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Climatología

El mapa de los vientos

Las corrientes de aire llevan humedad o humo desde la región amazónica hasta la cuenca del Plata

Entre diciembre de 2002 y febrero de 2003, los científicos que participaron en la etapa brasileña del proyecto SALLJEX (South American Low-Level Jet Experiment, por su sigla en inglés) lanzaron hacia los cielos de la Amazonia alrededor de 700 globos similares a los que se usan para decorar fiestas infantiles. Algunos de éstos transportaban dentro de en una caja sensores que medían la presión atmosférica, la temperatura, la humedad del ambiente y la velocidad de los vientos.

El análisis de los datos -almacenados en computadoras en Brasil, Bolivia, Argentina y Paraguay- está detallando las características y los trayectos de los llamados chorros de bajos niveles de América del Sur (South American Low-Level Jet, o SALLJ), además de apuntar los fenómenos que ayudan a desencadenar. Estos chorros, detectados en la década de 1960, nacen en la región norte y cruzan Brasil en dirección al sur, estableciendo así una relación directa entre los vientos que soplan en la Amazonia hacia el sur, al este de los Andes, y las lluvias que caen en la cuenca del Plata, una vasta área que, además de São Paulo y de los estados del sur del país, abarca Uruguay y parte Argentina y de Paraguay.

“Estos chorros son como ríos voladores, que cargan la humedad del norte en dirección hacia el sur”, explica José Antonio Marengo Orsini, del Centro de Pronóstico del Tiempo y Estudios Climáticos (CPTEC) del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, sigla en portugués) y coordinador del trabajo. “Los chorros se ubican en las capas más bajas de la atmósfera, hasta a tres kilómetros de altitud, y viajan a velocidades que pueden alcanzar los 50 kilómetros por hora”, añade Maria Assunção Faus da Silva Dias, investigadora del CPTEC y participante en este estudio. “Cuando llegan al Plata”, agrega Carolina Vera, de la Universidad de Buenos Aires, otra participante en el proyecto, “los chorros son uno de los responsables del surgimiento de de fuertes lluvias, especialmente en verano”.

Marengo, Assunção y Carolina integraron un equipo compuesto por alrededor de 50 investigadores de ocho países: Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile, Perú y Estados Unidos. El SALLJEX integra el Programa Internacional de Variabilidad del Sistema de Mozones de América (Vamos, Variability of American Monsoon System), patrocinado por el Programa Internacional de Variabilidad y Previsibilidad del Clima (Clivar, Climate Variability and Predictability), asociado a la Organización Meteorológica Mundial. Para Marengo, este trabajo ayuda a estimar los posibles impactos ocasionados por la deforestación de la Selva Amazónica sobre el clima en la extensión sur de Latinoamérica, además de contribuir a la mejora en los pronósticos  del tiempo en estas áreas.

El origen de los chorros de bajos niveles se asocia a los vientos alisios provenientes del océano Atlántico, que invaden el territorio brasileño por la punta superior de la región nordeste. Cuando llegan a la Amazonia, absorben mucho vapor de agua liberado por el follaje boscoso por medio de la transpiración. Una vez que llegan a la frontera del estado de Acre con Bolivia encuentran la cordillera de los Andes. Las montañas funcionan simultáneamente como un acelerador y una barrera, ya que aumentan la velocidad de circulación de los chorros y los desvían rumbo al sur. Los chorros pasan entonces por los estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y São Paulo. Al llegar a la cuenca del Plata, interactúan con el relieve y con los frentes fríos nacidas en el polo Sur, haciendo surgir los Complejos Convectivos de Mesoescala. Son nubes sumamente espesas, que alcanzan hasta 18 kilómetros de altitud y mil kilómetros de diámetro, con ciclo de vida que puede durar hasta 36 horas.

Dichas nubes, formadas normalmente durante la noche y principalmente en verano, son las responsables de los temporales y las descargas eléctricas que se abaten sobre el sur de Brasil y en el norte de Argentina y Paraguay. “Gracias a los chorros de bajos niveles, cuando empieza a aventar allá, es bueno ya ir preparándose para lluvias bien fuertes por acá”, compara Pedro Leite da Silva Dias, profesor del Instituto de Astronomía, Geofísica y Ciencias Atmosféricas (IAG) de la Universidad de São Paulo (USP) e integrante del proyecto. Dias recuerda que la influencia de los chorros se vuelve más evidente durante el verano, cuando la humedad es intensa. En tanto, en inverno, una estación más seca, el impacto tiende a disminuir.

Sin embargo, los chorros que tienen que ver con  las fuentes de lluvias, pueden servir como medio de desplazamiento de elementos que no son tan bienvenidos. “El problema es que los chorros también pueden transportar el humo de las quemas”, advierte Marengo, principal autor de los artículos científicos que detallan estos resultados, publicados en la revista Climate Dynamics en enero de este año y en Journal of Climate en junio de 2004. “Con la deforestación aumentando”, dice Marengo, “es de suponerse que la reducción de la contribución del vapor de agua de la vegetación de la Amazonia rumbo hacia la atmósfera afecta ostensiblemente el transporte de humedad hacia la cuenca del Plata, con consecuencias directas sobre las estaciones lluviosas, aunque todavía no es posible cuantificar este cambio”. La voz de alerta se justifica. Entre 2003 y 2004, el Inpe registró el segundo índice de deforestación por su magnitud en la Selva Amazónica, desde que se creo la serie de seguimiento, en 1988. Fueron 26.130 kilómetros cuadrados de árboles talados, un área similar al estado de Alagoas.

El humo y el polvo
El impacto de las quemas, una de las principales estrategias utilizadas para la expansión de las fronteras agrícolas, es bien conocido: amenaza de extinción de especies animales y vegetales y erosión del suelo, que queda menos protegido. El humo y los gases emanados -el monóxido de carbono y el ozono, por ejemplo- se concentran en el aire y vuelven el clima más seco, y las temperaturas más altas. A causa de los chorros de bajos niveles, es posible afirmar que hasta quienes viven en las regiones sur o sudeste de Brasil, e incluso  en países vecinos no están exentos de padecer estas consecuencias. Aunque la emisión de humo es localizada, su impacto es global. Con las quemas, los chorros se vuelven menos caudalosos y, en lugar del vapor de agua, ayudan a transportar el polvo y los gases contaminantes hacia el Plata.

Las alteraciones sobre el clima de la región sur pueden ser significativas. Según el Inpe, en enero de 2002 la cantidad media de lluvias en los estados de Río Grande do Sul y de Santa Catarina fue de 100 a 150 milímetros; en 2003, en el mismo período, el promedio se mantuvo -con la diferencia de que, en una extensa parte territorial ubicada en el sur del estado gaúcho, este valor caía a 50-100 milímetros. Al año siguiente, ambos estados registraron lluvias totales de 50-100 milímetros, siendo que, en el noroeste gaúcho, la cantidad llegaba a tan solamente 25-50 milímetros. La situación mejoró en enero pasado, cuando Río Grande do Sul y Santa Catarina volvieron a registrar cantidades de lluvias de entre 100 y 150 milímetros. Pero, cabe acotar que los chorros de bajos niveles no son los únicos responsables de las lluvias, asociados también a las masas de aire frío que partem del polo Sur y a las corrientes marítimas, además del El Niño, que calienta las aguas del océano Pacífico.

Menos lluvia
“La economía de la cuenca del Plata depende fundamentalmente de la agricultura y la ganadería, que a  su vez dependen de las estaciones lluviosas”, dice Tercio Ambrizzi, profesor del IAG de la USP, quien participó del proyecto. Esta preocupación también se justifica. La cosecha de la región sur en 2003-2004 fue de aproximadamente 49 millones de toneladas, pero se prevé  que caerá a 45 millones en 2004-2005. Los expertos especulan que la alteración en el perfil de las lluvias, causada por la variabilidad natural del clima y por la acción humana, especialmente las quemas de Amazonia, puede ser una de las responsables de esta caída de la productividad, ya que el área cultivada se mantuvo estable.

Este tipo de transporte de humedad empezó a estudiarse hace cuatro décadas, cuando el estadounidense William Bonner estableció la relación entre los chorros de bajos niveles surgidos en Golfo del México y el clima húmedo de las llanuras centrales de Estados Unidos. Posteriormente, el alemán Gordon Gutman, que vivía en Argentina, identificó vientos similares que avazaban a lo largo de los Andes, pero fue el tanzaniano Hassan Virji, radicado en Estados Unidos, quien demostró la existencia de los chorros también en América del Sur, a comienzos de los años 1980.

Veinte años después, el día 19 de enero de 2003, en Santa Cruz, Bolivia, el avión prestado por el National Oceanic and Atmospheric Administration, de Estados Unidos, usado con los globos para recabar datos, detectó chorros de bajos niveles en elevada cantidad, viajando a una velocidad cercana a los 40 kilómetros por hora. El día 20 alcanzaban 50 km/h. Un día después, enormes nubes cubrían los cielos de Argentina y de Paraguay -eran los Complejos Convectivos de Mesoescala. Fuertes tempestades se abatieron sobre estos dos países durante los días 22 y 23 de enero. “Pudimos seguir todo el proceso, desde la formación de los chorros en la Amazonia hasta las tempestades del Plata”, celebra Maria Assunção.

Pero no siempre los chorros de bajos niveles aparecen en los boletines de pronóstico del tiempo. El problema no está en la resolución de los modelos meteorológicos, sino en el hecho de que hay pocas estaciones de observación en la región norte de Brasil. La Organización Meteorológica Mundial recomienda apostar una estación cada 500 kilómetros, pero en la Amazonia la distancia puede llegar a los mil kilómetros. Por eso, los chorros muchas veces pasan desapercibidos y las tormentas en el Plata no se pronostican con tanta antecedencia.

El Proyecto
Componente Brasileño del Experimento de Campo de Chorros de Bajos Niveles a Este de los Andes: Interacciones en Meso y Gran Escala entre las Cuencas Amazónica y del Plata (Salljex-Brasil)
Modalidad
Proyecto Temático
Coordinador
José Antonio Marengo Orsini – CPTEC/Inpe
Inversión
1.150.742,09 de reales (FAPESP)

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