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Reseñas

Descubriendo a la naturaleza distante

La trayectoria tecnológica reciente en el conocimiento del Universo

Cuantas indagaciones podemos hacer sobre la imagen negra del cielo salpicada por puntos luminosos y brillantes. Esa distante naturaleza siempre suscitó preguntas, pero sólo comenzó a ser develada y entendida científicamente, y de forma más rápida, con el soporte tecnológico del siglo XX. Telescopios inmensos, satélites, globos atmosféricos e instrumentos de radioastronomía fueron capaces de vislumbrar un Universo invisible a nuestros ojos, detectado por las ondas de radio, de los rayos X, gama, infrarrojo y ultravioleta. La importancia de esos aparatos en la comprobación de teorías y en la acumulación de conocimiento del Universo está en el libro Novas janelas para o Universo [Nuevas ventanas al universo], de Maria Cristina Batoni Abdalla, del Instituto de Física Teórica (IFT) de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), y Thyrso Villela Neto, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe). Ellos desarrollan un abordaje en lenguaje accesible para los no iniciados, haciendo relatos como la breve historia sobre los rayos cósmicos, partículas extremadamente energéticas que alcanzan la atmósfera terrestre. Fueron descubiertos en 1912 por detectores en un globo ubicado a 5 mil metros de altura y hoy en día son estudiados en el Observatorio Pierre Auger, instalado por varias naciones, incluso Brasil, en el sur de Argentina.

Los autores cuentan también la historia del ingeniero estadounidense Karl Jansky, de la Bell Telephone, que abrió la ventana de la radioastronomía de forma accidental al buscar defectos en una llamada telefónica. Identificó las interferencias generadas en una región del cielo que más tarde fue identificada como el centro de nuestra galaxia. Después de eso las ondas de radio, por medio de radiotelescopios que operan desde el suelo o en globos y satélites, fueron capaces de descubrir los quásares, los pulsares y la radiación cósmica de fondo. Cristina y Thyrso se preocuparon por explicar cada una de esas entidades espaciales y de pasar informaciones curiosas que ubican la complejidad cosmológica más cerca del día a día. Recordaron, por ejemplo, que la radiación cósmica de fondo, un ruido que está en todas las direcciones del Universo, puede detectarse en un aparato de TV en un canal sin transmisión. Cerca del 3% de aquella interferencia pesada forma parte de los albores del Universo porque está asociada a una época anterior al surgimiento de las galaxias y los planetas. Otra buena influencia en los estudios astronómicos vienen de los rayos X, como queda evidente en el ejemplo de la estrella Sirius, la más brillante del cielo y 10 mil veces más brillante que su compañera, la Sirius B, en la franja de lo visible. Con los rayos X, el ocultamiento es al contrario y muestra otra realidad de esas hermanas.
Al tratar los satélites con misión específica, los autores muestran que, en algunos casos, la distancia de algunos años logra dar tiempo a un mejor análisis de los datos y a un resumen más sólido del conocimiento generado. Es el caso de los datos recolectados entre 1989 y 1993 por High Precision Parallax Collecting Satellite (Hipparcos), que a partir del análisis de un grupo de estrellas ayudó a los astrónomos, en 1998, a concluir que el Universo está en expansión acelerada, al contrario de lo que se imaginaba, con la fuerza gravitacional desacelerando la expansión.

El libro de Cristina y Thyrso forma parte de la serie Nuevas Tecnologías de la colección Paradidácticos de la Editora Unesp. La serie tiene tres libros más que se presentarán este año. De la internet a la grilla: la globalización del procesamiento, de Sergio Novaes y Eduardo Gregores, ambos del IFT, que muestra la grandiosidad de las informaciones generadas en los aceleradores de partículas como el actual Fermilab, de Estados Unidos, y el futuro LHC, en Europa. El otro es Energía nuclear: con fisiones y con fusiones, de los profesores Diógenes Galetti, del IFT, y Celso Lima, de la Universidad de São Paulo (USP). Éstos presentan un panorama de la investigación en el uso de los átomos para generar energía. El cuarto libro es del profesor Vanderlei Salvador Bagnato, de la USP, El láser y sus aplicaciones en ciencia y tecnología, que revela desde la aparición de ese haz de luz concentrada hasta las más diversas aplicaciones, en las telecomunicaciones, en la medicina, en la industria y en el entretenimiento.

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