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Infraestructura

Biblioteca contemporánea

FAP-Libros destina recursos a la compra de 130 mil títulos

Las instituciones de enseñanza superior e institutos de investigación del estado de São Paulo se hicieron acreedoras en las últimas semanas a una formidable inyección de informaciones en forma de libros. Por lo menos 130 mil unidades -la abrumadora mayoría compuesta de material impreso, pero también de e-libros, microfilmes y CD’s- están en fase de adquisición. Todo el material pasará a formar parte del archivo de las bibliotecas que tuvieron sus pedidos apreciados y aprobados por el FAP-Libros, el programa de la FAPESP que financia periódicamente la compra de libros científicos y tecnológicos.

Ésta es la quinta versión del programa, que recibió una dotación de 27 millones de reales. “Inicialmente estaban previstos 20 millones de reales, pero decidimos incrementar el valor en razón de la demanda y de la calidad de los pedidos”, dice el director científico de la FAPESP, Carlos Henrique de Brito Cruz. Fueron aprobadas 161 solicitudes de las 172 que se estudiaron. El FAP-Libros apoya la compra de obras destinadas a la investigación científica y tecnológica para la actualización de los archivos.

Por primera vez los libros en formato electrónico, los e-libros, también han sido contemplados. El Consorcio Cruesp/ Bibliotecas, que reúne a los tres sistemas de bibliotecas de las universidades estaduales paulistas, integra 92 bibliotecas que atienden a más de 230 mil estudiantes y fue el responsable de la indicación de los títulos de obras electrónicas. “La aprobación para la compra de e-books fue muy importante pues pone a disposición de la comunidad del Cruesp el mismo conjunto de informaciones, con la ventaja de trasponer las barreras físicas y geográficas de las bibliotecas”, explica Adriana Cybele Ferrari, una de las tres gestoras del  consorcio y directora del Sistema Integrado de Bibliotecas (SIBi) de la Universidad de São Paulo (USP). “Todas las bibliotecas de las tres universidades estaduales se beneficiarán con los libros virtuales, en su mayoría títulos extranjeros”, dice. “Este proyecto complementa los pedidos individuales hechos por las bibliotecas.”

Una de las contrapartidas exigidas por la FAPESP es la garantía del mantenimiento del acceso a los e-books a las publicaciones en otros medios, con recursos propios de las instituciones, durante cinco años como mínimo. De acuerdo con Adriana, la exigencia es una garantía de continuidad del acceso a estas colecciones, e hizo que los proyectos fuesen bien dimensionados.

Microfilmes y CD’s
De los 130 mil títulos aprobados por el programa, la mayor parte, alrededor de 30 mil, le cupo a la biblioteca del Instituto de Filosofía y Ciencias Humanas (IFCH) de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). Casi la totalidad de los libros vendrá del exterior. “Hay cosas fantásticas en Europa y en Estados Unidos, y lograr comprarlas para nuestra biblioteca representa un gran avance”, cuenta Michael Mcdonald Hall, coordinador de la Comisión de Biblioteca de la Unicamp y docente de historia.

Además de libros, se comprarán microfilmes y CD’s. “Existen actas de reuniones, material publicado en la prensa y documentos históricos que no se convirtieron en libro, pero que están microfilmados y serán importantes para el trabajo de los investigadores”, dice Clarinda Rodrigues Lucas, bibliógrafa y ex directora de la biblioteca del IFCH. “Inglaterra, por ejemplo, tiene excelente documentación sobre el tráfico de esclavos.” La historia de África fue uno de los temas de interés apuntados por los investigadores del instituto, como así también libros y CD’s sobre historia del arte.

La Biblioteca Florestan Fernández, de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas (FFLCH) de la USP, logró la aprobación de la compra de alrededor de 20 mil libros. El ex director de la facultad y actual prorrector de Cultura y Extensión Universitaria, Sedi Hirano, celebra la actualización de la biblioteca que ya tiene un acervo de 500 mil volúmenes sobre filosofía, ciencias sociales, literatura, historia y geografía. Aunque el FAP-Libros se destina a archivos adquiridos especialmente para investigación, utilizados más por el personal del posgrado, Hirano destaca que el beneficio alcanzará a todos los docentes y alumnos de la FFLCH. “El conocimiento que el docente de posgrado acumula se le transfiere al estudiante, no queda restringido al investigador”, dice Hirano. “Los nuevos libros tornarán la biblioteca más contemporánea.”

Como ocurre con el Consorcio Cruesp/ Bibliotecas y con el IFCH, casi todo el material comprado por la FFLCH proviene del exterior. “Recabamos las sugerencias de los docentes y creemos haber conseguido contemplar la gran mayoría de ellas”, afirma Márcia de Grandi, directora de la Florestan Fernandes. La biblioteca recibió en promedio de 2,5 mil consultas por día el año pasado. La mayor unidad de la USP, la FFLCH, tiene 10 mil estudiantes en carreras normales, alrededor de 2,5 mil de posgrado y 4 mil de extensión universitaria, y puede terminar 2006 con 440 docentes. “Con tanta gente, es natural que el volumen sea grande.”

Una de las ventajas del FAP-Libros muy apreciada por los gestores de las bibliotecas es el factor de desburocratización. “A veces, el investigador se queda muy afligido porque necesita un determinado libro y la demora en el proceso de compra termina por perjudicar el trabajo”, dice Adriana Ferrari, del SIBi/ USP. También sucede que el proceso de licitación llega al fin, pero la obra no es entregada por el suministrador por estar agotada. O incluso, la licitación sencillamente fracasa. “Con los recursos girados por el programa de la FAPESP, las adquisiciones se hacen inmediatamente. Ganamos dos veces: al actualizar el archivo y en agilidad.”

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