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Inmunología

Atacar por partida doble

La aplicación combinada de quimioterapia y células madre adultas ayuda a controlar la diabetes juvenil

MIGUEL BOYAYANSería exagerado y prematuro emplear el término cura, pero un tratamiento experimental consistente en la administración de altas dosis de quimioterapia, seguida de un transplante de células madre adultas extraídas de la médula ósea del propio paciente, ha generado resultados alentadores en lo que hace al control de la diabetes mellitus tipo I, también conocida como diabetes juvenil o insulino-dependiente, una enfermedad inmunológica que afecta a alrededor de un millón de brasileños.

De los 11 pacientes, todos ellos adultos, sometidos a dos procedimientos en el Centro de Terapia Celular (CTC), de la Facultad de Medicina de la localidad paulista de Ribeirão Preto, dependiente de la Universidad de São Paulo, diez evidenciaron progresos significativos: ocho se libraron de la necesidad diaria de tomar insulina – uno de ellos se encuentra en esa saludable condición desde marzo de 2004, es decir, desde hace casi dos años – y a los otros dos se les está aplicando tan sólo la mitad de la dosis de la hormona, que antes era necesaria para controlar la afección.

“No podemos hablar de cura”, asevera el inmunólogo Júlio Cesar Voltarelli, quien encabeza esta línea de investigación. “No sabemos si los efectos benéficos son duraderos, o si perdurarán durante tres, cuatro o cinco años.” Tan sólo uno de los enfermos no presentó mejoras, precisamente el primero que se sometió a este procedimiento terapéutico alternativo, en noviembre de 2003.

Los investigadores creen que en dicho caso el paciente no respondió de la misma manera que los demás porque se les administraron corticoides para prevenir las reacciones alérgicas a los medicamentos utilizados en el transplante. Además, ahora ya se sabe que este tipo de droga no da buenos resultados en diabéticos. A los restantes pacientes se les administraron otros tipos de medicamentos, aparentemente más eficaces en dichos casos.

Aun cuando los beneficios de este nuevo abordaje terapéutico puedan perdurar a largo plazo, difícilmente el mismo alcance el estatuto de cura de la enfermedad. Sucede que dicho procedimiento es agresivo, lento (se extiende durante unos tres meses) y muy caro. La quimioterapia y el transplante de células madre adultas son procesos lentos, y tienen un costo estimado en al menos 30 mil reales. Por eso, de acuerdo con Voltarelli, no podrían implementarse conjuntamente como terapia estándar, es decir, destinada a todos los pacientes afectados por este tipo de diabetes.

“De cualquier manera, estos estudios apuntan una senda por donde podemos avanzar en el combate contra el mecanismo causal de la diabetes tipo I”, afirma Marco Antonio Zago, coordinador del CTC de la localidad de Ribeirão Preto, uno de los diez Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepid) solventados por la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo – FAPESP. Al igual que el lupus, la esclerosis múltiple y otras afecciones, la diabetes tipo I es enfermedad autoinmune, que se diagnostica generalmente durante la infancia o en la adolescencia. En otras palabras, esto quiere decir que su causa primaria se vincula a un mal funcionamiento de las células de defensa del propio organismo.

El sistema inmunológico pasa a destruir las células beta del páncreas, encargadas de fabricar la insulina, cuyo papel central consiste en extraer la glucosa de la sangre. Los diabéticos juveniles, al carecer de la capacidad de producir naturalmente esta hormona reguladora de la entrada de azúcar en las células, se convierten en rehenes de las inyecciones diarias de insulina.

Este abordaje terapéutico planteado por los investigadores brasileños tiene por objeto detener el proceso de ataque inflamatorio contra el tejido pancreático mediante la aplicación altas dosis de medicamentos quimioterápicos inmunosupresores tan pronto como se descubre la diabetes juvenil (todos los pacientes que participaron en el estudio del CTC tenían el diagnóstico de la enfermedad hacía seis semanas, a lo sumo).

En el estadio inicial de la diabetes tipo I, según sostienen los científicos, queda aún una pequeña cantidad de células beta, capaces de generar insulina. En caso de preservársela, y siempre y cuando se haya vencido la disfunción inmunológica, podrá multiplicarse y devolverle así al organismo la capacidad de generar insulina.

Transplante
Pero no se debe confundir el rol de las células madre adultas en esta terapia alternativa. Dichas células toman parte en el tratamiento porque la quimioterapia aplicada es tan agresiva que, al margen de atacar la causa de la inflamación inmunológica, desmantela todo el sistema de defensas y destruye la médula ósea del diabético, como en los tratamientos más tóxicos contra ciertos tipos de cánceres.

Por eso mismo, los médicos recurren al transplante de células madre, que le permite al enfermo reconstituir su médula, como así también su sistema inmunológico. No se descarta totalmente la hipótesis de que las células madre de por sí ejerzan algún papel favorable a la multiplicación de las células beta remanentes del páncreas. Pero, definitivamente, no es éste el razonamiento que rige su empleo en esta terapia experimental contra la diabetes juvenil.

“La idea es actuar químicamente lo más rápidamente posible para preservar la capacidad natural del organismo de generar células beta y usarlas contra la enfermedad”, explica Voltarelli. “Empleamos las células madre con el objetivo de recomponer la médula ósea de los pacientes.” Nada asegura que la acción benéfica del tratamiento contra la diabetes tipo I no sea pasajera.

Al igual en el caso del cáncer, es  prudente esperar cinco años sin indicios de la enfermedad para pronunciar la palabra cura. De cualquier manera, una vez más sucede como con algunos tumores, incluso una vez transcurridos 60 meses, no existen garantías de que no vaya a hacer eclosión otro ataque inmunológico, desencadenando nuevamente una destrucción progresiva de las células beta. Si bien es cierto que, en teoría, en caso de que el paciente aún se encuentre bien clínicamente, los médicos podrían recurrir nuevamente a la quimioterapia y al transplante de células madre para combatir la diabetes.

Incluso con tales restricciones, los resultados obtenidos son lo suficientemente halagüeños como para estimular la continuidad de esta línea de investigación clínica. El siguiente paso de los investigadores del CTC – quienes también cuentan con apoyo económico de la agencia de fomento nacional Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep), del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) y del estatal Sistema Único de Salud (SUS) – consistirá posiblemente en concretar los ensayos con esta posible terapia en niños a los que se les haya diagnosticado la diabetes tipo I.

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