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Popularización

Dinosaurios y otros animales

Una exposición cuenta la historia de la vida en el planeta en los últimos 700 millones de años.

Monto exposiciones para vengarme de la escuela, afirma Luiz Eduardo Anelli, de la Universidad de São Paulo (SP), curador de la más completa muestra realizada en el país de fósiles de dinosaurios y otros animales que habitaron la Tierra en los últimos 700 millones de años: Dinos en la Oca (Oca: Nombre con el que se conoce al Pabellón o Domo Lucas Nogueira Garcez, en el Parque Ibirapuera, São Paulo) , en cartel hasta el 30 de abril en el Parque de Ibirapuera, en la capital paulista. Toda la vida he visto a la escuela como un castigo, un lugar en el que no se enseña en forma divertida. Determinado a probar que no tiene por qué ser así, Anelli pasó los últimos meses de 2005 dividido entre sus investigaciones en el Instituto de Geociencias de la USP, y horas tras horas de reuniones con el equipo de Emilio Kalil, de la agencia GabineteCultura, organizadora de esa exposición de 7 millones de reales. Bajo el domo de hormigón proyectado por Oscar Niemeyer, el paleontólogo paulista logró reunir réplicas de algunos de los más importantes dinosaurios de Estados Unidos, África, China, Argentina y por supuesto, de Brasil. El mayor de ellos es el Jobaria tiguidensis, un herbívoro de 22 metros de longitud desde la cabeza a la cola que vivió hace 135 millones de años. El equipo del paleontólogo norteamericano Paul Sereno, de la Universidad de Chicago, recuperó su esqueleto casi completo en 1997, en las arenas del desierto de Níger, en la región central de África. Entre los predadores carnívoros se hallan expuestos el cráneo de 1,5 metros del temido y popular Tyrannosaurus rex, que hace 70 millones de años habitó en el territorio de lo que hoy es América del Norte, y la osamenta de otro animal aún mayor: el Carcharodontosaurus saharicus, cuyo esqueleto fue desenterrado en 1995 por el equipo de Sereno en Marruecos.

Al contrario de lo que muchos podrían pensar, no siempre los dinosaurios fueron tan colosales. Cuando aparecieron sobre la Tierra alrededor de 230 millones de años atrás, eran relativamente pequeños. Un ejemplo es el Eoraptor lunensis, dinosaurio carnívoro que medía apenas 1 metro de la cabeza a la punta de la cola y caminaba sobre las piernas traseras. Su fósil, encontrado en la región noroeste de Argentina, indica que vivió hace 228 millones de años, en el período geológico denominado Triásico. Otro precursor de los dinosaurios que se encuentra en la Oca es el Staurikosaurus pricei, un carnívoro de casi 2,5 metros de longitud. Descubierto en 1937 en la región de Santa María, en el interior de Río Grande do Sul, el Staurikosaurus es uno de los fósiles de dinosaurio más antiguo hallado en Brasil.

Pero no es el único. En la sección de la exposición dedicada a los representantes nacionales, es posible observar la reconstitución del Unaysaurus tolentinoi  otro abuelo de los dinosaurios, que vivió 1 millón de años más tarde que el Staurikosaurus y el Santanaraptor placidus, predador de 1,5 metros de longitud cuyo fósil de 110 millones de años fue hallado en la Chapada do Araripe (Meseta de Araripe), en el interior de Ceará.

También de esa región rica en fósiles con edades entre 120 millones y 110 millones de años, provienen los huesos petrificados de otros animales expuestos en la Oca como peces fósiles y los pterossaurus  reptiles voladores emparentados con los dinosaurios. El Anhanguera piscator, uno de los mayores descubiertos en Brasil, con 5 metros de envergadura y el Thalassodromeus setti, con una de las mayores crestas óseas observadas en vertebrados. Algo más reciente que esos animales pero no menos impresionante, es el cocodrilo primitivo Purussaurus brasiliensis, que habitó entre 8 millones y 6,5 millones de años atrás en una región pantanosa de lo que hoy es la Amazonia brasileña. Considerado el mayor cocodrilo jamás encontrado  mayor aún que el T-rex -, el Purussaurus contaba con casi 15 metros de longitud.

Ciertamente la más grandiosa exposición montada por Anelli, la Dinos en la Oca se suma a otras realizadas en los últimos años en el Instituto de Geociencias de la USP y en la Estación Ciencia, en São Paulo. Especialista en moluscos primitivos, ese paleontólogo de 41 años descubrió su vocación de divulgador de ciencia por casualidad, en 1987, cuando se graduaba en biología en la Universidad Estadual de Londrina, en el estado de Paraná. Yo no tenía idea de lo que haría al terminar los estudios y logré una pasantía en el laboratorio de paleontología del profesor André Celligoi, dice Anelli. Allí encontré diversos fósiles, que resolví limpiar, catalogar y exponer en la universidad. De ahí en adelante, no cesó de sacar los esqueletos de los armarios y de buscar la forma de utilizarlos para enseñar la historia evolutiva del planeta de manera lúdica. Bajo esa perspectiva, uno de sus mayores hallazgos tal vez haya sido una sala vacía en el Instituto de Geociencias de la USP. Allí, Anelli encontró en 1998 el espacio necesario para ampliar el acceso a la colección de fósiles de la USP: creó la Oficina de Réplicas, que reproduce en material plástico copias idénticas de los huesos petrificados originales, que, según el paleontólogo, pueden asimismo utilizarse para desarrollar investigaciones. Es como leer la copia de un libro, dice.

Durante esos casi diez años de actividad de la oficina, escuelas de diversos estados brasileños compraron cerca de 17 mil réplicas para la enseñanza de la paleontología y evolución. Ese trabajo de popularización de la ciencia es posible, en parte, como resultado del acuerdo que el paleontólogo de la USP realiza con sus alumnos de grado y de post-grado: sus trabajos no deben permanecer guardados ni circular solamente entre los investigadores, como artículos científicos. Algunos de ellos ya se transformaron en libros infantiles, como Conociendo a los dinosaurios: historias recopiladas, Coloreando la historia de la vida y La extinción es para siempre: la historia de los mamíferos gigantes de América del Sur, adoptado como material didáctico por las secretarías estaduales de Educación de São Paulo y de Bahia. El motivo de la selección de niños y adolescentes como su público preferencial es obvia: Es en esa fase que se despierta el interés por el mundo, dice el investigador. Por eso escribo los libros con los que me gustaría haber contado para leer cuando era niño.

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