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Medicamentos

De la naturaleza a la farmacia

Un antiinflamatorio elaborado con extracto de una planta del Bosque Atlántico está listo para salir al mercado

Una planta nativa del Bosque Atlántico, conocida en Brasil con los nombres de erva-baleeira o maría milagrosa, es la base de un antiinflamatorio que cuenta con el aval de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), y que llegaría a las farmacias durante este semestre. Es el primer antiinflamatorio tópico hecho con base en el extracto de una planta brasileña: la Cordia verbenacea, dice José Roberto Lazzarini, director médico y de investigación y desarrollo de Aché, la empresa que lanzará el producto en forma de crema bajo el nombre comercial de Acheflan. Existen antiinflamatorios de plantas medicinales, pero de otros orígenes, de África y de otros países. Este nuevo producto, patentado en Brasil y en el exterior, pertenece a la clase de los fitomedicamentos, fármacos que tienen en su composición únicamente sustancias activas extraídas de plantas. De acuerdo con la reglamentación de la Anvisa, nunca pueden mezclarse con principios activos sintéticos, vitaminas o minerales. Y las mismas normas que se aplican a la producción de medicamentos deben seguirse en la elaboración de fitomedicamentos, como la comprobación de su eficacia y su seguridad. En los ensayos clínicos, el Acheflan demostró que es tan eficaz y seguro para los casos de tendinitis crónica y dolor miofascial como el principal antiinflamatorio del mercado, que tiene como principio activo al diclofenaco dietilamonio, dice Reynaldo Jesus-Garcia Filho, jefe de la cátedra de Ortopedia de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) y coordinador de las investigaciones en dicha universidad. El dolor miofascial presenta como sus síntomas más evidentes los dolores musculares persistentes.

Estudios comparativos llevados a cabo con la crema de maría milagrosa y el diclofenaco indicaron que el uso del fitomedicamento redundó en menos efectos colaterales en los pacientes, como en el caso de la coloración roja en el lugar aplicado.

Incluso al usarlo sobre la piel, tuvimos en el grupo control (con el diclofenaco) a un paciente con dolor de cabeza relacionado con el uso del medicamento y otro con dolor de estómago, lo que demuestra una absorción significativa. En el caso del grupo en estudio con la Cordia verbenacea, no se registró ningún compromiso de este tipo?, dice Jesus-Garcia. La crema de maría milagrosa mostró tener efecto terapéutico al usársela tres veces al día. De todos los parámetros que analizamos en la comparación entre ambos medicamentos, entre ellos la eficacia y los efectos colaterales, el de Cordia verbenacea presentó una tendencia a dar mejor resultado, pero esto no fue estadísticamente significativo, dice Jesus-Garcia Filho. Para obtener la necesaria comprobación estadística, es preciso aumentar la cantidad de pacientes.

La idea de transformar el conocimiento de los lugareños del litoral paulista, quienes desde hace bastante tiempo emplean la planta para tratar contusiones y detener procesos inflamatorios, surgió del hábito de uno de los dueños y fundadores de Aché, Victor Siaulys, que utiliza la erva-baleeira después de jugar al fútbol. Siaulys observó que siempre que usaba la garrafada [el menjunje] la infusión medicinal de la planta sobre las lesiones, se recuperaba mucho más rápido. Esta constatación lo impulsó a llevar adelante la idea de crear un área de investigación y desarrollo para fitomedicamentos en la empresa, en 1989. Como era algo totalmente nuevo a la época, fueron muchas las dificultades halladas, dice Lazzarini.

Acción comprobada – El proyecto siguió a ritmo inconstante hasta 1998, cuando realmente cobró fuerza con la consultoría del farmacólogo João Batista Calixto, docente de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). En 2001 se juntó al grupo el consultor Luís Francisco Pianowski, especialista del área de tecnología farmacéutica. Juntos, Calixto y Pianowski descubrieron que el principio activo de la planta responsable de la acción antiinflamatoria no era el descrito hasta ese entonces en la literatura, la artemetina, del grupo de los flavonoides, y sí el alfa-humuleno, un componente del aceite esencial. Pero hasta ese momento no se conocía su efecto antiinflamatorio. Ése fue el gran descubrimiento, dice Lazzarini. La acción del alfa-humuleno como antiinflamatorio se comprobó tanto en los ensayos preclínicos, realizados en ratones, como en los clínicos, en seres humanos. Para producir un fitomedicamento no es necesario aislar el principio activo, como en el caso de los medicamentos alopáticos.

Como se trata de un fitocomplejo, en muchos casos con más de 50 sustancias, no siempre se sabe qué es lo que está efectivamente actuando, aisladamente o en conjunto. En nuestro caso, en los ensayos en animales pudimos comprobar que el alfa-humuleno era responsable del efecto antiinflamatorio, dice el médico Dagoberto Brandão, dueño de Pharma Consulting, una empresa de consultoría de desarrollo e investigación de medicamentos y coordinador de los estudios preclínicos y clínicos del nuevo producto.

Tanto los aceites esenciales como los flavonoides relevantes para el medicamento se concentran en las hojas de maría milagrosa, un arbusto hallado principalmente en la costa de la región sudeste de Brasil. Los estudios relacionados con el cultivo y la extracción del principio activo de la planta, que engloban el desarrollo agronómico, químico y fitoquímico, se realizaron en el Centro de Investigaciones Químicas, Biológicas y Agrícolas (CPQBA) de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), con la coordinación del investigador Pedro Melillo de Magalhães. La investigación agronómica tuvo por objeto delinear el sistema productivo a escala de cultivo. Esto es necesario para atender la demanda de producción?, dice Magalhães. Un área del centro de investigación de la zona de Paulínia, aledaña a Campinas, con 12 hectáreas cultivadas con erva-baleeira, es la garantía de la provisión de la materia prima en cantidades suficientes como para la primera fase, de lanzamiento del producto. En ese campo de cultivo, cada cuatro meses se cortan los arbustos a pocos centímetros de la base, para su utilización. Del mismo tronco cortado salen nuevos brotes, y así sucesivamente. Los plantines de erva-baleeira de la época cuando se inició el proyecto siguen produciendo en el campo.

La extracción del aceite esencial, la materia prima necesaria para que el laboratorio elabore la formulación final, también se elabora en el centro de investigaciones de la Unicamp, que tienen un convenio de provisión con Aché. Marcadores bioquímicos aseguran la calidad y la consistencia del extracto, que no puede tener variaciones, para asegurar así la estandarización de la materia prima. No puede haber ninguna alteración en la concentración de los principios activos: todo debe ser igual, dice Brandão. La estandarización es una de las exigencias de una resolución de la Anvisa de marzo de 2004 para la producción de fitomedicamentos. Y tiene por objeto controlar tanto la materia prima vegetal como los propios medicamentos. En los ensayos clínicos se utilizó el extracto estandarizado igual al que saldrá al mercado.

Agrónomos, bioquímicos, farmacéuticos y médicos sumaron más de un centenar de profesionales involucrados en el proyecto entre 1998 y 2004. Los estudios preclínicos abarcaron tests farmacológicos y toxicológicos en laboratorio, y luego en ratones. ?Las investigaciones clínicas se llevaron a cabo en centros universitarios y siguieron rigurosamente las directrices del Consejo Nacional de Salud y de la Anvisa, dice Brandão. Los ensayos clínicos se hicieron en tres etapas, con la participación de casi 700 pacientes. En la fase I, el producto se testeó en alrededor de 290 voluntarios sanos. En la fase II fueron cerca de 90 pacientes portadores de tendinitis crónicas y de dolor miofascial, y en la fase III, fueron aproximadamente 280 pacientes con las mismas dolencias. Se hicieron estudios similares en los Departamentos de Ortopedia de la Unifesp y de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad de Campinas (Puccamp).

Una vez de cumplimentadas todas las etapas de los ensayos preclínicos y clínicos, Aché solicitó el registro ante la Anvisa, que fue aprobado en noviembre del año pasado, para el uso del Acheflan en casos de tendinitis y de dolor miofascial. Ahora el laboratorio investiga el uso del extracto en forma de píldoras para las mismas indicaciones. Y también inicia el estudio de la utilización de la erva-baleeira para osteoartritis y traumas físicos. Durante los siete años que el proyecto se extendió interrumpidamente, Aché destinó más de 15 millones de reales a investigación y desarrollo del fitomedicamento. La empresa, que el año pasado facturó 900 millones de reales, destina anualmente 10 millones de reales a investigación y desarrollo de nuevos productos.

Un mercado multimillonario – Por ahora, el lanzamiento del Acheflan se restringe al mercado nacional, que mueve 400 millones de reales por año, sólo con medicamentos fitoterapéuticos. Algunos productos fitoterapéuticos que están a la venta, como tés y cápsulas de productos naturales, no se encajan en la categoría de medicamentos, y por tal motivo no entran en el cálculo. En el exterior, este segmento mueve 21 mil millones de dólares anuales. Por eso la conquista de una tajada de este mercado multimillonario es una de las metas de la empresa. Hemos conversado con posibles socios de Europa y Estados Unidos; hay varios interesados, dice Lazzarini. Ahora estamos en fase de evaluación.

La empresa tiene otros ocho proyectos de fitomedicamentos, pero se encuentran bajo secreto, pues aún no ha registrado las patentes. Para desarrollar productos en el área, creó una división llamada Phytomédica, que presentó como primer resultado de investigación y desarrollo un producto prescrito para el tratamiento de los síntomas de la postmenopausia, a base de isoflavonas de soja, un producto muy usado en China, de donde es originario, y en Japón. Pero el nuevo fitomedicamento se elaboró con una planta brasileña. La investigación se hizo íntegramente en Brasil, desde los estudios agronómicos, químicos y fitoquímicos hasta la formulación del producto. Lo interesante es que surgió de una idea que tuvo éxito, dice Jesus-Garcia Filho.

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