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Sociología

El exorcismo de internet

Psicólogos y abogados defienden la moderación en las críticas a la red y dicen que los medios virtuales solamente exteriorizan trastorno del mundo real

Una serie de hechos negativos vinculados al comportamiento humano, por lo que parece, difícilmente sucedería fuera de internet. ¿Será esa una verdad? La ausencia física y del contacto de voz, la falta de indicativos más claros sobre quién es el interlocutor y la dificultad de encontrar pistas sobre el origen de los mensajes y contenidos ayudan a fundamentar esa idea. Descrita como la más anárquica y libre forma de manifestación creada por el hombre, la red mundial de computadoras se popularizó en parte por la facilidad de comunicación y por el precio del servicio. Al contrario que otros medios -el cine, la radio, la televisión, etc.-, sin embargo, no es algo acabado. Se reinventa cada día y sus posibilidades siguen sin dimensiones.

Diversas formas de relaciones -personales, profesionales o comerciales- se entablan vía computadora por una cantidad expresiva de usuarios -nada menos que 694 millones en todo el mundo, según un estudio de la empresa ComScore Networks divulgado en junio de este año. La vulnerabilidad para engañar a las personas, sin embargo, aún es un problema empleado por los propios medios contra sí mismos. Por eso, fascina y asusta. Fronteras físicas e ideológicas construidas a lo largo de cientos de miles de años de civilización parecen haber caído en un abrir y cerrar de ojos. Un mundo de ideas, imágenes e informaciones que literalmente se abre en la pantalla lleva a que, por otra parte, los internautas se queden cada vez más delante del equipo, cambien su rutina y la forma de comunicarse.  Para el bien y para el mal. Si hablar con el vecino siempre fue un problema, lo mismo no sucede por la red entre alguien que vive en São Paulo y en París o en Tokio.

Aunque la mayoría de la población use el sistema de modo saludable, en algunos casos se convierte en un problema de policía o de comportamiento.  Los adolescentes, por lo que parece, son los más vulnerables. Muchos inician enamoramientos serios o pasan muchas horas en salas de conversación y sitios que abordan temas como sexo y violencia. Las actitudes así hacen que la prensa traiga discusiones, quejas y denuncias.  Surgen mitos, alardes y, de cierto modo, la “demonización” de la red. ¿Hasta que punto, sin embargo, deben  preocuparse los padres, los educadores y la policía?

Por lo menos tres áreas en especial parecen estar más atraídas por ese debate: la psicología, el derecho y la sociología, que ya estudia las comunidades virtuales. En la psicología, no es difícil encontrar profesionales que están especializándose en el tema. Pero el desconocimiento aún es predominante. Y el prejuicio también. En São Paulo, uno de los pioneros en estudiar la Web es el Núcleo de Investigaciones en Psicología e Informática (NPPI), de la PUC-SP, fundado en 1995, cuando el uso de la internet era aún muy restringido a los ambientes académicos. La unidad surgió de la percepción en cuanto al carácter extremadamente ágil y versátil que la interactividad propiciada por la informatización podría imprimir al diálogo clínica-comunidad.

Rosa Maria Farah, una de las coordinadoras del NPPI, observa que la Web no hace que las personas tengan un desvío de patrón. “Tal vez la formulación más adecuada para esa cuestión sea: ¿por qué algunas personas se valen de internet para revelar su lado más sombrío?” La profesora recuerda que la red, por sí sola y como una herramienta, no es capaz de ninguna “acción”. Es decir, no es ella quien revela, sino los sujetos que eventualmente, se muestran por este medio. “En el espacio virtual son las personas las actúan y hacen uso de las herramientas que brinda la red, de acuerdo con la forma como son capaces: para expresar tanto sus aspectos luminosos cuanto los más sombríos.”

La psicóloga explica que, por la visión de la psicología analítica, lo que diferencia uno del otro es la forma en la cual cada usuario lidia con esos aspectos menos reconocidos de la personalidad, o aún tenidos como menos “nobles”. La Web puede apenas ser percibida como un medio más o menos adecuado para la expresión de sus potenciales, en esta  o en aquella dirección. En el caso de actos ilícitos o ilegales, tanto el “anonimato” cuanto la aparente impunidad -condiciones supuestamente implícitas a ese ambiente de navegación- podrían ser tan estimulantes como “una calle oscura” pueda ser estímulo para alguien  convertirse un asaltante.

Los problemas más frecuentes que psicólogos, psicoanalistas o hasta psiquiatras han tratado son usos abusivos de la red con diferentes versiones -chats, juegos online, sexo virtual (vivido de modo exclusivo), invasión de privacidad e infidelidad virtual. De entre los casos que mucho llamaron la atención de Rosa Maria están aquéllos que, vía red, revelan las dificultades latentes de las relaciones. Especialmente en las relaciones amorosas. Estos vienen al caso a partir de las vivencias y en el mundo virtual.  “La internet no crea ‘nuevos’ problemas de relaciones familiares, sino nuevas ‘formas de expresión’ para tales problemas o dificultades”, observa.

Profesor del Instituto de Psicología del Comportamiento de São Carlos y especializado en internet, psicoterapia y comunicación a través de la computadora, Oliver Zancul Prado explica que la manera como el usuario interactúa con el mundo queda evidente en la internet por dos razones principales. Primera, en la red las cosas quedan registradas. O sea, que si alguien en un encuentro casual en un bar dice tener 32 años y en verdad tiene 35, eso no aparece o no tiene mayores repercusiones, pues es considerado solamente una “mentira”. Por la computador, lo que se dice o se publica queda registrado y es posible verificar y leer nuevamente.

La segunda razón, la principal, es el  hecho de que la comunicación se da a distancia, el hablante está físicamente lejos del oyente. Implica que las consecuencias de lo que se habla no necesariamente serán las mismas en el caso de que se estuviese cara a cara. “Por eso, se torna más fácil inventar o manipular informaciones y características sin que se perciba alguna consecuencia significativa a corto plazo”. Prado destaca aún que la creación de personajes es algo que siempre fue incorporado a la vida humana. Antes, sin embargo, estaba restringido al teatro y las obras artísticas. Ahora eso es hecho en lo cotidiano por la computadora. “No existe nada de anormal en eso, podría considerárselo una patología, en el caso de que un individuo tuviese perjuicios concretos en su vida como consecuencia de esos comportamientos.”

Prado sugiere que se separen las cosas. Los usuarios necesitan efectivamente utilizar mecanismos para evitar comportamientos delictivos en internet. También es necesario que reflexionen sobre el tipo de información que dejan sobre sí. “Existe todo un contexto que involucra la pérdida y la desvalorización de la privacidad que debe ser considerado”. Diferente es tener miedo excesivo o considerar que la Web es un local de personas psicóticas, sombrías o nefastas y que no se debe conocer, comunicarse o involucrarse con personas vía internet. “Esto sería un miedo más, sin fundamento, pues los psicóticos, sombríos y nefastos son personas y están viviendo en nuestras sociedades y puede encontrárselos también fuera de internet.”

Los psicólogos reconocen el dilema que envuelve la privacidad y el control de internet. Recuerdan, sin embargo, que, si delincuentes planean delitos o pedófilos intercambian fotos vía internet con facilidad, la policía también tiene cada vez más mecanismos para localizarlos, toda vez que muchos de esos delitos quedan registrados, con el autor. “La cuestión es muy compleja como para pensársela sin una discusión y reflexión mayor, sin pensar en las implicaciones sociales y futuras”, evalúa Prado.

Por el momento, se trata solamente de delitos graves, pero ¿y cuando se trata de copias de músicas? ¿Y cuando eso se trata de opiniones, críticas o delitos ideológicos o la privacidad de figuras públicas? Para él, analizar esto desde el punto de vista de la personalidad o de la censura es ver el problema de una manera muy simplista y no considerar una diversidad de implicaciones de todo eso.

Una oportunidad para quien quiere profundizar en la discusión será la realización, entre el 15 y el 16 de noviembre próximos, del III Seminario Brasileño de Psicología e Informática (Psicoinfo), organizado por el Consejo Regional de Psicología de São Paulo. El foro pretende, entre otros objetivos, incentivar la formación de grupos, organizar psicólogos que trabajan en el área e incluir profesionales de tecnología que hacen trabajos que tienen interfaz con la psicología, pero aún no interactúan con los psicólogos. Serán presentados trabajos de psicólogos aplicados a la informática, servicios vía internet, uso de la informática en la práctica profesional, la subjetividad y el impacto de internet y de la tecnología etc.

Derecho
En el área jurídica, delitos de toda índole en internet son hoy desafíos no solamente para los legisladores sino también para jueces y abogados.  “Los profesionales del área jurídica aún no se encuentran, en su mayoría, identificados con el derecho y las nuevas tecnologías. Por ser dinámica, la legislación necesita la agilidad de todos los actores en las más diversas áreas”, afirma José Carlos de Araújo Almeida Filho, una de las mayores autoridades del país en el sector. Presidente del Instituto Brasileño de Derecho Electrónico y profesor de la carrera de posgrado en derecho de la informática de la ESA-SP (OAB), es autor del libro A responsabilidade civil do juíz e manual de informática jurídica e direito da informática (Forense, 2005).

Para él, hay delitos ya tipificados como pedofilia y estafa que no necesitan de norma porque lo que cambia es el modus operandi. Lo que cambió fue el objeto, la forma de practicarlo. “Todos los profesionales involucrados deben estar atentos a los cambios, desde los aparatos de la policía hasta la magistratura, a la hora de aplicar la pena”. Y recomienda que el tópico de la pericia forense sea bien examinado, bajo pena de tenerse delitos sin cualquier solución, o, cuando los tienen, correr el riesgo de denuncias deficientes y sentencias sin eficacia. “El derecho está ‘listo’ para el desafío. La cuestión es saber si los operadores también lo están.”

Delitos propios de informática son pocos, como invasión de computadoras y responsabilidad criminal de los blogs y otros sitios con informaciones periodísticas, toda vez que no se puede aplicar la legislación de prensa en estos casos.  “La invasión no es un delito en nuestro sistema, de ahí que las condenas sean más blandas. Sería necesario que el Congreso estuviese atento a esas nuevas modalidades, establecer previsión expresa en el texto legal sobre la negativa de información en casos de delitos.”

La lentitud de los legisladores para hacer ajustes es una de las trabas para el Judiciario brasileño. El código de proceso electrónico tramita hace más de cinco años y hasta el momento ni tan siquiera fue al plenario para votación. Hay diversos proyectos de ley en trámite en el Congreso, pero la morosidad es excesiva. Los plazos no se cumplen. “Es necesario que la comunidad científica fiscalice la acción del Legislativo en ese sentido. Proyectos de ley existen a montones, en lo que respecta a la informática y al derecho, pero no están siendo tratados como deberían”, alerta el profesor de derecho de la informática.

El doctor en derecho del Estado y master en ciencias penales Túlio Lima Vianna también cree que los principales desafíos del derecho son los viejos, los de siempre. O sea, las nuevas tecnologías solamente reflejan los viejos dilemas. “Calumnia, difamación e injuria, por ejemplo, pueden ser practicadas por medio de un periódico impreso, pero también por un periódico online. La internet cambió los medios, pero la estructura jurídica continúa la misma.” Viana es autor del libro Fundamentos de direito penal informático (Forense, 2003), en el cual conceptúa y clasifica delitos informáticos, aspectos criminológicos de hackers y crackers y analiza la legislación de más de diez países, entre otros temas.

Para modernizar la ley, sugiere él, sería preciso crear un grupo de juristas para hacer un anteproyecto más técnico que aquel que aguarda la votación. Lamenta que no hay interés político para eso. Como la internet, por su propia arquitectura, no puede ser controlada, lo que se puede hacer, sugiere él, es crear dificultades para potenciales delincuentes. “Pero quien es mal intencionado siempre puede buscar refugio en un proveedor en un país con legislación menos rígida”.

Por otra parte, satiriza el abogado, internet en regla es bien mucho segura que la mayoría de las grandes ciudades. “Es necesario sin embargo tener los mínimos recaudos inherentes cuando se entabla contacto con personas desconocidas. Lo que no puede haber es una paranoia. Los cuidados con los contactos por computadora son los mismos que se tienen cuando se conoce a alguien en el metro.

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