Imprimir Republicar

Música

La utopía del “maluco-beleza”

Un estudio sobre Raúl Seixas revela el complejo y amplio movimiento de la contracultura en Brasil entre las décadas de 1960 y 1970

A su modo, la dictadura militar brasileña (1964-1985) realmente tenía motivos para preocuparse con Raúl Seixas (1945-1989) tan pronto como llegó a las disquerías su segundo disco solista, el hoy visceral y antológico Gita, de 1974. En la séptima pista, una música que pasara por la Censura traía una letra que, a los ojos de la represión, se convirtió en pura subversión.

Raúl predicaba en Sociedad alternativa una convivencia anárquica, en un lugar donde había total libertad para hacer lo que bien se entendiese. Extrañamente, la canción no tuvo su ejecución prohibida, pero le costó al roquero bahiano amenazas de tortura, según él, y un autoexilio forzoso en Nueva York. Por toda la vida, el propio artista cuidó de desmitificar el carácter político de la letra que hizo con Paulo Coelho. Decía tener aversión a partidos políticos y que su canción no predicaba un alzamiento contra el régimen militar.

Tres décadas después, la tesis doctoral en historia social Viviendo la sociedad alternativa: Raúl Seixas en el panorama de la contracultura joven, de Luiz Alberto de Lima Boscato, desmenuza lo que había por detrás de esa aparentemente modesta y delirante propuesta. Más que eso, el texto que acaba de salir en un libro por editorial Tercer Nombre le da base histórica y filosófica y ayuda a comprender lo que hasta entonces poco estudiado (sub) mundo de la contracultura en Brasil de las décadas de 1960 y 1970.

Defendida en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas (FFLCH), de la Universidad de São Paulo (USP), en 2006, bajo la dirección de Marcos Antonio da Silva, la tesis es un trabajo serio y revelador, además de un fascinante viaje al universo de los hippies y de los grupos que predicaban formas diferentes de relación entre las personas y el poder, entre ellas mismas y de estas con la naturaleza plantas, animales  etc.

Boscato leyó cerca de 120 libros sobre el tema, vio 22 películas e hizo diversas entrevistas que le permitieron rescatar informaciones poco conocidas o hasta inéditas sobre el período. Más que un trabajo para los fans de Raúl, es una reconstitución sociológica y antropológica de una época. Él observa que existieron y existen tantas sociedades alternativas cuanto malucos-belezas [locos maravillas] que las viven y las proyectan.  Según él, el énfasis en el valor de la individualidad, profundamente relacionada con el anarcoindividualismo de Max Stinner, fue una reivindicación básica de la sociedad alternativa. A partir de ella es que se formaron los más diversos movimientos, y no como una plataforma ideológica ya preestablecida delante de la cual las personas tendrían simplemente que callarse. El grito del rock?n roll, destaca él, expresa bien estas ganas de libertad de la sociedad alternativa: de que no se debe callar jamás.

El investigador enfoca a los jóvenes que buscaron un camino alternativo al capitalismo y al stalinismo durante la Guerra Fría por medio de sociedades libertarias que estuviesen al frente de esos dos modelos y que, diferentemente de ambos, tenían en el ser humano la piedra fundamental de su sistema. No por acaso, eran rotulados de alienados por los militantes jóvenes de la llamada izquierda. Formaban parte, entonces, de la llamada contracultura, que el autor define como una cultura de oposición a la que es impuesta por la sociedad oficial.

En ese contexto, Raúl Seixas aparece como nombre más expresivo, que mezcló ideas del mago inglés Aleister Crowley, la propuesta de la pareja Lennon (John y Yoko Ono) de crear una nueva utopía y algunos principios anarquistas de Proudhon y Max Stinner. Esa nueva era Raúl llamó como Nuevo Aeon, nombre de su tercer disco y término usado para denominar el nacimiento de la era astrológica de acuario.

El autor analiza las semillas del movimiento contracultural y como su anarquismo espiritual se desarrolló en paralelo al político y al nacimiento de la discusión ecológica como objeto de las preocupaciones colectivas que se desarrollaría en las décadas siguientes. Boscato afirma que la juventud que cuestionaba el período, que quiso cambiar el mundo en dos polos contrarios se fue combinando o divergiendo con el decorrer de su proceso histórico. Los dos lados, observa, estuvieron en discordancia en determinados momentos, pero en otras ocasiones se cruzaron o hasta se confundieron. Como en los casos de las revueltas de mayo de 1968 en París, cuando, hasta con el uso de los símbolos de izquierda, sus propuestas eran libertarias.

La vinculación inicial del autor al estudio de las sociedades alternativas vino de su lado artístico, como poeta que pensaba que el mundo debería ser diferente de aquél que heredó de las generaciones anteriores, con toda su carga de prejuicios y de autoritarismo. El hecho de que yo haya nacido en un país como Brasil, que fue dramáticamente teñido de miedo y de sangre por la dictadura militar implantada con el golpe de 1964 y amplificada después del Acto Institucional Número 5, de diciembre de 1968, hizo que yo buscase alternativas a esta situación opresiva y de ahí vino mi interés por la sociedad alternativa, que en mi tesis encaro como la evolución cultural de toda una generación que luchó para construir un mundo más libre?.

La sociedad alternativa, afirma él, no está desconectada de su momento histórico. Al contrario, Raúl Seixas habría expresado en sus músicas todo el deseo de libertad de millones de jóvenes del mundo todo, que a un sólo momento lucharon contra las más diversas formas de autoritarismo y de opresión. ¿Cuándo citamos tal expresión, debemos preguntarnos: ella es una sociedad alternativa a qué, precisamente? La respuesta es que ella es una alternativa a la sociedad oficial, dentro de los movimientos de rebelión juvenil que quedaron conocidos por el nombre de contracultura.?

Ese pensamiento, explica Boscato, construyó, a través de la música, de la literatura y de diversas iniciativas de cuestionamiento político y social, una oposición a la cultura establecida, entonces vista como eminentemente machista, racista y defensora del militarismo y de los privilegios de clase. El roquero bahiano,  en el medio de ese calderón, comenzó a pensar en una sociedad alternativa cuya base política era el anarquismo. Se nota en él, de acuerdo con el investigador, una profunda inspiración en los textos de Proudhon, como en la música Acuñador loco, y de Max Stinner en Yo soy egoísta.

Autores como George Orwell, con su novela 1984, una fantasía futurista sobre la sociedad autoritaria, están muy presentes en músicas de Raúl como Metró línea 743. Él también se habría inspirado en la Nutopia, o Nueva Utopía: una nación libre mundial, sin patrias y sin fronteras, que fue proyectada por John Lennon y Yoko Ono. Sobre ella, observa el autor, hablan la música Imagine y el ?Manifiesto de la Nutopia, escrito por Lennon y Yoko, que puede ser encontrado en la parte de dentro de la carátula del LP Mind games.

La Sociedad Alternativa, para Boscato, está directamente relacionada con las luchas de una buena parcela de la generación de los años de 1960 y 1970. Por eso, además de Raúl Seixas, él escribe sobre Lennon, Bob Dylan, Janis Joplin, Leila Diniz, Rita Lee, Jimi Hendrix y Jim Morrison y de muchos y muchos iconos y activistas contraculturales que marcaron época, en un momento en que la juventud decía no a la represión sexual y al racismo, así como a las guerras imperialistas, como la de Vietnam, y a toda una serie de valores defendidos por la generación de sus padres. Fue por eso que Raúl Seixas dijo cierta vez, entre sonrisas irónicas: ¿Usted sabe por qué a los jóvenes les gusta el rock? Porque a los padres de ellos no les gusta?.

Raúl y una buena parte de la contracultura, destaca el investigador, tuvieron también interés por el ocultismo como una negación de la religiosidad oficial, marcada por el dogmatismo y por el cierre. Esto sucedió hasta dentro del propio cristianismo en la medida en que el pastor Martin Luther King Jr. luchaba contra la discriminación racial y abría las puertas para una visón social de la espiritualidad, en contraposición al elitismo y al conservadorismo presentes en buena parte de los integrantes de Iglesias como la Católica o las protestantes.

Fue en un final, un momento de busca de renovación también espiritual. De ahí el interés que los jóvenes sentían por tendencias como el tantra, el yoga, el chamanismo o las diversas vertientes esotéricas en general, además de las visiones alternativas del propio cristianismo, como se vio en el filme Jesucristo superstar, de 1973. En el caso de Raúl Seixas, él se impresionó, en la década de 1970, con Crowley, quien fundamentó la llamada Magia de Thelema (que en griego quiere decir voluntad), cuyo lema es la frase Haz lo que tu quieras, pues es todo de la ley.

Varios roqueros se volvieron para su pensamiento y por lo que él tenía de maldito y de polémico. Boscato cita, entre otros, Ozzy Osborne, de la banda Black Sabbat, que compuso para él la canción Mister Crowley. Los Beatles lo colocaron en la carátula del LP Sargent Pepper’s lonely hearts club band que, en 1967, fue un divisor de aguas para la música joven  era el hombre calvo de traje y corbata en la carátula del LP. Raúl Seixas e Paulo Coelho en la época tuvieron ese interés por Crowley. Coelho después se alejaría de ese pensamiento y seguiría otros caminos como escritor. Raúl no.

El autor de Metamorfosis ambulante tomo los fundamentos de la Magia de Thelema (Haz lo que tú quieras y El Amor es la Ley y El Amor con Ganas) y los vinculó al anarquismo. O sea, hizo una lectura política y libertaria del ocultismo. Y compuso el manifiesto de la Sociedad Alternativa, aún con Paulo Coelho. Boscato cree que había hasta algún propósito en protestar contra el régimen. Sólo que en el momento en que él fue preso y habría sido torturado por la dictadura quiso disfrazar el carácter político, frisando el lado espiritual.

En Raúl, señala el investigador, así como en los militantes de la contracultura que se interesaron por formas alternativas de espiritualidad, la expresión espiritual y la protesta política siempre caminaron juntos. Como fue también el caso del americano Jim Morrison, de la banda The Doors, que adoraba el chamanismo indígena y la santería afro-cubana, en los cuales él veía la negación del puritanismo blanco y protestante que formateó la mentalidad oficial de Estados Unidos.

De acuerdo con Boscato, en otros textos Raúl ya afirmaba el carácter de transformación social y de revolución cultural en el cual la Sociedad Alternativa también implicaba. Para os conservadores, eso sonaría como subversivo en cualquier época. En el contexto de la dictadura militar entonces ese miedo de la represión por todo lo que fuese diferente de la ideología oficial del Estado era aún mayor: cualquiera podía ser visto como subversivo en la época, hasta por el simple hecho de usar cabellos largos o una camisa roja. Quien usase una camisa roja en la calle en aquella época ya podría ser visto como comunista.

La Sociedad Alternativa, prosigue él, fue algo serio en el sentido de que tenía fundamento. Nació de las luchas de un momento histórico muy rico donde la juventud expresó su deseo de cambios y su rechazo a los valores arcaicos y conservadores. Tanto que fue en esa época que también ganó fuerza el movimiento por la igualdad entre hombres y mujeres, el feminismo. No por acaso en la música Nuevo Aeon, Raúl canta: Y hasta las mujeres llamadas esclavas ya no quieren servir más!. Para el investigador, todo este fundamento, sin embargo, caminó lado a lado con la sonrisa y la ironía como formas de protesta. No necesitaba ser sesudo y serio, como las izquierdas convencionales, para protestar. Eso fue una innovación de la contracultura que ya estaba presente en movimientos anteriores, como el surrealismo.

Y vino la discusión: ¿por que vivir en  un mundo donde hay toda una represión a la sonrisa,  al placer e incluso al placer sexual y la alegría?, Sólo que la risco de los militantes alternativos venía de sus experiencias amargas con toda una serie de condicionamientos con los cuales la educación y la cultura de la  sociedad oficial quisieron moldearlos: para expresar su recusa, ellos ironizaban los valores de la represión. De ahí la sonrisa, cuando él aparece.

Entre sus conclusiones, Boscato dice que, delante de la descreencia generalizada en la política y en los políticos, la Sociedad Alternativa permanece siendo una bandera ética para muchas personas y, en especial, para muchos jóvenes y adolescentes que encuentran sus referencias en los mensajes de Raúl Seixas. Como dice en uno de sus poemas, nuevos locos siempre aparecerán mientras que exista esta libertad gitana de negarse a aceptar las cosas de la manera que ellas son. Por ese motivo, concluye, es que los partidos políticos acaban muriendo como propuestas efectivas de transformación social en la medida en que sólo buscan algo que el anarquista Raúl Seixas odiaba: el poder. La Sociedad Alternativa sigue viva en la mente de los que desean con sinceridad una sociedad más justa y más libre.

Republicar