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Carta de la editora | 129

Menos estrés y más poesía

Vivir crónicamente con estrés no vale la pena, para nada. Y no son los variados cultores de la llamada vida alternativa que han formulado los alertas más insistentes a este respecto. Y es de dentro de respetadas instituciones de investigación  científica en el mundo entero, incluso de Brasil, que en los últimos años han salido estudios demostrando que el estrés durante períodos prolongados favorece el surgimiento de la diabetes, enfermedades cardiovasculares, ansiedad, depresión, impotencia, infertilidad y hasta algunas formas de cáncer. Pero ahora una investigación desarrollada por grupos de la Universidad de São Paulo (USP) y de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) llega a evidencias sorprendentes de que el estrés también puede disparar una inflamación de gran envergadura en las células nerviosas, capaz de provocar la muerte de las neuronas en dos regiones del cerebro: el hipocampo, que está asociado a la formación de la memoria, y la corteza frontal, relacionada con el razonamiento lógico, entre otras competencias. Sorprende a muchos la idea de la inflamación de las células nerviosas. Pero es de eso mismo de lo que se trata -y vale la pena verificarlo en el primoroso reportaje del editor especial Ricardo Zorzetto. Seguramente hará pensar sobre las razones complejas que llevaron a que el estrés, originalmente un eficiente mecanismo de adaptación a situaciones nuevas o amenazadoras, se convirtiera en las sociedades contemporáneas en una condición tan nefasta para la fruición de la vida y de la salud física y mental de varones y mujeres.

Buenas noticias venidas del campo de la ganadería, que, por cierto, es exuberante en Brasil: decenas de razas de animales de cría que se desarrollaron en el país, a partir, muchas veces, de antepasados traídos de Europa en los primeros tiempos de la colonización, componen hoy un precioso patrimonio genético que nos asegura ventajas comparativas en la obtención de animales mejores y más resistentes y, en un futuro, podrá facilitar la producción de animales transgénicos, de los cuales se obtendría, por ejemplo, carne más tierna. Con una clara visión sobre esas posibilidades comerciales, la estatal Embrapa, según iforma el editor de tecnología Marcos de Oliveira, en un hermoso artículo, ha intensificado los estudios con esas razas brasileñas de caballos, vacunos, ovejas, cabras y cerdos. Vale la pena leerlo.

Las discusiones sobre la política externa brasileña a veces son acaloradas. Itamaraty es históricamente una institución muy respetada en Brasil, y las referencias a la buena formación de los diplomáticos de carrera en el país son constantes. No obstante, sobran las dudas sobre la naturaleza de las vueltas, aparentes o reales, de la política externa practicada desde los tiempos del Barón de Río Blanco. Así, en un momento en que el tema vuelve a merecer un debate con cierto calor, lo que se vio facilitado por la campaña electoral para la Presidencia de la República, vale la pena tener elementos para reflexionar críticamente sobre los paradigmas por los cuales se movió y se mueve nuestra política exterior. Y es precisamente esto que ofrece el consistente reportaje del editor de humanidades Carlos Haag. Pero aún en la sección de humanidades me gustaría destacar el artículo sobre el poeta y ensayista Sebastião Uchoa Leite, fallecido hace tres años. Digamos que Pesquisa FAPESP se integra así al esfuerzo de algunas personas e instituciones para que no se cometa una injusticia con ese personaje valioso de las letras nacionales, olvidándolo. Y lo hace con un texto hermoso y conmovedor elaborado por el periodista Gonçalo Junior. Que invita a hacer tranquilas reflexiones, contemplaciones y poesía.

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