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Poluci

La cortina de humo

São Paulo, Ciudad de México y Santiago economizarían 165 mil millones de dólares gastados en la atención médica si mejorasen la calidad del aire

En uno de los consultorios del servicio de emergencias infantil del Hospital de Clínicas de São Paulo, João Vitor, de 1 año y 5 meses, acabó de pasar por una inhalación. Estaba engripado y aún tosía bastante, pero la respiración ya se había calmado. “Vivimos en una casa con poca ventilación, con solamente una ventana, y el aire se pone viciado”, contó su madre, Maria da Concepção da Silva Araújo. Más tranquila, salió con el hijo y la sala se quedó vacía. Es un escenario bien diferente de los agitados meses de mayo, cuando el servicio de urgencia registró un promedio de 211 consultas por día, o de junio, con casi 200 por día. La búsqueda de inhalaciones fue intensa, ya que casi el 70% de los reclamos estaban relacionados con dificultades respiratorias, provocadas en gran parte por el tiempo seco del invierno, cuando los niveles de polución también aumentan.  Pese a los avances obtenidos en la última década en el control de la emisión de gases y partículas contaminantes, respirar el aire de São Paulo sigue siendo un acto de heroísmo, y no solamente para los niños. Se estima que nueve personas aún mueran por día en la ciudad, víctimas de problemas cardiovasculares, respiratorios o cáncer de pulmón, directa o indirectamente asociados a la contaminación atmosférica.

Anualmente la contaminación es responsable de la muerte de alrededor de 3.500 habitantes de la ciudad de São Paulo. Si se consideran solamente los impactos económicos, la pérdida de estas vidas representa un costo total de 350 millones de dólares, teniendo en cuenta los años de vida potencialmente productivos que fueron perdidos o la perspectiva de convivir con enfermedades crónicas,  que reducen la capacidad de trabajo, de acuerdo con un estudio coordinado por Paulo Saldiva, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (USP). Nelson Gouveia, que también dicta clases en la Facultad de Medicina de la USP, publicó en marzo en la revista Environmental Research un trabajo demostrando que São Paulo, la Ciudad de México y Santiago, Chile, podrían evitar 150 mil muertes, 4 millones de crisis de asma, 300 mil ingresos en hospitales de niños y 48 mil casos de bronquitis crónica en un período de 20 años y generar una economía de 165 mil millones de dólares si redujesen los niveles de contaminación a los parámetros indicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Otras investigaciones recientes revelan que el aire contaminado puede ser bastante perjudicial a dos grupos de la población. El primero son las embarazadas, haciendo que los bebés nazcan con menos peso y hasta interfiriendo en el sexo de los bebés: en regiones más contaminadas nacen más hembras que varones. El otro grupo son los fiscales de tránsito, cuyo organismo sufre alteraciones tan intensas bajo el aire de la calle al punto de liberar en la sangre sustancias asociadas al infarto.

Los vehículos son también los principales responsables de las capas de humo espesas y grises que se forman en el cielo de São Paulo.  Pueden observarse con nitidez en el horizonte en especial en el inverno. Es cuando la inversión térmica -la formación de una tapa de aire caliente próxima a la superficie que impide la subida del aire más frío- dificulta la dispersión de gases y de partículas tóxicas. Las partículas no se diluyen y se tornan mayores con menos humedad. Las vías respiratorias del cuerpo humano producen menos moco que filtra las impurezas del aire, que así entran en el organismo más fácilmente, atacan las células de defensa del organismo y disminuyen la capacidad de resistencia. La garganta araña, los ojos pican. “Sin cuidados, el cuadro puede agravarse y abrir camino para inflamaciones de los oídos, crisis de asma y neumonías”, observa Roberto Tozze, médico asistente del Instituto del Niño del HC paulista.

Avances – Los contaminantes se originan esencialmente de los tubos de escape de los 7,6 millones de vehículos que transitan por la mayor ciudad brasileña. El Programa de Control de la Contaminación del Aire por Vehículos Automotrices (Proconve), administrado por la Compañía de Tecnología de Saneamiento Ambiental (Cetesb) de São Paulo e implantado a partir de 1996, minimizó el problema al exigir que los coches salgan de fábrica ya con catalizadores e inyección electrónica, que controlan la emisión de contaminantes. El límite máximo de concentración de monóxido de carbono fue sobrepasado 65 veces en 1997, pero solamente una vez  en el 2005. De acuerdo con el estudio de Saldiva, que evaluó la década de 1996 a 2005, el Proconve también redujo los impactos económicos de la contaminación, evitando 1.500 muertes por año, lo que representa una economía anual, en términos de productividad, de 150 millones de dólares. “Mejoramos, pero aún estamos pagando una cuenta extremadamente alta”, comenta Saldiva.

El Proconve parece haber llegado a un límite. El dilema es de difícil solución: la inspección periódica de los vehículos, aunque está prevista por la legislación, no se da en la práctica. Si el catalizador deja de funcionar, no hay manera de garantizar que será reparado. “No quedó definido cómo el mantenimiento se llevaría a cabo, de qué forma y cuándo los conductores serían convocados y quién correría con los costos”, dice Jesuíno Romano, gerente de la división de tecnología de evaluación de la calidad del aire del Cetesb. La edad media del parque automotor de São Paulo es otro obstáculo. Según el Departamento Estadual de Tránsito (Detran) de São Paulo, la mitad de los carros que circulaban por la ciudad en junio de 2006 tenía más de diez años.

Si los niveles de monóxido de carbono alcanzaron alturas aceptables, las emisiones de ozono y de material en partículas, a ejemplo del zinc, del manganeso, el níquel y el plomo, aún superan los límites establecidos por la legislación brasileña. “Cualquier vehículo, aún con la tecnología más moderna, emite elementos precursores del ozono, aunque de manera reducida”, comenta Simone Georges El Khouri Miraglia, profesora del Centro Universitario Senac e investigadora del Laboratorio de Contaminación Atmosférica de la USP.

El control de las partículas no es para nada sencillo. Son emitidas básicamente por los tubos de escapes de los camiones, movidos con gasoil, que constituyen una flota aún más antigua: casi el 70% de los camiones de São Paulo salió de la fábrica hace más de diez años. Además, la ciudad de São Paulo es un paso para los camiones que vienen de otras regiones del país.

Quienes sufren bastante con esa contaminación son los inspectores de tránsito. “Los gases sofocan y dejan el rostro negro”, cuenta Waldir Bravo, que durante años trabajó en el cruzamiento de las avenidas do Estado y Mercúrio, en el centro de São Paulo, antes convertirse representante del personal en el Consejo de Administración de la Compañía de Ingeniería del Tránsito (CET).

Riesgo de infarto – “Yo permanecía seis horas de pie, de frente para la avenida Marginal, encima del puente das Banderas, con camiones y carros pasando de los dos lados, sorbiendo todo aquel humo concentrado, sin tener hacia adonde huir”, describe Venceslau Coimbra, técnico de tránsito que participó en un estudio coordinado por Ubiratan de Paula Guimarães, médico del Instituto del Corazón (InCor). En un trabajo publicado en el European Heart Journal, Guimarães evaluó a 50 trabajadores de la CET -los llamados “marroncitos”, por causa del color del uniforme que usan- que actuaban en las avenidas marginales de los ríos Tieté y Pinheiros. En los meses de inverno, que se registran las mayores concentraciones de contaminantes, los trabajadores presentaron presión alta, disminución en la variación de la frecuencia cardíaca (el corazón se pone más rígido, lo que puede ocasionar la muerte súbita) e inflamación de los bronquios, que acababa por liberar para la sangre una cantidad elevada de sustancias asociadas al infarto, como la proteína C reactiva. “Sugerí a la empresa hacer un seguimiento de largo plazo, para pensar en medidas de prevención”, afirma Guimarães. “La intención es aprovechar el trabajo para modificar la legislación y clasificar nuestra actividad como penosa”, afirma Luiz Antonio Queiroz, presidente del Sindviarios, entidad que representa a los trabajadores de la CET.

Los efectos de la contaminación atmosférica sobre la gestación también son peligrosos. Gouveia verificó que la exposición a niveles elevados de polución (10 microgramos diarios de monóxido de carbono además de los patrones aceptables, por ejemplo) durante el primer trimestre de embarazo puede contribuir a que los bebés nazcan con peso reducido -20 gramos menos, en promedio. El estudio, publicado en el Journal Epidemiology Community Health, comparó los datos del Sistema de Informaciones de Nacidos Vivos (Sinasc) con los registros de contaminación anotados por las estaciones medidoras de la Cetesb en los diferentes meses del año. “El monóxido de carbono provoca baja oxigenación de la sangre y el material hecho partículas perjudica la vascularización de la placenta”, explica Gouveia.

La contaminación en exceso parece interferir también en la definición del sexo de los bebés. En regiones de São Paulo más alcanzadas por los contaminantes, hay un 2% más de niñas recién nacidas que niños; en áreas de contaminación menos intensa, el tanteador se invierte y nacen un 3% más de niños. “Reprodujimos la situación en el laboratorio, con pequeños ratones domésticos, y los resultados fueron similares”, refuerza Saldiva, autor del trabajo, que será publicado en la Fertility and Sterility. Los gases y las partículas tóxicas afectarían a los testículos. El cromosoma Y, que define el sexo masculino, sería más susceptible a lesiones, permitiendo una relativa hegemonía del cromosoma X, responsable del sexo femenino.

Los expertos concuerdan: la contaminación atmosférica sería una fuente menos de preocupaciones para los paulistas en el caso de que algunas medidas se implementasen. Y la implantación del transporte público en cantidad y con calidad, la creación de más corredores de ómnibus y la ampliación de las líneas del metro, la modernización de la flota de camiones movidos con gasoil y la aplicación efectiva del programa de fiscalización vehicular sumada a la educación ambiental. “Fallamos en el diálogo con las administraciones”, observa Saldiva. “Produjimos muchos y buenos estudios, pero es la hora de transformar estos trabajos en políticas públicas.”

El Proyecto
El impacto de las exposiciones intrauterina y en las fases iniciales del desarrollo posnatal a los contaminantes atmosféricos en el desarrollo de alteraciones adversas en la vida adulta
Modalidad
Proyecto Temático
Coordinador
Paulo Saldiva – USP
Inversión
361.802,28 reales y 188.272,68 dólares (FAPESP)

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