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Letras

Entre los bits y el papel

La modernización de la Biblioteca Nacional destaca la importancia de la lectura, en cualquier formato

A finales de 2005, pocos días después de asumir como nuevo director de la Fundación Biblioteca Nacional, FBN (El ministro Gil me invitó y me pasé 15 días pensando si aceptaba, recuerda), en Río de Janeiro, el profesor de comunicación de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Muniz Sodré, fue sorprendido con un reclamo de los más insólitos. Llegando en medio de una crisis general de la institución, cuyos empleados estaban en huelga, teniendo que decidir con prisa cuestiones pendientes la administración anterior con el Tribunal de Cuentas de la Unión, rendir cuentas a la opinión pública de la desaparición de más de mil ítems de la colección Teresa Cristina, la niña de los ojos de la fundación, el nuevo director recibió en su sala a investigadores de la UFRJ que habían sido parados en la portería porque, al contrario de las normas de la biblioteca, estaban vistiendo camisetas sisadas. Soy descendiente del pueblo nagó, un negociador nato, y sólo tirándome contra la pared me lanzo a la capoeira. Poco a poco la biblioteca se modernizó, perdió ese aire vetusto y mira hacia el futuro, explica Muniz.

Considerada por la Unesco la octava biblioteca del planeta, con un archivo de más de nueve millones de items, la FBN contiene tesoros del pasado y, a causa de la Ley del Depósito Legal, es guardiana de toda la publicación hecha en Brasil, obligada a lidiar con el pasado y correr para dar respuesta al presente. Irónicamente, ella misma no puede editar (a excepción de la Revista del Libro, de los Anales de la Biblioteca y de Poesía Siempre, publicaciones retomadas por Sodré), solamente coeditar y nunca vender fuera de su espacio, en el edificio neoclásico construido en el 1905, como parte del bulevar a París del alcalde Pereira Passos, en la actal avenida Río Blanco. Muniz, inquieto, pero  seguidor de las leyes, sorteó los obstáculos y acaba de presentar la nueva revista de la FBN, Cultura Brasileira Contemporânea, publicación cuatrimestral editada por Francisco Bosco, doctor en teoría literaria graduado en la UFRJ (hijo y socio letrista del compositor João Bosco), con una tirada inicial de 2 mil ejemplares al precio de 15 reales en la biblioteca, pero distribuida gratuitamente a las bibliotecas públicas del país. Ni siquiera en la academia existían revistas de molde monotemático, que tratasen de un tema con profundidad. De ahí la creación de una publicación que trajese ideas nuevas para disecarlas, afirma.

En la administración pasada, la FBN pasó por malos tragos por causa de otra publicación, una querella alrededor de quien tendría los derechos sobre el nombre Revista de Historia. En verdad, esa revista, que es vendida en los quiscos, es propiedad de la Asociación de los Amigos de la Biblioteca Nacional, una entidad mantenedora de la fundación. La Cultura Brasileña Contemporánea es la real plata de la casa, cuyo primer número discutió la música popular brasileña, con artículos de Arthur Nestrovsky, Antonio Cícero y Nuno Ramos, entre otros. El próximo número será dedicado a las conjugaciones contemporáneas, con escritos sobre los verbos amar, consumir, pintar etc. Muniz ya tiene planes para otras ediciones que tratarían de temas como el hombre cordial de Sergio Buarque de Holanda y sobre el cine nacional. La revista, sin embargo, es solamente una de las realizaciones de la actual administración, que para Muniz, bahiano, es del pueblo, como el cielo es del avión.

Mi intención es hacer el máximo para ampliar la circulación del libro y el índice de lectura. La economía formal, del dinero, es siempre precedida por otra, invisible, de la cooperación. Es la economía del saber, del conocimiento, el capitalismo cognitivo que, aunque no es computable, es fundamental para el desarrollo de economía formal. Es por la alfabetización que se prepara a la población para la entrada en una nueva era tecnológica, que se construye esa economía del saber, explica. Según él, no hay como llevar adelante el Programa de Aceleración del Crecimiento, el PAC, económico, sin el saber. Pero el valor de las políticas públicas de cultura no debe ser buscado en la fetichezación del Estado. Es necesario desplazar el bies clasista para una interacción con las comunidades que firman la diversidad simbólica brasileña y que aspiran a la preservación patrimonial y la participación en esas políticas. Es innovador agregar al interés del patrimonio de piedra y cal el cuidado con el otro, inmaterial, dice. Para Muniz Sodré, aún falta en la sociedad global el entendimiento de la cultura como punto de partida, no de llegada, y, para tanto, ella necesita ser asociada a la educación. El desafío es asegurar la ciudadanía cultural y la accesibilidad, avisa.

Muniz está menos interesado en como será el soporte material futuro del saber y más en como repartirlo de forma más democrática. De ahí la participación, de última hora, del Brasil en el proyecto Biblioteca Digital Mundial, iniciado en diciembre del año pasado, y que pretende, a partir del 17 de octubre, inaugurar un sitio donde se pueden encontrar, gratuitamente, materiales culturales considerados por cada participante del grupo como el más representativo de su desarrollo. Al inicio, Brasil no estaba dentro del proyecto, pero Muniz fue convidado a participar y, ahora, la Biblioteca Nacional hará disponible el material nacional para acceso global. El punto de partida fue la renovación del sitio de la FBN (www.bn.br), parte de la creencia de Muniz Sodré en la tecnología como forma de tirar el polvo que parece cercar la palabra biblioteca. Hoy en la computadora, por ejemplo, es posible conocer el acervo de la institución, su historia, pasear virtualmente por ella y, algo que encantó a los gringos, apreciar una colección con 1.600 mapas de los siglos XVI y XVII, así como bajar obras clásicas completas, de Machado de Assis o Lima Barreto. A partir de octubre, cualquier ciudadano del planeta podrá ver, entre otras cosas, las preciosidades de la colección Teresa Cristina, por ejemplo, que incluye obras de Rugendas y Debret, mapas, traducciones de clásicos etc.

Sin el peligro de robo, pues ahora la FBN instaló un sofisticado sistema de seguridad para evitar los robos que macularon el nombre de la institución en el pasado. Son 70 cámaras diseminadas por el edificio y más de 10 mil metros de fibras ópticas que sirven como alarma. Eso dio tranquilidad a nuestros funcionarios, de alto nivel y que tienen orgullo de trabajar aquí, en la preservación de nuestra cultura, afirma Muniz Sodré. El nuevo laboratorio de restauración es, dice el director, el mejor del país, con nuevos equipamientos y cambia de tecnología por medio de una mayor interacción con la biblioteca del Congreso americano. El énfasis de mi administración es en la preservación de acervos culturales, así como la promoción y el intercambio de eventos en el área de patrimonio, cuenta. Para ello, con apoyo de la Petrobras, el edificio anexo a la FBN, en la avenida Rodrigues Alves, será preparado para que la hemeroteca (para donde va todo el material después de ser digitalizado) funcione a todo vapor, así como se está preparando, fijen, un inventario del acervo de la biblioteca, hasta hoy inexistente. Además de eso, Muniz encomendó dos películas (con actores populares como Marcos Palmeira y Antonio Calloni) que serán exhibidos, a partir del próximo mes, en el foyer de la FBN, contando la historia de la biblioteca, sus acervos y de como utilizarla de la mejor forma.

Él, sin embargo, no se contenta con el trabajo de Hércules, que es dirigir un órgano de ese porte y casi sin presupuesto, y está participando activamente de la institucionalización de una alianza estratégica entre los ministerios de Cultura y de la Educación, algo inédito, en la elaboración del Plan Nacional del Libro y de la Lectura, sancionado por el presidente Lula en septiembre. Estoy convencido de que el desarrollo de la parte educacional del PAC requiere, con el objetivo de mejoría del rendimiento escolar, la intensificación de los esfuerzos en la diseminación del libro y de la lectura, observa. Con una suerte de nagó, Muniz Sodré inmediatamente al asumir recibió un presupuesto inesperado de  28 millones de reales, captado por el Minc vía Senado, que lo usó para la creación de más de 400 nuevas bibliotecas. Aún así continuamos con un déficit de 700 bibliotecas, lamenta. El enlace entre los ministerios quiere hacer de la lectura una política de Estado, envolviendo profesores y editores, que serán entrenados como estimuladores de la lectura en las escuelas, incluyéndose la reactivación, por Muniz Sodré, del Pro-Leer, en Río de Janeiro. Estamos delante de la relativización de la vieja hegemonía del libro en fase de la esfera de lo virtual, donde no se reside, se circula, embalado por la promesa de un discurso, democrático, de un saber sin jerarquías, evalúa.

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