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Biología

Los habitantes de los granos de arena

Biólogos descubren 13 especies de invertebrados que viven en sedimentos marinos

La bióloga marina Judith Winston, investigadora del Museo de Historia Natural de Virginia, Estados Unidos, descubrió hace 20 años decenas de especies de animales invertebrados que viven en la superficie y en el interior de granos de arena extraídos del fondo del mar lindante con la costa de Florida. Pensó que existían solamente por allí, en la costa sur de Estados Unidos, y que jamás los encontraría nuevamente. Pero en noviembre de 2002, cuando se encontraba participando de una expedición de recolección con biólogos paulistas, Judith pidió que le separaran un sedimento extraído del fondo oceánico de las proximidades de São Sebastião, litoral norte de São Paulo. Y allí estaban: había incluso algunas especies nuevas, diferentes de las identificadas en Florida, y muchas otras especies interesantes, todas de menos de un milímetro. Puede encontrárselas, aunque muertas, tan solo con el esqueleto externo, sueltas o incrustadas en la arena de la playa.

“Nunca se imaginó que existiera una fauna tan rica, que vive incrustada en granos de arena y en fragmentos de conchas”, dice exultante Alvaro Esteves Migotto, investigador del Centro de Biología Marina, vinculado a la Universidad de São Paulo (USP). Migotto firma con Judith Winston un estudio recién publicado en la revista Invertebrate Biology informando los descubrimientos de la costa de São Sebastião, uno de los puntos de estudio de un amplio mapeo de la diversidad marina del litoral paulista. De allí, de profundidades que variaban de 9 a 45 metros, emergieron 13 especies de invertebrados que habitaban la superficie y los poros de fragmentos de conchas, el cascajo y los granos de la arena más gruesa (el diámetro de un grano de arena, que es formada normalmente de cuarzo, puede variar de 0,05 milímetro – aquel tipo de arena que masajea los pies al caminar en las playa brasileñas y se escapa rápidamente de las manos – a 2,0 milímetros).

Los organismos más abundantes y diversificados eran los briozoarios, minúsculos invertebrados que forman colonias esparcidas o erectas, en forma de ramas, con miles de individuos. Había también hidrozoarios, cnidarios y helmintos conocidos como poliquetos. De este total, cuatro especies no fueron halladas en ningún otro ambiente marino y parecen ser exclusivas de esos mundos esféricos hechos de cuarzo. En tanto, en el estudio de Florida, específico para este grupo de animales, se registraron 33 especies, de las cuales 9 eran exclusivas de los granos de arena. “Debe haber muchos más”, dice Migotto. Los océanos, conviene recordarlo, cubren tres cuartos de la superficie del planeta.

De acuerdo con Migotto, el hecho de que estos animales hayan sido encontrados en abundancia en dos puntos a miles de kilómetros de distancia sugiere que pueden vivir también en otros lugares, a lo largo de las plataformas continentales. Estos pueden también tener una importancia biológica mayor que la que se podría suponer, participando de cadenas alimentarias ora como predadores, ora como el propio alimento. Incluso los sedimentos del fondo marino adquieren valor, debido a que pueden transportar a las comunidades de invertebrados de un lado a otro del fondo oceánico, facilitando la conquista de nuevos territorios.

Jóvenes reproductores
Los biólogos que estudian los bentos – los animales que viven dentro del mar y en el fondo marino- normalmente zarandan la arena y el lodo, separan los ejemplares que viven sueltos en estos sedimentos y descartan ese material. No se imaginan que otros organismos bentónicos pueden vivir y reproducirse sobre el mismo, dentro de los granos de cuarzo o en los fragmentos de conchas. “A lo mejor los sedimentos del fondo del mar dejan así de verse como un desierto de muchos organismos sésiles (que viven fijos sobre una superficie)”, comenta Migotto. “Muchos invertebrados encuentran en los granos de arena un espacio adecuado donde se fijan, viven y se reproducen. No se restringen únicamente a las rocas o fragmentos de rocas y conchas de tamaño relativamente grande, tal como se pensaba.”

Los habitantes de las arenas del fondo del mar parecen ser más ligeros en el intento de perpetuar la especie que los equivalentes que viven sobre las rocas. Las larvas de los briozoarios se fijan sobre la superficie de los granos de arena y se reproducen inicialmente de manera asexuada. Forman colonias que comienzan a reproducirse de manera sexuada cuando todavía son jóvenes y albergan a pocos individuos, a diferencia de las colonias de briozoarios que viven sobre las rocas o las algas. “Como los granos de arena constituyen un ambiente sumamente inestable y su superficie es pequeña”, dice Migotto, “estos organismos no tienen espacio para crecer mucho”.

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