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Inclusión

La revolución en las aulas

El Gobierno define hasta abril cuál será el modelo de computadora portátil destinado a alumnos de las escuelas públicas

EDUARDO CESARClassmate PC de la IntelEDUARDO CESAR

El gobierno federal va a decidir hasta abril si comprará un millón de computadoras portátiles educativas a la empresa taiwanesa Quantas, una de las mayores productoras mundiales de computadoras portátiles, al costo total de cerca de 325 millones de reales. No son laptops convencionales, sino los modelos idealizados por la organización no gubernamental One Laptop Per Child (OLPC – Una computadora portátil por niño), creada por el investigador Nicholas Negroponte, cofundador del Media Lab, del Massachusetts Institute of Technology (MIT). La entidad concibió estas máquinas como una revolucionaria herramienta de aprendizaje tallada para iniciar en el mundo digital a los niños de escuelas públicas de los países pobres. En una estrategia de marketing para atraer aliados -empresas como AMD, Brighstar, Google, Marvell, News Corp. Y Nortel invirtieron cada una 2 millones de dólares en el programa- Negroponte bautizó a los prototipos como “las laptops de 100 dólares”. Es cierto que el costo aún es más alto que lo esperado -está alrededor de los 150 dólares cada computadora-, pero Negroponte cree que el nivel máximo podrá alcanzarse en 2008. La entidad encomendó una primera tanda de 5 millones de computadoras portátiles a Quantas, para ser entregadas este año. El quiñón destinado a Brasil, de acuerdo conversaciones con el gobierno federal, sería de 1 millón de máquinas. Los otros 4 millones se destinan a otros países simpáticos al programa, como Argentina, Libia, Nigeria y Tailandia.

El día 24 de noviembre, Negroponte estuvo en Brasil y entregó personalmente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva un prototipo de la computadora portátil. “No firmamos ningún contrato, pero, desde mi punto de vista, no hay ninguna posibilidad de que Brasil se quede fuera de esa iniciativa”, afirmó Negroponte al portal de noticias G1. “Por nuestros planes, el país debe recibir cerca de 1 millón de máquinas en 12 meses, a partir de la llegada de las primeras computadoras portátiles.” En los próximos meses, técnicos del Ministerio de Educación se van a dedicar a la tarea de probar a las computadoras en escuelas públicas seleccionadas para evaluar las posibilidades de uso pedagógico de la tecnología. En breve, cerca de 1,8 mil computadoras deben llegar a Brasil. “Ellos serán distribuidos a escuelas de varias ciudades, que expresen la variedad de la realidad educacional del país”, dice Cezar Alvarez, asesor especial de la Presidencia de la República responsable del proyecto. En una situación ideal, cada estudiante ganará su computadora portátil, que estará conectado a una red de banda ancha de bajo costo, pudiendo usarla en casa o en la escuela como una especie de cuaderno digital capaz de auxiliar en el aprendizaje.

Para que se tenga una idea del impacto de esa estrategia, hoy solamente un 4% de los brasileños de la clase D y 10% de la clase C tienen acceso a la internet, contra el 70% en la clase A y 35% en la clase B, de acuerdo con los datos de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel). Las posibilidades en el campo de la educación son inmensas. “Van desde el acceso a los contenidos de bibliotecas digitales del mundo entero hasta la posibilidad de hacer actividades en grupo por medio de la computadora. Y eso sin decir el chance de llevar la computadora para casa e incluir a las familias en el proceso”, dice Negroponte. Es previsible el surgimiento de software pedagógicos tallados para esta nueva plataforma.

Paradigmas
En la práctica, hay una serie de cuestiones que necesitan ser probadas. “No sabemos aún, por ejemplo, si las computadoras portátiles podrán realmente ser llevados para la casa aquí en el Brasil. Es necesario resolver cuestiones tecnológicas y evaluar si es seguro que el estudiante ande con ese equipo en la calle”, dice Cezar Alvarez. “La computadora rompe varios paradigmas y es esencial que no sea visto como un cuerpo extraño en el aula. Pero no es la intención del gobierno federal determinar como las computadoras serán usadas. Estados y municipios tendrán autonomía para presentar sus proyectos.”

DIVULGAÇÃO OLPC El precio de 100 dólares solo deberá ser alcanzado en 2008. Cada unidad cuesta cerca de 150 dólares actualmenteDIVULGAÇÃO OLPC

La decisión del gobierno no dependerá solamente de las evaluaciones técnicas y pedagógicas. El Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio está sondando empresas brasileñas del sector de informática sobre la posibilidad de producir las computadoras en Brasil. “El proyecto es pedagógico, y no de política industrial. Pero, si tuviéramos competencia y escala para fabricar las computadoras portátiles en Brasil a precios competidores, no habría razón para encomendarlas en el exterior”, dice Alvarez. Con eso, el gobierno deberá escoger una entre tres opciones: la compra de los computadores de la Quantas, la abertura de una licitación internacional o la encomienda a fabricantes nacionales. La gigante de los semiconductores Intel anunció el mes pasado que dos empresas brasileñas – la Positivo Informática y la CCE – irán a fabricar el Classmate PC, computadora portátil creada para concurrir con el de Negroponte. Al asociarse a fabricantes nacionales, la Intel hace el programa de Negroponte más vulnerable a la crítica de que él sería perjudicial a la industria local. El problema es que la computadora de la Intel es mucho más cara. Cuesta cerca de 400 dólares.

Para definir cual es el modelo de computadora portátil es técnicamente más adecuado, el gobierno está probando tres modelos diferentes: la computadora portátil de 150 dólares de Negroponte, el Classmate PC, de la Intel, y también el computador portátil Mobilis, del grupo hindú Encore Software. Para hacer la evaluación, fue creado, en julio de 2005, un grupo formado por profesionales de tres centros nacionales de investigación: el Laboratorio de Sistemas Integrables de la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo (USP), el Centro de Investigaciones Renato Archer (CenPRA), vinculado al Ministerio de la Ciencia y Tecnología (MCT), y la Fundación Centro de Referencia en Tecnologías Innovadoras (Certi), un órgano independiente y sin fines lucrativos de investigación y desarrollo tecnológico de Santa Catarina.

“Los tres equipos están encargados de hacer la evaluación técnica y económica de los equipamientos, así como un análisis de los aspectos de aplicabilidad pedagógica de cada uno de ellos”, explica la ingeniera electrónica Roseli de Deus Lopes, del Laboratorio de Sistemas Integrables (LSI) de la USP. En los próximos tres meses, los equipamientos, que ya pasaron por evaluaciones preliminares, serán sometidos a una serie de pruebas de ingeniería del producto. Para Roseli Lopes, algunas características tecnológicas son esenciales para que otro modelo venga a ser adoptado por el gobierno. La más importante de ellas tal vez sea el bajo consumo energético. Nicholas Negroponte acostumbra a decir que, más difícil que llegar al costo de 100 dólares, es el alcanzar el nivel de consumo de 2 watts. Para alcanzar ese objetivo, además del perfeccionamiento del display (uno de los componentes del computador que más gasta energía), el modelo debe disponer de un sistema operacional adaptado para gastar menos electricidad. Al mismo tiempo, la vida útil de las baterías debe ser ampliada, evitando problemas ambientales con el descarte de ellas, ya que el programa gubernamental prevé la adquisición de cientos de miles (o millones) de computadoras portátiles. “El bajo consumo energético también es importante para permitir la inclusión digital de personas de baja renta que no siempre tienen acceso a la red eléctrica”, destaca la investigadora del LSI.

Otro aspecto relevante de la portátil está relacionado a la conectividad. Es importante que las computadoras portátiles sean dotadas del sistema de conexión inalámbrica y puedan comunicarse entre sí, por medio de una tecnología conocida como red mesh. En ella, cada máquina unida a la conexión se vuelve también una transmisora, cuya señal es recibida por la máquina más próxima, y así por el estilo, creando una red de computadoras inalámbricas. Presuponiendo que los alumnos lleven la computadora portátil para la casa (lo que aún no fue definido por el gobierno), en comunidades aisladas, donde sólo exista una antena, las propias computadoras portátiles formarían una red de comunicación inalámbrica independientemente de la distancia de la computadora hasta la antena o el servidor central. Para eso, los aparatos necesitarían permanecer continuamente conectados en el modo stand-by, lo que refuerza la necesidad de que la computadora portátil tenga un bajo consumo de energía. “Naturalmente, lo ideal es que existan más puntos para dar sustento a la red. Pero, caso sea imposible, lo más importante es tener algún tipo de conexión, aunque lenta, como ninguna”, afirma Roseli Lopes. “En algunos de los prototipos existentes hoy no vemos esa preocupación por la reducción del consumo, aunque sea perfectamente posible de ser incorporada.”

Resistente y robusta
Para la investigadora, la computadora portátil popular también deberá ser un equipamiento robusto y duradero. “Imaginando que ella será manoseada por niños, es razonable suponer que el dispositivo deba ser resistente a caídas, por ejemplo. Esta cuestión aún está siendo desarrollada y no está presente en las soluciones que tenemos hoy en las manos. Tal vez ellos necesiten tener un revestimiento de goma u otro material  para protegerlos contra choques”, afirma. Este es uno de los motivos que hace que el aparato tenga una pantalla reducida, en alrededor de 7 pulgadas, y no esté equipado con un disco duro, que es el componente más frágil del sistema. En lugar de él, los modelos en evaluación disponen de memoria flash, un dispositivo semejante, en forma de cartón rígido, al que está en los pen-drives y en las máquinas fotográficas digitales. Ella está embutida en la propia computadora, haciéndola mucho más resistente.

El hecho de no tener una capacidad de almacenamiento tan grande no es problema, ya que las informaciones de cada computadora deberán quedar guardadas en el servidor de la escuela, de la Secretaria de Educación o del Ministerio de la Educación. Pero, para compensar esa limitación, es esencial la conexión de banda ancha. “Sin banda ancha el proyecto no se sustentaría”, dice Cezar Alvarez, asesor de la Presidencia de la República. Con respecto a la pantalla, lo ideal es que permita al alumno operar la computadora portátil, no sólo en el aula, sino también en ambientes externos, bajo la luz del sol, durante los trabajos de campo. Para los investigadores que evalúan las computadoras portátiles populares, este también es un aspecto fundamental en un equipamiento destinado a actividades educacionales.

Los modelos actualmente en pruebas poseen algunas características en común. Los tres son ligeros, compactos y equipados con el sistema operacional Linux – aunque una versión del Classmate PC también sea producido con el Windows XP. Miden cerca de 23 x 20 x 3 centímetros (cms.), el tamaño de un cuaderno escolar más grueso. Esas características permiten que sean fácilmente transportadas y quepan en la mesa del alumno, dejando espacio para los libros y el material escolar. El aparato de la One Laptop Per Child, bautizado como XO, es el único que viene con cámara de color para fotos y películas. Él utiliza un procesador AMD Geode de 366 MHz y tiene una pantalla de 7,5 pulgadas de 1.200 x 900 pixels, tres puertas USB para conexión de otros equipamientos, memoria de 128 MB y capacidad de almacenamiento de 512 MB Flash, que puede ser expandida.

DIVULGAÇÃO OLPCLa computadora portátil de Intel será producida en el país por las empresas Positivo Informática, de Curitiba, y CCE, de Manaos. Con un precio estimado en 400 dólares, él tendrá un procesador de 900 MHz, pantalla a color LCD de 7 pulgadas, 256 MB de memoria, 1 GB de memoria flash y dos puertas USB. El teclado, a prueba de agua, tiene teclas pequeñas y es compacto, con 6,5 cms de ancho por 18 cms de largo, pero eso tal vez no se convierta un problema porque, en un final, será usado por niños. Un diferencial del equipamiento es un sistema antirrobo, que impide su funcionamiento después de un número predeterminado de días lejos de la escuela. “Vamos a ver como funciona ese dispositivo, pero es una preocupación que necesitamos tener en cuenta”, afirma Roseli Lopes. Otra característica del Classmate PC, antes conocido como Edu-Wise, es una aplicación de la gestión de clase que permite al profesor acompañar en el aula lo que los alumnos están haciendo con sus máquinas.

La computadora móvil hindú Mobilis tiene una característica que la distingue de las competidoras: es una tablet PC, una computadora portátil con pantalla sensible al tacto, que puede ser explotada con los dedos o con un “bolígrafo” acoplado. Con eso, la computadora no necesita el uso del teclado, así como ocurre con las computadoras de mano, las palmtops. Uno de los aspectos positivos del equipamiento es exactamente su pantalla, de 7 pulgadas y resolución de 800 x 480 pixels. Según el fabricante Encore, el Mobilis posee una batería de larga duración, de cerca de seis horas, y de recarga rápida.

De los tres modelos, el portátil de la Encore es el más ligero, con 900 gramos, contra 1,3 kilos del Classemate PC y 1,5 kilo del XO. Ella fue proyectada con dos puertas USB, procesador Xscale de 400 MHz, memoria de 128 MB y capacidad de almacenamiento flash de 128 MB, expansible hasta 2 GB. El aparato debe llegar al mercado por un valor próximo a 230 dólares. La Encore es la única de las tres fabricantes que aún no señaló cuantas computadoras portátiles estarán disponibles al gobierno para la realización de pruebas en el 2007. La Intel ya ajustó el envío de 800 Classmate PC para escuelas públicas en el primer trimestre de este año y la OLCP va a donar mil unidades de su portátil.

Además de los tres competidores “oficiales”, corre por fuera un producto desarrollado no Brasil por el Laboratorio de Tecnología de la Información Aplicada (LTIA) del Departamento de Computación de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Bauru. El proyecto, iniciado en noviembre de 2005, consumió cerca de 80 mil reales y contó con el envolvimiento de las empresas de tecnología Tecnequip (como suministradora de las placas madres y de asistencia técnica) y la MSTech (asesoría técnica y donación de bolsas para alumnos del laboratorio), instaladas, respectivamente, en São Paulo y Bauru. La Microsoft entró con el entrenamiento en el sistema operacional Windows CE, escogido para equipar la computadora. Según el investigador Eduardo Morgado, coordinador del LTIA, la selección de ese sistema se dio “porque él ofrece la mejor relación entre el costo de desarrollo y la experiencia del usuario”.

Bautizado como Cowboy
“es un nombre simpático y una versión libre de ‘guajiro’, que fue el primer nombre del proyecto”, dice Morgado -, el aparato es un término medio entre una computadora personal y un PDA (Personal Digital Assistant o computadora de bolsillo). Según Daniel Igarashi, que cursa la maestría del LTIA y es uno de los coordinadores del proyecto, él fue creado con base en el concepto de “computación confortable”, que permite una navegación más simple, organizada e intuitiva. El Cowboy tiene un panel LCD que se desliza sobre el teclado para que sea usado como un libro electrónico y posee entre sus aplicativos un tocador MP3, lector de e-book y acceso al terminal remoto. El prototipo fue configurado con microprocesador con tecnología RISC de 400 MHz, 128 MB de memoria RAM, pantalla a color de alta resolución de 7 ó 10 pulgadas, 1 GB de capacidad interna y conectividad inalámbrica y  por cable. El costo de producción de la versión más simple es de 250 dólares la unidad, pero ese precio podrá ser reducido en el caso de que el modelo venza en el mercado y el fabricante obtenga ganancias de escala.

Aunque no niegue el interés en participar en la “competencia”, Morgado cree difícil conseguir cumplir los plazos estipulados por el gobierno, que pretende adquirir las primeras unidades este mismo año (2007). “Tenemos un prototipo, pero aún falta conseguir un aliado en la iniciativa privada que concluya con nosotros el proyecto industrial del Cowboy”, afirma Morgado. La investigadora Roseli Lopes, del Laboratorio de Sistemas Integrables, ve con buenos ojos el surgimiento de nuevos proyectos de bajo costo, como el prototipo de la Unesp. “Necesitamos tener alternativas diferentes”, dice ella. “No se trata de escoger solamente una computadora portátil. Tenemos que dar libertad para que las escuelas escojan las soluciones más adecuadas a sus proyectos pedagógicos.”

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