblaciones diferentes de una misma especie tienen un ancestro común. En un artículo de 2003, publicado en la revista científica Genetics and Molecular Biology, con base en el análisis del genoma mitocondrial, investigadores de la Universidad Federal de Pará (UFPA) y de la Universidad Estadual de Maranhão (UEMA) estimaron que el perezoso de tres dedos con melena se separó del común o bayo y del loris perezoso o pelejo (Bradypus tridactylus) hace 7,7 millones de años. El ADN mitocondrial también puede emplearse para medir el grado de variabilidad genética existente entre los miembros de una población, y más recientemente se ha usado incluso para ayudar a los taxonomistas a identificar especies.

Un puente de doble mano
El material genético mostró claramente la separación molecular de las poblaciones de perezosos de tres dedos. En un artículo aceptado para su publicación en la revista científica holandesa Genetica, Nadia y sus colegas del Laboratorio de Biología Evolutiva y Conservación de Vertebrados de la USP compararon un segmento del ADN mitocondrial obtenido con base en muestras de sangre o tejido de dos especies encontradas en el Bosque Atlántico, el perezoso con melena, exclusivo del bosque costero, y el perezoso común, el popular perezoso bayo, también conocido como perezoso perico de tres dedos, cuyo nombre científico es Bradypus variegatus, también presente en otros ecosistemas, como la Amazonia. La muestra estaba compuesta por 19 ejemplares de la primera especie, oriundos de dos regiones distantes (el sudeste de Bahía y Espírito Santo) y 47 de la segunda especie, provenientes de tres diferentes áreas (sudeste de Bahía, norte de Minas Gerais y São Paulo). Grosso modo, el resultado fue siempre el mismo: tanto el perezoso con melena como el bayo corresponden a linajes genéticos distintos, específicos de cada estado. Inferimos así que existen dos grupos filogeográficos principales, que representan una divergencia norte y sur, afirma João Stenghel Morgante, del IB/ USP, coordinador del proyecto. En el perezoso con melena, el grupo septentrional abarca a los ejemplares de Bahía, y el meridional, los especímenes de Espírito Santo. En el perezoso bayo, la divergencia norte comprende a las muestras de Bahía y Minas Gerais y al sur, la del territorio paulista. En São Paulo, solamente uno de los 20 ejemplares de Bradypus variegatus tenía secuencias de ADN diferentes que los demás. Las de los otros eran iguales?, dice Nadia.

En otro estudio, que aún no ha sido publicado en revistas científicas, el equipo del IB/ USP comparó la diversidad en el ADN mitocondrial de perezosos bayos de tres áreas del Bosque Atlántico y cuatro de la Amazonia. Una vez más los ejemplares de cada región se filiaron a grupos genéticos muy distintos. Los Bradypus variegatus de una zona geográfica en particular llamaron la atención de los científicos. ?Las diferencias en el ADN mitocondrial de los perezosos a lo largo del norte del río Tocantins, y cerca de Santarém, Pará, son muy grandes cuando se compara con los perezosos comunes de las restantes regiones, sostiene Nadia. Esa población muy divergente genéticamente puede pertenecer, a decir verdad, a otra especie conocida del animal, el popular Loris perezoso (Bradypus tridactylus), que aparece solamente en un sitio de la región norte. O hasta a una especie aún desconocida de perezoso. También se recabaron evidencias genéticas de que el nordeste de Brasil funciona como un puente de doble mano entre los grupos genéticos de perezosos bayos del Bosque Atlántico y de la Amazonia, permitiendo el paso de individuos de una zona a otra.

Los investigadores de Minas Gerais, en el marco de un trabajo independiente del realizado por sus pares de la USP, que en poco tiempo se presentará para su posible publicación en una revista internacional, arribaron a resultados similares con poblaciones de perezosos con melena únicamente. Ellos analizaron tres tramos del ADN mitocondrial de una gran muestra de Bradypus torquatus: 44 ejemplares; tres de Río de Janeiro, seis de Bahía y 35 de Espírito Santo. Las poblaciones de perezosos de un estado están aisladas de las de los otros, afirma Paula. No hay intercambio de genes entre ellas desde hace mucho tiempo. Una vez más, los científicos constataron que el ADN de un espécimen de Bahía es casi igual al de otro ejemplar de ese estado, pero bastante diferente del de individuos de Espírito Santo y Río de Janeiro.

La escasa diversidad genética es una situación preocupante, pero no llega a ser una completa sorpresa en el caso del perezoso con melena, cuya marca registrada es su franja de pelos oscuros alrededor del pescuezo. Al fin y al cabo, se trata de un animal presumiblemente raro, quizás con pocos individuos vivos, pese a que nadie sabe a ciencia cierta cuántos son, y que vive prácticamente camuflado en la copa de árboles, a 20 ó 30 metros del suelo, de una región bastante delimitada del Bosque Atlántico, entre el sur de Sergipe y el norte de Río de Janeiro y Minas Gerais. Tal vez sea aún más chocante descubrir que el perezoso bayo, relativamente abundante y más fácil de hallar, afronta el mismo cuello de botella genético. Las poblaciones de B. variegatus, con sus típicas manchas oscuras en alrededor de los ojos que parecen gafas, están presentes en una porción de tierra mucho mayor que la ocupada por la selectiva B. torquatus. En el continente, su vasto hábitat se extiende desde Honduras, en América Central, hasta el norte de Argentina. En territorio brasileño puede hallarse al perezoso bayo de norte a sur, en casi todos los estados. Incluso los parques de las ciudades poseen ejemplares.

Sería demasiado simplista y alarmista comparar la pequeña diversidad genética de los perezosos bayos y con melena con una bomba de tiempo programada por la biología para pasados día más, días menos eliminarlos de la faz de la Tierra. La escasa variabilidad en las secuencias que componen el ADN de una especie no quiere necesariamente decir pocos años de vida. A veces, la baja disparidad genética es una evidencia de que un grupo de animales pasó o está en medio a un proceso evolutivo denominado cuello de botella poblacional o efecto fundador. Debido a algún cambio ambiental, como por ejemplo el calentamiento excesivo del clima o la reducción de su hábitat natural, se produce una drástica reducción del número original de miembros de una población. En tal caso, se pierde una parte de la diversidad genética total de la especie. Si no hubiera en poco tiempo otro gran cambio ambiental ambiental, esos remanentes, pese a ser pocos, y en ocasiones con una reducida diversidad genética, pueden tener éxito al restablecer las poblaciones de la especie. En un escenario optimista, el número de individuos de esa población vuelve poco a poco a crecer, y posiblemente su variabilidad genética también. Ése sería un final feliz para un animal que, en un determinado momento de su historia, se encontró ante un cuello de botella poblacional. No descartamos la hipótesis de que el efecto fundador se haya dado en las poblaciones de perezosos con melena de cada estado, pero debemos hacer más estudios para confirmar o descartar tal idea, explica Fabrício.

Pero una cuestión de fondo que los estudios con el B. torquatus y con el B. variegatus aún no logran responder con seguridad es si la baja variabilidad genética es producto únicamente del modo de vida y de los hábitos de los perezosos, con raíces históricas, o si también deriva de presiones más recientes.

La acción humana, al cortar la vegetación nativa, en especial del Bosque Atlántico, es perjudicial para los perezosos. Estos animales, que suelen moverse en territorios de unas 5 hectáreas, tienen cada vez menores espacios de bosque a su disposición. El problema es que no existen aún  marcadores moleculares capaces de medir el impacto reciente de la civilización sobre los animales. La extracción de nuevas muestras de ADN de perezosos, de más especies y de sitios variados, y el estudio de otros tramos del genoma de estos animales puede ayudar a aclarar esta cuestión.

También es indispensable profundizar los estudios sobre los hábitos y las características físicas de las cinco especies de perezosos existentes en Brasil. No existe por ejemplo ninguna información acerca del tamaño de las poblaciones de estos animales. Al perezoso con melena, que en su fase adulta mide y pesa un poco más (entre 60 y 80 centímetros y de 5 a 7 kilos) que el perezoso bayo, se lo considera en extinción solamente debido a lo exiguo y fragmentado de su área de aparición en el Bosque Atlántico. Es una especie muy difícil de hallarse, dice Paula Lara, quien, con su persistencia, ha logrado capturar cuatro decenas de B. torquatus. Incluso la noción de población de perezosos es algo difusa. ¿Cuántos individuos forman una población de estos animales? ¿Diez? ¿Cien? Nadie los sabe con precisión.

El perezoso es un animal solitario, de hábitos nocturnos y diurnos, que duerme la mitad del día. Desciende de los árboles fundamentalmente para defecar y orinar en promedio una vez por semana. Los machos andan siempre solitarios, y las madres cargan a sus crías hasta los 6 u 8 meses de edad. Luego los sueltan en su territorio. Afortunadamente, algunos trabajos pioneros, como el de Adriano Chiarello, de la PUC/ MG, director de tesina de Paula, quien desde 1994 observa, con el auxilio de radiotransmisores, los movimientos de ejemplares de perezosos con melena en una reserva de Espírito Santo, produjeron nuevas informaciones sobre la conservación de estos mamíferos de los árboles. A un animal rehabilitado y reintroducido en los bosques debe monitoreárselo de mínima durante 12 meses después de habérselo soltado, dice el ecólogo. Recién al cabo de ese tiempo podemos afirmar que su proceso de adaptación al nuevo local ha sido exitoso.

Los Proyectos
1.
Variabilidad genética, patrones evolutivos, filogeografía y conservación de los vertebrados neotropicales (00/13213-2); Modalidad: Línea Regular de Auxilio a la Investigación; Coordinador: João Stenghel Morgante – IB/ USP; Inversión: R$ 552,504,74 (FAPESP)
2. El traslado como herramienta para la conservación del perezoso con melena Bradypus torquatus; Coordinador: Adriano Chiarello – PUC/ MG;Inversión: US$ 8.680,00 (National Geographic Society y Flora & Fauna International)
3. La diversidad genética y la filogeografía del perezoso con melena Bradypus torquatus (Xenarthra, Bradypodidae);Coordinadores: Adriano Chiarello – PUC-Minas y Fabrício R. dos Santos – UFMG; Inversión: R$ 17.000,00 (Fondo de Incentivo a la Investigación de la PUC-Minas)

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