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Educación

Internet en el banco escolar

Llevar la web al aula, y viceversa, aún es un desafío económico y estratégico para educadores y gobiernos

La difusión de cybers [lan houses] por las periferias y barrios más humildes de pequeñas y grandes ciudades brasileñas, por lo que parece, comienza a provocar un fenómeno que ya puede observarse: la democratización de la internet puede tener reflejos más importantes en el desempeño de los estudiantes de las escuelas públicas de lo que se imagina. En varios sentidos: en la mejora del aprendizaje y del rendimiento, en su preparación para desafíos como exámenes de ingresos a la universidad, etc. El aula para esa oleada de incluidos tiende a quedarse no interesante.

No por casualidad, hace algún tiempo, internet ronda las escuelas y quiere entrar de cualquier manera. Para el bien, claro. Hasta aún en los colegios particulares, donde esa integración aun no se dio por completo. El resultado de eso es que si existe una seguridad en el mundo de la pedagogía es solamente la de que la pizarra, la cajita de tiza y el borrador materiales básicos de la enseñaza que existen hace siglos esta con plazo de validez vencido.

Hacer de la computadora y de internet objetos integrados para el aprendizaje escolar es una cosa posible, factible y necesaria hace algún tiempo. Las herramientas existen y dependen de iniciativas y de voluntad política. ¿Sólo eso? No, la situación es bien compleja, simplemente porque aún no se sabe cual es la mejor forma de hacer eso, aunque las aulas sean ocupadas por computadoras. Ni de que modo. Los desafíos van desde el papel del profesor, del alumno, de la escuela y del poder público hasta descubrir como convertir ese mecanismo eficiente, una vez que sus múltiples posibilidades hacen de la red mundial de computadoras una atracción irresistible y dispersiva para niños y adolescentes.

Los desafíos van más allá. Es necesario saber también como evitar el mal uso de la internet en la ejecución de trabajos escolares, una vez que es común que los alumnos incluso de la enseñanza superior copien el material disponible o reproduzcan informaciones que son erróneas o imprecisas. O cometan infracciones como plagio o apropiación de ideas ajenas. Por todo eso, integrar la escuela e internet se convirtió el mayor desafío para quién piensa, discute y planifica la educación en todo el planeta.

La red puede desde servir de soporte a la educación a distancia hasta abastecer información, complementando la visión de herramienta de instrucción del proceso de enseñanza-aprendizaje o en la elaboración de actividades que auxilian al aprendiz en la construcción de su conocimiento. Es lo que observa el profesor José Armando Valente, del Departamento de Multimedios y Núcleo de Informática Aplicada a la Educación de la Unicamp. En los dos casos, dice él, las formas de utilizarla deben ser determinadas por la intención pedagógica del profesor, que todavía busca una forma factible de hacer eso.

Como observa Valente, los educadores tienen conciencia de que internet dispone de los más modernos recursos de manipulación de la información para auxiliar al alumno en investigaciones sobre determinado asunto, en el desarrollo de proyectos, en la comunicación con otras personas, en la publicación de los resultados de trabajos, etc. Para el investigador, mientras, más sofisticado sea el proceso de enseñanza y mientras, más preparado (más maduro y consciente de lo que quiere ser en la vida) sea el aprendiz, más la internet puede ser útil en su formación.

Un ejemplo partió de la Unicamp, que adoptó la enseñanza abierta, que ofrece todas las disciplinas de la graduación en un ambiente de educación a distancia, vía internet. El profesor de la asignatura puede usarlo o no, de acuerdo con su propuesta pedagógica. En caso de uso, en algunas situaciones, tiene significado la extensión del aula  a continuación de las discusiones, vía los recursos del ambiente, repositorio de trabajos de los alumnos o del material de apoyo etc.

Especialista en educación a distancia, el profesor de la Escuela Politécnica de la USP y Centro Universitario Senac Rometo Tori tiene en los hijos ejemplos de cuanto la internet ha forzado a especialistas a que busquen caminos para llevar la tecnología digital al aprendizaje. Si la escuela no lleva internet al aula, los alumnos la llevaran. Ya hace algunos años que presencio a mis hijos, que cursan la enseñanza primaria, haciendo investigación en internet y trabajos en equipo a distancia, vía programa de comunicación instantánea. Y no era la escuela la que pedía que ellos lo hicieran de esa forma, ni yo los incentivaba; era algo natural y obvio para ellos.

Así, sugiere él, la discusión no debe ser si internet debe o no ser adoptada en el aula, sino, sí como. Tori dice que eso debe ser hecho como cualquier otro medio. O sea, con  planificación y acompañamiento. Hasta para dar una clase con pizarra y tiza es necesario planificar. La pizarra no enseña por si sola. Ni la internet. Una gran diferencia de la internet en relación con la mayoría de los medio de comunicación hasta hoy empleados en educación es la interactividad, agrega. Siendo así no tiene sentido, por ejemplo, colocar al alumno en frente al browser y esperar que preste atención en una clase expositiva.

Fenómeno
Para el profesor, el medio de comunicación debe ser adecuado al método pedagógico que se desea emplear en cada actividad de aprendizaje. Como un curso pedagógicamente bien planificado no se basa en una única técnica pedagógica, explica él, habrá momentos en que la internet tendrá un papel relevante y otros en que podrá (o hasta deberá) ser dispensada. No podemos olvidarnos del fenómeno inverso al de llevar internet al aula  y el de llevar el aula a la internet, que también camina a pasos agigantados y viene presentando óptimos resultados, sea en la educación a distancia, sea en el apoyo a la educación presencial.

En São Paulo, para estudiar el tema, fue creado en la USP el Laboratorio de Investigación de Nuevos Escenarios de Aprendizaje Escuela del Futuro, núcleo de investigaciones vinculado a la pro-rectoría. Su función es investigar como las tecnologías de información y comunicación pueden ser incorporadas a la educación. La coordinadora Sílvia Fichmann explica que el proyecto cuenta con grupos de investigadores de varias áreas del conocimiento. Lo que se propone es que haya un cambio en los paradigmas educacionales, una vez que las transformaciones provocadas por la revolución digital exige cambio de percepción de los educadores en relación al aprendizaje, una nueva postura y una nueva forma de enseñar en que el alumno tiene un papel activo y el profesor asume el papel de mediador, observa.

En funcionamiento hace casi una década, la Escuela del Futuro desarrolla proyectos para instituciones públicas y privadas. Desde el año 2000, por ejemplo, trabaja con el Tonomundo, que busca contribuir a la formación de educadores de enseñanza primaria de escuelas públicas en 16 estados brasileños. Las tecnologías de información y comunicación, afirma Sílvia, son herramientas que contribuyen a que los alumnos aprendan de forma autónoma los diferentes estilos de aprendizaje. El problema es que los profesores no están preparados para esos cambios ni para el uso de la tecnología como herramienta educacional y continúan insistiendo en mantener las prácticas pedagógicas y los recursos tradicionales.

Existen, según la educadora, varios obstáculos para que los profesores utilicen internet como herramienta educacional. Entre ellos la falta de equipamientos y conexión con internet en la mayoría de las escuelas. Sin contar que aquellos que los poseen tienen dificultad en el mantenimiento de los mismos. Y, más: la ausencia de una reformulación del currículo escolar que proponga actividades con el uso de la tecnología, la falta de condiciones para que los profesores se reciclen, la carga horaria escolar que imposibilita actividades en el laboratorio de informática. Internet debe ser utilizada como fuente complementaria de investigación, los profesores deben orientar a los alumnos sobre como encontrar las informaciones, seleccionar las informaciones pertinentes y utilizarlas en sus trabajos, sugiere Sílvia.

César Nunes, doctor e investigador asociado a la Escuela del Futuro, afirma que existen tres grandes frentes positivos para el uso de internet en el aula: el acceso a todo tipo de información, el intercambio de datos con colegas y especialistas y la publicación de material producido por los propios alumnos. La combinación de esas características permite tener una enseñanza centrada en el alumno, en el cual él se convierte en responsable de coleccionar, validar y organizar la información, desarrollar sus habilidades de comunicación y haciendo, produciendo, su propio material. Esos frentes preparan al alumno para la sociedad actual, en que todos deben ser productores de conocimiento, y no simplemente asimiladores.

La internet, como herramienta de enseñanza, presenta una ventaja crucial si se compara con otros medios de comunicación, como son los impresos, la radio o la TV: el inmenso potencial de interactividad inherente a la estructura hipertextual. Es lo que destaca Fábio Massaharu Nogi, master en odontología social en la USP con la tesis La internet como herramienta de apoyo pedagógico en el proceso de enseñanza-aprendizaje en odontología legal. La representación de las informaciones en hipertextos, dice él, proporciona el rompimiento con las secuencias estáticas y lineales de los medios tradicionales. De esa forma, pone disponible un abanico de posibilidades en el proceso de obtención de la información, permitiendo al usuario integrar las informaciones conforme a sus propios intereses y necesidades, navegando y construyendo secuencias personalizadas en su consulta.

Para Nogi, se puede utilizar la red en el proceso de enseñanza-aprendizaje de diversas formas y con abordajes bien diferentes. Ejemplos: navegación e investigación en sitios, correo electrónico, grupos de discusión, video-conferencia, foros, simuladores y consulta a bases de datos, son algunos ejemplos de recursos ofrecidos citados por él que pueden ser empleados en el aula, contribuyendo a la realización de clases más dinámicas e interactivas. Esa riqueza de posibilidades hace factible la inserción de la internet en proyectos educacionales con grados de complejidad y dependencia variables, en función del nivel de conocimiento la preparación de los docentes y demás integrantes del  equipo de trabajo.

Popularización
Nogi argumenta que no vale la pena equiparse con las tecnologías más sofisticadas e innovadoras si esos avances no agregan beneficios concretos al aprendizaje del alumno. La popularización de la internet promovió el aumento indiscriminado de la oferta de cursos on-line, sin que muchos de ellos contemplen fundamentos pedagógicos básicos que posibiliten un aprendizaje más activo y colaborador por parte del estudiante, alerta. Se trata, dice él, de la postura antigua y tradicional de transmisión unilateral de conocimientos, centrada en la figura del profesor y que privilegia la acumulación sin crítica del saber, sólo que, de esa vez, maquinada por un recurso tecnológico innovador.

Diez años después del inicio de la masificación de internet, algunos educadores consideran que la influencia o presencia de la internet en la educación escolar no se hace notar con relevancia. Los usos existentes son aún muy limitados, no explotan los verdaderos potenciales de la internet, como destaca José Armando Valiente. En muchas escuelas el uso ha sido restringido a la búsqueda de información en portales disponibles por la institución. Para contener distorsiones y el mal uso de esa herramienta, él sugiere que la misma tiene que estar al servicio del proceso de resolución de problemas, desarrollo de proyectos y medio de interacción entre aprendices y entre el aprendiz y los especialistas.

Sílvia Fichmann agrega que, infelizmente, lo que se ha constatado en la Escuela de Futuro es que la mayoría de los profesores todavía no usa adecuadamente la internet con finalidad educacional. El proyecto Tonomundo es uno de los que notamos una evolución en ese sentido, pues él forma parte de una comunidad virtual de aprendizaje y desarrolla actividades propuestas con el objetivo de potencializar la computadora y la internet como herramienta educacional. El debate todavía tiene mucho que avanzar.

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