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Fruticultura

Una biofábrica en el semiárido

Machos estériles combaten la mosca de las frutas, que causa serios perjuicios a los exportadores

El control biológico de la población de moscas ocurre porque esas hembras al cruzarse con machos estériles no dejan descendientes

CENA/USP El control biológico de la población de moscas ocurre porque esas hembras al cruzarse con machos estériles no dejan descendientesCENA/USP

Una de las principales plagas de los frutales, la mosca de las frutas (Ceratitis capitata), que causa perjuicios del orden de los 120 millones de dólares a los fruticultores brasileños, está siendo combatida con machos estériles producidos en una biofábrica instalada en Juazeiro, en la región agreste de Bahía. El local escogido para albergar a Moscamed Brasil, nombre oficial del emprendimiento, se encuentra en el centro de la mayor región productora y exportadora de frutas tropicales del país, en el Valle del São Francisco. Los perjuicios son causados por las hembras de las moscas, que depositan sus huevos dentro de los frutos. Las larvas se desarrollan y se alimentan de la pulpa, haciendo inviable la comercialización. Para combatirlas, los machos estériles creados en laboratorio son sueltos en las plantaciones para cruzarse con hembras salvajes. El control biológico de la población de moscas ocurre porque esas hembras al cruzarse con machos estériles no dejan descendientes. Ellas se cruzan solamente  con un macho o pocos machos durante su ciclo reproductivo.

La producción de las moscas en laboratorio tiene inicio con un linaje de hembras modificadas genéticamente en que la población femenina de esos insectos posee un gene desactivado, responsable por la síntesis de una proteína de resistencia al calor. Los huevos de ese linaje son tratados térmicamente con agua calentada a una temperatura de 34ºC durante 12 horas. Los embriones de las hembras no resisten al tratamiento térmico y mueren, sobrando solamente los machos. En el proceso de creación sólo tenemos interés en los machos, que son importantes para transferir los espermatozoides inviables, dice el director-presidente de la Moscamed, Aldo Malavasi, profesor jubilado del Departamento de Genética del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo (USP).

Los machos sobreviven y son irradiados con una fuente de cobalto para volverse estériles. La irradiación, inicialmente hecha en el Centro de Energía Nuclear en la Agricultura (Cena), de la Universidad de São Paulo, en Piracicaba, actualmente es realizada en la Universidad Federal de Pernambuco. De aquí a poco tiempo comenzará a ser hecha en la Moscamed, que recibirá un equipamiento donado por la Agencia Internacional de Energía Atómica, organización de las Naciones Unidas.

Insectos en el avión
La liberación de los machos estériles es hecha con aeromodelos monitoreados por control remoto, desarrollados por alumnos de la Universidad Federal del Valle de São Francisco. Cada  avión tiene 3 metros de envergadura y consigue llevar 1,5 millón de moscas. Los insectos también pueden ser liberados manualmente, pero ese es un proceso más demorado y caro. Antes de la liberación, es hecho un monitoreo de la población de moscas salvajes. Con base en la cantidad monitoreada, es liberado un número mayor o menor de machos estériles. Tenemos un sistema de trampas para machos y hembras que permite un cálculo más preciso del número que será liberado en un área, dice Malavasi.

Para tener seguridad de que los machos estériles realmente cumplen su función en el semiárido, fue hecho un estudio de validación en dos regiones bien distintas: en Livramento, en la Chapada Diamantina, en Bahía, y en otra área dentro del Valle de São Francisco. Ese estudio fue necesario porque trabajamos con temperaturas de 35 a 40 grados todos los días, explica el investigador. En otros locales donde los insectos estériles son liberados, como la California, en los Estados Unidos, y el sur de la Argentina, las temperaturas son mucho más amenas.

La Moscamed es la primera fábrica del género en Brasil. Ella comenzó a funcionar en marzo del año pasado y produce actualmente cerca de 5 millones de insectos estériles por semana, número que deberá llegar a 120 millones hasta el final del año. La mayor fábrica del mundo pertenece al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y está instalada en Guatemala, en la América Central. Allá son producidos cerca de 2.3 mil millones de insectos por semana. Una producción tan gigantesca tiene razón de ser: la mosca de las frutas es responsable de perjuicios del orden de los 2 mil millones en el mundo entero. En Brasil, la plaga impidió a los agricultores el acceso a mercados competitivos, como el de los Estados Unidos, del Japón y de algunos países de Europa. En  USP desarrollamos varios procesos que permitieron abrir el mercado externo para frutas como mango, papaya y melón, dice Malavasi. Pero son procesos que encarecen la producción porque involucran tratamientos post-recolecta aplicados directamente sobre el producto sin causar ningún problema a los consumidores, pero alterando la calidad final de la fruta.

Cuando se jubiló, el profesor fue convidado a implantar la biofábrica, que recibió aportes de 12 millones de los ministerios de la Agricultura, de la Ciencia y Tecnología y de la Integración Nacional, además de la donación del terreno de 60 mil metros y 5 mil metros de área construida, en un valor de 7 millones, pelo gobierno del estado de Bahía. Como la Moscamed es una organización social vinculada al Ministerio de la Agricultura, ella puede vender productos y servicios y tener lucro, pero tiene que reinvertir todo lo que gana en el propio negocio. Después de vender la mosca estéril para los gobiernos de Bahía, de Pernambuco y de Ceará, estamos ahora en negociación con Marruecos, para que podamos lucrar y disminuir el costo para el productor brasileño, dice Malavasi. Para el fruticultor nacional la liberación de insectos estériles queda alrededor de 180 dólares por millón. Para el exterior, los insectos serán vendidos a 230 dólares por millón.

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