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El Cuadrante de Pasteur

El libro traducido al portugués en la Unicamp revisa el pacto entre la comunidad científica y el gobierno

El pacto entre la ciencia y el gobierno firmado al final de la Segunda Guerra Mundial y fundado en la idea de la dicotomía entre investigación básica e investigación aplicada ha caducado. Debe concebirse un nuevo modelo de relación entre la ciencia y la tecnología, con miras a restablecer el diálogo entre as comunidades científicas y políticas. Este nuevo modelo debería reservar un papel críticamente importante a la investigación básica inspirada en un uso que conjugue las promesas de la investigación científica y las necesidades de la sociedad.

Estas tres propuestas, de por sí intrigantes, forman el eje principal del libro O Quadrante de Pasteur a ciência básica e a inovação tecnológica [Cuadrante de Pasteur – La ciencia básica y la innovación tecnológica], de Donald E. Stokes, editado en 1996 por The Brooking Institution Press y ahora presentado en portugués por Editora Unicamp, como integrante de la colección Clásicos de la Innovación. Sin embargo, el gran mérito de este libro radica en la incursión olímpica de Stokes por la historia de la ciencia, la historia intelectual y las clasificaciones de las actividades de investigación desde la Antigüedad clásica, para entender la relación entre la ciencia y la tecnología.

Para Stokes, la dicotomía entre la ciencia básica y aplicada se consolidó en la posguerra, cuando en Estados Unidos se buscaba la manera de mantener el apoyo federal a la ciencia básica en tiempos de paz y, al mismo tiempo, restringir el control del gobierno sobre la realización de la investigación. Esta estrategia inspiró el documento Science, the endeless frontier, elaborado por Vannevar Bush en 1945 a pedido del presidente Franklin Roosevelt, que planteaba la creación de la National Research Foundation (NRF). Por cierto: esta concepción organizativa, también sirvió de modelo a la FAPESP, creada en 1960. Bush defendía la autonomía organizativa de la NRF con relación al gobierno con dos argumentos básicos: el de que la investigación básica no debe estar ligada a fines prácticos y el de que la misma es precursora del desarrollo tecnológico.

La idea de crear una agencia autónoma fue vetada por el entonces presidente Harry Truman, pero la visión paradigmática y lineal de la relación entre investigación básica e innovación propugnada por Bush triunfó y fue endosada por la National Science Foundation (NSF), creada cinco años después.

Durante décadas, el modelo lineal, aunque con algunas variantes, sirvió de referencia para la investigación y el desarrollo. Con todo, de acuerdo con la evaluación de Stokes, la promesa de retorno tecnológico de las inversiones en investigación pura no tiene ya la fuerza suficiente como para abrir las arcas federales, y por eso debe reverse el pacto entre ciencia y gobierno.

Stokes plantea una nueva clasificación de las actividades de investigación e innovación, insertando las actividades de investigación entre dos coordenadas: la primera que dimensiona el avance del conocimiento y la segunda, su aplicación. Proyectada en un gráfico, la investigación básica, sin ninguna aplicación inmediata que tiene su mejor ejemplo en las investigaciones del físico Niels Bohr sobre la estructura del átomo ocupa el cuadrante superior izquierdo; la investigación aplicada, con miras al desarrollo tecnológico como la del sistema de iluminación eléctrica de Thomas Edison se inserta en el cuadrante inferior izquierdo.

En el cuadrante superior derecho tienen lugar las investigaciones que pueden contribuir al avance del conocimiento una calidad inherente a la investigación básica y que, al mismo tiempo, tienen grandes perspectivas de aplicación prácticas. Las investigaciones de Pasteur en el área de microbiología que hicieron avanzar el conocimiento y beneficiaron a los productores de alcohol de remolacha son su ejemplo más notorio. En esa región de confluencia de los preceptos de la investigación básica y la aplicada el Cuadrante de Pasteur, Stokes inscribe la investigación básica inspirada por el uso que, debido a que pone en movimiento el conocimiento y atiende las demandas sociales, puede constituir la base del nuevo pacto entre las comunidades científicas y políticas.

Stokes reserva el cuadrante inferior izquierdo para la investigación que es impulsada por la curiosidad del investigador sobre hechos a los que califica como particulares, como lo hacen los observadores de aves, por ejemplo.

Para Stokes, la salida al impasse en que se encuentra la relación entre ciencia y gobierno radica en el fortalecimiento de la investigación pura en los campos científicos que tienen en cuenta las necesidades de la sociedad, como es el caso, por ejemplo, de las investigaciones sobre el ambiente.

El apoyo a la investigación inspirada por objetivos sociales no desvía la atención ni los recursos públicos de la investigación pura, asevera Stokes. Al contrario: fortalece la causa de las inversiones públicas, pues incrementa la capacidad de esta área de investigación en general.

Sin embargo, requiere de un esfuerzo institucionalizado por parte del gobierno, mediante la construcción de agendas de investigación financiadas por agencias que contemplen las necesidades de la nación.

Una parte de las inversiones de la FAPESP puede interpretarse a la luz de la clasificación de Stokes en el Cuadrante de Pasteur, como es el caso de los Programas Genoma y Biota, por ejemplo.

El modelo de Stokes tiene como referencia la política científica y tecnológica estadounidense. Pero puede muy bien servir de inspiración para países que procuran trazar un camino sostenible en dirección hacia la innovación.

Tecnología y desarrollo
La colección Clásicos de la Innovación, de Editora Unicamp, ha lanzado este año otros dos libros de análisis del desarrollo tecnológico. En Trajetórias da inovação a mudança tecnológica nos Estados Unidos da América no século XX [La trayectoria de la innovación  el cambio tecnológico en los Estado Unidos de América durante el siglo XX], David C. Mowery y Nathan Rosenberg analizan la institucionalización del proceso inventivo, que aproximó innovación e investigación organizada, y la contribución de algunos cambios tecnológicos tales como el motor de combustión interna, por ejemplo al crecimiento económico.

En Tecnologia, aprendizado e inovação as experiências das economias de industrialização recente [Tecnología, aprendizaje e innovación las experiencias de las economías de industrialización reciente], los organizadores Linsu Kim y Richard R. Nelson reúnen diez ensayos y cuatro comentarios de autores, que analizan el progreso de países asiáticos tecnológicamente atrasados. El libro presenta también un cuadro comparativo entre las economías de industrialización reciente del este de Asia y Latinoamérica.

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