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Ecología

Los sobrevivientes del El Niño

El calentamiento de las aguas del Pacífico pone en situación crítica a las poblaciones de lobos marinos de la costa de Perú

Es común que se asocie la desaparición de plantas y animales con la acción humana. Pero, al menos en esta ocasión, la muerte en masa de los lobos marinos del litoral de Perú y del norte de Chile parece estar relacionada con un fenómeno natural: El Niño, la elevación de la temperatura de las aguas superficiales del Océano Pacífico en hasta 11°C.  Entre 1997 y 1998, el más intenso El Niño del siglo pasado produjo la muerte de alrededor del 70% de los lobos marinos de Perú: de los 24.481 lobos marinos que vivían allí, restaran alrededor de 8.200. Y de ellos sólo 2.153 eran adultos, capaces de generar descendientes en la próxima generación – una cría macho puede tardar de seis a ocho años para empezar a reproducirse. Los expertos consideran que 7 mil animales en edad reproductiva constituyen el número mínimo que una población de vertebrados debe tener a fin de garantir la perpetuación de la especie por 40 generaciones. La voz de alerta surgió de un equipo de investigadores del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo (USP) y del Instituto del Mar de Perú (Imarpe). “La reducida población de lobos marinos constituye una amenaza a la supervivencia de la especie y debe tenérsela en el ámbito del gobierno peruano, con miras a plantear medidas de protección y conservación”, afirma el biólogo João Morgante, jefe del Laboratorio de Biología Evolutiva y Conservación de Vertebrados (Labec) del Instituto de Biociencias de la USP, y coordinador de una serie de estudios poblacionales sobre vertebrados neotropicales.

Tampoco se imaginaba que los lobos marinos de Perú y del norte de Chile, habitantes de las aguas del Pacífico, fueran distintos de los animales de otras regiones sudamericanas. En 2004, durante su doctorado, la bióloga del sur de Brasil, Larissa de Oliveira, vinculada al Labec y al Grupo de Estudios de Mamíferos Acuáticos de Río Grande do Sul (Gemars), constató que se trataba de una nueva especie, exclusiva de estas áreas y diferente de la hallada en el litoral de Uruguay y de Argentina, en el Océano Atlántico. Este descubrimiento no hace sino elevar la preocupación con el riesgo de extinción de esos rechonchos peludos, que se sientan sobre sus patas traseras, a diferencia de las focas, y cuyo hocico puntiagudo se asemeja al del lobo terrestre. Larissa plantea que la especie de lobo marino llamada Arctocephalus australis se contemple sólo para los lobos marinos de la costa Atlántica (Uruguay, Islas o Malvinas y Argentina), mientas los animales de la costa Pacífica de América del Sur (litoral de Perú y norte de Chie) podrían verse como de otra especia, llamada provisoriamente Arctocephalus sp. A.

Cráneos y ADN
Trabajando bajo la orientación de Morgante y de Erika Hingst-Zaher, del Laboratorio de Morfometría del Museo de Zoología de la USP, Larissa llegó a estas conclusiones después de examinar 594 cráneos de machos adultos de Uruguay, Argentina, Chile, Islas Malvinas y de Perú, mantenidos en museos de América y de Europa. Ella utilizó una serie de medidas por medio de las cuales se analizan las variaciones del tamaño y del formato del cráneo, se valiendo de un método todavía poco difundido, la morfometría geométrica.

Fotografiaron los 594 cráneos de los lobos marinos desde varios ángulos y los transformaron en 1.027 imágenes digitales, que recibieron 62 puntos de referencia. El análisis de la variación de la posición de estos 63.674 puntos mostró claramente las diferencias en la forma y el tamaño de los cráneos de cada población de lobos marinos de América del Sur. La bióloga “gaúcha” entonces cruzó los datos obtenidos con los resultantes del análisis de fragmentos de ADN llamados microsatélites de 226 lobos marinos de Uruguay y de Perú, que reforzaron las diferencias entre estas poblaciones.

Además de las diferencias en las medidas del cráneo y del ADN, existen variaciones físicas y de comportamiento entre los lobos marinos de ambos océanos que bañan la América del Sur, especialmente entre las poblaciones de Uruguay y de Perú. Los animales que habitan el Pacífico tienen el cráneo mayor, son más pesados y longilíneos, y tienen el hocico más estrecho que los del Atlántico. Las hembras en Perú pueden pesar hasta 58 kilogramos (Kg), mientras que en Uruguay pesan alrededor de 41 kg.

Las diferencias se manifiestan también entre los machos y hembras de una misma región – y parece ser más intensas entre los lobos marinos de Uruguay que entre los de Perú. Los lobos marinos uruguayos presentan diferencias tanto en la forma como en el tamaño del cráneo. En tanto,  en Perú se notan diferencias sólo en el tamaño del cráneo de los machos y las hembras. “Estas diferencias pueden atribuirse a las variaciones del sistema reproductivo adoptado en cada población”, dice Larissa.

En el Atlántico, un macho puede mantener literalmente un harén de hasta 14 hembras durante toda la temporada reproductiva – son tres meses, en el verano. Mientras, en el Pacífico, en especial en Perú, los lobos marinos son más suertudos: cada macho escoge una piedra en la playa y se exhibe delante de la hembra. Como ellas deben pasar por el territorio de ellos al momento de ir al mar para un chapuzón o para buscar su alimento, el macho cobra una especie de peaje. La hembra escoge el territorio que va a atravesar y, consecuentemente, el macho con quien va a copular. “El sistema de harén, que predomina en el Océano Atlántico (Uruguay), exige combates frecuentes e intensos entre los machos, y podría haber desencadenado el desarrollo más acentuado de estructuras ventajosas para el combate”, dice Larissa. “En tanto,  en el litoral del Pacífico los combates son poco frecuentes, y las diferencias físicas entre machos y hembras son menos acentuadas”.

Los pinípedos
El grupo al cual pertenecen los lobos marinos e incluye las focas, las morsas y los elefantes marinos surgieron hace 22 millones de años en la costa oeste de Estados Unidos. Hace alrededor de 3 millones de años  bajaron por América Central y colonizaron América del Sur. Se estima que existen actualmente diez especies diferentes de lobos marinos esparcidos a lo largo de América, África y la Antártida. Por aquí no hay registros de colonias reproductivas de ninguna especie de pinípedo, y los lobos marinos provenientes de Uruguay sólo muestras su aire de gracia durante el otoño y primavera, cuando descansan en nuestras playas.

Una curiosidad a respecto de estos animales, capaces de alcanzar casi los dos metros y pesar 159 kilogramos: hace al menos 300 años la especie de lobos marinos estudiados por Larissa no habita la región central de Chile, un área de alrededor de 2.200 kilómetros entre Mejillones y la Isla Chiloé, posiblemente debido a la ausencia de islas, el hábitat preferido en la época de reproducción y de amamantamiento de las crías.

Mar incierto
En los últimos 400 años, el calentamiento cíclico del mar ha hecho que los peces desaparezcan de la costa peruana, en búsqueda de aguas más frías durante la eclosión de El Niño. En épocas normales, las hembras de los lobos marinos permanecen hasta tres días en el mar en busca de de alimento. En años del fenómeno, llegan a pasar el agua diez días, cuando dejan en la playa a las crías, que terminan muriéndose de inanición, pues sus madres no vuelven a tiempo. Sin comida, la población de lobos marinos disminuye ostensiblemente, pero vuelve a crecer a medida en que los peces regresan. En 1997, por poco los lobos marinos no se extinguieron. “El gobierno pensaba que la solución para mantener la actividad pesquera era faenar lobos marinos, pues los animales y pescadores se disputaban los peces disponibles. Por suerte, se dieron cuenta de que no era necesario”, comenta la bióloga, que ese mismo año pasó 45 días monitoreando la oscilación de la temperatura del agua, y el número de cópulas y de nacimientos, además de recolectar muestras de piel de las crías para la realización de análisis genéticos, bajo las protestas ensordecedores de las hembras.

¿Un nuevo El Niño sería capaz de diezmar a los lobos marinos de Perú? “Eso es imprevisible”, evalúa Larissa. “Como las poblaciones de peces y lobos marinos volvieron a reproducirse después del El Niño de 1982, uno de los más intensos de la historia y responsable de la gran mortandad de especies, la tendencia apunta que los lobos marinos lograrían recuperarse, si no hubiera otro fenómeno tan severo en un corto lapso de tiempo”.

El ejemplo de las nutrias
Los lobos marinos, calificados como predadores en la cima de la cadena alimentaria, en el ecosistema marino, comen peces, que devoran invertebrados marinos, que a su vez se alimentan de fitoplancton, responsable de la fotosíntesis en el ambiente acuático. La extinción de cualquier miembro de esta cadena ocasionaría un desequilibrio en el ambiente donde la especie vive.

Un ejemplo clásico fue la disminución de las nutrias en Alaska debido al derramamiento de crudo del barco Exxon Valdés, en 1989. La mortalidad de millares de nutrias en la región por contaminación con metales pesados causó un crecimiento desenfrenado de erizos, su alimento favorito. Estos erizos comieron grandes bosques de sargazos, un tipo de alga gigante, y dejaron el fondo del mar más parecido a un desierto. Las algas realizan la fotosíntesis en el ambiente marino, y con su ausencia, ningún tipo de vida se mantiene en la región. Al cabo de algunos años, con la recuperación de la población de nutrias, el equilibrio en el ecosistema local se restableció.

Aunque el escenario puede parecer sombrío, hay alternativas para preservar a los animales del Océano Pacífico que parecían condenados a la extinción. En 1884, la caza indiscriminada casi que provocó la extinción de los elefantes marinos del norte: quedaron menos de 20 ejemplares en Isla de Guadalupe, Baja California. Los gobiernos de Estados Unidos y México adoptaran una rigurosa política de conservación ambiental y prohibieron la caza de esos animales. En la actualidad, más de un siglo después, la especie de recuperó y se estima  que existen alrededor de 175 mil. Por lo que todo indica, éste debe ser también el camino para la preservación de los lobos marinos que habitan los mares de Perú y de Chile.

El Proyecto
Variación geográfica en lobos marinos sudamericanos Arctocephalus australis
Modalidad

Línea Regular de Auxilio a Proyecto de Investigación y Beca de Doctorado
Coordinador
João Stenghel Morgante – IB/ USP
Inversión
13.808,37 reales y 105.144,00 reales
(FAPESP) y 1.000,00 dólares (Society for Marine Mammalogy)

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