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Convenio

Etanol de celulosa

Fundación y empresa destinan 100 millones de reales a estudios de procesos industriales

Agencia FAPESP

La FAPESP y Dedini Industria de Base suscribieron un convenio con el objetivo de financiar proyectos de investigación tecnológica volcados a procesos industriales para la fabricación de etanol de caña de azúcar. Válido por cinco años, el acuerdo tendrá u8n aporte financiero de 100 millones de reales, de los cuales 50 millones de reales serán desembolsados por la FAPESP y 50 millones de reales por la empresa con sede en la localidad de Piracicaba, en el interior paulista. El convenio apoyará proyectos cooperativos que serán establecidos entre los investigadores de Dedini y de universidades e instituciones de investigación, públicas o privadas, en el estado de São Paulo.

La firma del convenio, que contó con la presencia del gobernador José Serra y de vicegobernador Alberto Goldman, fue realizada en el primer día del 5º Simposio Internacional y Muestra de Tecnología de la Agroindustria Sucroalcoholera (Simtec).

La expectativa es que el aprovechamiento total de la caña de azúcar, así como el dominio y la posibilidad de aplicación a gran escala de técnicas innovadoras de procesamiento, ayude a mantener al Brasil entre los principales productores y exportadores de alcohol combustible. “São Paulo es el segundo mayor productor de azúcar y alcohol del mundo – el primero es Brasil. Se trata de un sector muy importante. En el 2006, los derivados de la caña de azúcar correspondieron a 14,4% de la oferta de energía del país, que es un porcentaje idéntico a la oferta de energía hidroeléctrica. Ese es un número fantástico”, destacó Serra.

Carlos Vogt, presidente de FAPESP, recordó que, desde la década de 1990, la Fundaciones ha privilegiado el fomento a la investigación tecnológica ligada a la actividad empresarial. “La alianza con Dedini fue una elección natural, ya que se trata de una de las principales empresas del mundo en el área de tecnología industrial para la producción de etanol y tiene un esfuerzo significativo interno de investigación y desarrollo”, dijo.

Esa es la mayor sociedad sellada hasta el momento entre la FAPESP y una empresa privada. “Se trata de investigación teniendo en vista aplicaciones y, en esos casos, la FAPESP siempre busca asociarse con empresas que tienen mayor capacidad de identificar las oportunidades de mercado que las universidades o instituciones de investigación”, dijo Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la Fundación. Con ese mismo objetivo, la Fundación ya firmó un convenio con la Oxiteno, la Telefónica, Microsoft y Padtec.

Según Brito Cruz, el calentamiento global volvió crítica la necesidad de invertir en tecnologías ligadas a la producción de etanol. “Hasta hacía dos  años producir etanol en gran cantidad era asunto brasileño. Ahora, con el interés de los países desarrollados en esas tecnologías, tendremos competidores que nos obligan a incorporar mucho más ciencia de avanzada.”

Llamada de propuestas
La primera llamada de propuestas en el ámbito del convenio deberá ser lanzada en agosto. Los recursos serán destinados exclusivamente a las que sean seleccionadas por la FAPESP, con la participación del Comité Gestor de la Cooperación, y serán desembolsados de acuerdo con el cronograma  aprobado en cada propuesta seleccionada.

De acuerdo con José Luiz Olivério, vicepresidente de Dedini, la llamada será dirigida para proyectos de investigación con foco en áreas de tecnologías industriales de producción de etanol.  “Serán aplicados 20 millones de reales por año durante cinco años. Creemos que será suficiente para muchos proyectos en esas áreas. Los valores para cada uno de ellos dependerán de su naturaleza”, dijo Olivério.

La previsión es de que sean fomentados proyectos para el perfeccionamiento de tecnologías en uso en la planta de demostraciones de hidrólisis ácida de la empresa, o el descubrimiento y desarrollo de nuevas; producciones de energía a partir de subproductos de la obtención de etanol; formas de reducir el consumo de energía durante el proceso industrial; y formas de aumentar la eficiencia de los procesos de destilación y fermentación.

De acuerdo con Olivério, uno de los focos será desarrollar métodos de producción de etanol a partir de celulosa. “La caña tiene un tercio de sacarosa y dos tercios de celulosa. Sólo producimos etanol a partir de la sacarosa. Cuando desarrollemos la tecnología para producción por celulosa, eso tendrá un gran impacto en la productividad”, dijo.

Se espera también que los proyectos de investigación incentiven la difusión del conocimiento y la implementación de proyectos innovadores de investigación científica o tecnológica cuyos resultados presenten potencial de aplicaciones en el mercado.

El convenio con la FAPESP establece que los derechos relativos a la propiedad intelectual eventualmente generada por la alianza, o asociados a los proyectos analizados y seleccionados, deberán ser acordados en términos que sean establecidos entre la Dedini y las instituciones de los investigadores proponentes, pudiendo o no haber participaciones de la Fundación.

Según Olivério, el convenio permitirá que los investigadores de las universidades y empresas trabajen cooperativamente. “La base es que el trabajo se desarrolle en la universidad con participaciones del departamento de investigación de la empresa. Pero, si hubieran proyectos que necesiten de la construcción de prototipo, probablemente los investigadores de la universidad vendrán para la central”, afirmó.

Fundada hace 85 años, la Dedini es una de las principales suministradoras de bienes de capital para las destilerías y centrales de azúcar y alcohol. La empresa actúa en diversos segmentos industriales, como celulosa y papel, energía, fertilizantes, hidroeléctricas, minerales, metalurgia, petróleo, química, siderurgia, tratamiento de efluentes y alimentos.

De acuerdo con Olivério, la empresa invierte hoy un 3% de su facturación en investigación y desarrollo. “Una de las líneas de investigación previstas en el ámbito del convenio es el perfeccionamiento de tecnologías para el sistema Dedini Hidrólisis Rápida (DHR), desarrollado para aumentar la producción de energía conjugada a la reducción de su consumo y conseguir mayor rendimiento y eficiencia de procesos”, dijo.

Patentado en Brasil, Estados Unidos, Unión Europea y en varios países de todos os continentes, el DHR es un proceso que transforma en pocos minutos, por medio de la hidrólisis ácida, el bagazo de la cana de azúcar es material fermentable que puede ser utilizado para producciones de alcohol. “Después del etanol del caldo de cana y de la celulosa, vamos buscar el llamado etanol de tercera generación: el uso de bio-masa gasificada y el uso de reacciones de síntesis para producir combustibles líquidos”, afirmó.

Según Olivério, para la construcción e instalación de una Unidad de Desarrollo del Proceso de mayor escala, la Dedini contó con el apoyo del programa Investigación en Alianza para la Innovación Tecnológica (Pite) de la FAPESP. La unidad DHR está instalada en la Central São Luiz, en Pirassununga, en el interior paulista, y permite el aumento de la producción de alcohol para una misma área de caña de azúcar sembrada.

Durante la firma del convenio con la Dedini, la FAPESP lanzó la publicación Brasil líder mundial en conocimiento y tecnología de la caña y el etanol, elaborada por la gerencia de Comunicación de la Fundación. El documento reúne informaciones sobre proyectos de investigación en caña de azúcar, etanol y otros productos industriales apoyados por la Fundación en los últimos diez años, además de reportajes sobre esos temas publicados en la revista Pesquisa FAPESP, entre noviembre de 2000 y febrero de 2007.

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