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Carta de la editora | 137

Apostando contra los mitos

El mercado brasileño de champúes, cremas de enjuague, tinturas, tonalizadores y afines creció un 50% en los últimos tres años. El volumen de esos cosméticos para cabellos alcanzó en 2006 el impresionante volumen de 458 millones de toneladas producidas, mientras la facturación total del sector alcanzó casi 2,2 mil millones de dólares. Hay champú, acondicionador y crema leave in para todo tipo de cabellos -seco, graso, lacio, crespo, fino, quebradizo, teñido, alisado, etc., etc., etc. Y si toda esa fantástica producción se destinase exclusivamente al mercado interno llegaríamos al impactante consumo anual de 2,4 toneladas de cosméticos para cabellos por cada brasileño. En ese ambiente marcado por megacifras, sorprendente sería precisamente que no hubiera una investigación  independiente para informar con base científica si dichos productos en alguna medida tratan o no, hacen bien o hacen mal a los cabellos locales. Hay una investigación brasileña en el área, sí, la hay, y el editor interino de ciencia, Ricardo Zorzetto, fue a buscar en la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) un proyecto consistente que, abocado a la fisicoquímica del cabello, plantea que si los cosméticos funcionan para limpiarlos y volverlos más fáciles de peinar difícilmente tienen algún efecto de regeneración efectiva de pelos damnificados, por ejemplo, a diferencia de lo que pregonan buena parte de los fabricantes de esos productos. El estudio es tan interesante que decidimos convertirlo objeto del artículo estampado eb la portada de esta edición, a partir de la página 38.

Muy distante de una cierta levedad a la que asociamos ese tema de cabellos, el drama de los hijos de los portadores de esquizofrenia, que crecen sin saber si heredarán o no la enfermedad que acomete a uno de sus padres, es otro tema de relieve en la sección de ciencia. Como muestra el informe del editor especial Fabrício Marques, a partir de la página 44, la esquizofrenia suele manifestarse en el 13% de los hijos de pacientes esquizofrénicos, mientras que en la población en general su incidencia es del 1%. La enfermedad casi siempre da la cara en la fase adulta, por lo tanto, existe un largo período de inseguridad, es decir, de angustia y sufrimiento psicológico ante una duda crucial sobre el propio futuro. Como si no bastase eso, prejuicios y otros dramas rondan a quien tiene padres víctimas de la más grave de las enfermedades mentales.

El reportaje que abre la sección de tecnología de la revista trae una noticia de mínima auspiciosa: durante la próxima primavera se inaugurará la primera fábrica de circuitos integrados de Brasil, los famosos chips, dispositivos fundamentales para el funcionamiento de todos los artefactos electrónicos, tanto en el procesamiento como en el almacenamiento de las informaciones, según comenta el editor de tecnología Marcos de Oliveira, a partir de la página 62. En verdad, la producción de estos circuitos en la ciudad de Porto Alegre y la creación de siete design houses en diferentes pontos del país inician la transformación de la microelectrónica brasileña.

En la sección de humanidades hay temas de crucial importancia política para el futuro del país, como es el caso el debate sobre la televisión pública. Sin embargo, termino destacando otro texto del editor de humanidades, Carlos Haag, dado su interés de carácter universal, por decirlo de alguna manera. Me refiero el reportaje que comienza en la página 83, sobre un estudio que intenta cercar de manera aguda lo que es ser hombre contemporáneamente. O mejor dicho, qué nociones de masculinidad están entrañadas en la identidad del hombre en nuestro tiempo y en nuestro país. Es una lectura que vale la pena, para hombres e mujeres.

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