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Memoria

Con ayuda del pasado

Cuatro pequeñas centrales hidroeléctricas que habían sido transformadas en museos vuelven a generar electricidad

Fundação Energia e Saneamento collectionA partir del año 1999, la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) recibió cuatro pedidos de concesión para la generación de electricidad. Contrariamente a otras solicitudes de rutina, aquella vez los ejecutivos de la agencia no supieron, en lo inmediato, cómo actuar. Por primera vez, la solicitud provino de una institución sin fines de lucro. Es más: se trataba de la reactivación de pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH’s) históricas, consideradas obsoletas y desactivadas muchos años atrás

Las PCH’s para las cuales se pidió la concesión a partir del año 1999 eran las usinas Corumbataí, de Río Claro; São Valentim, de Santa Rita do Passa Quatro; Jacaré, de Brotas; y Salesópolis, de la ciudad homónima, todas ellas del interior de São Paulo. Desde el año 1998 las cuatro pertenecen a la Fundación Energía y Saneamiento, institución paulista creada en la misma época en razón de la privatización de las empresas de energía. Existía gran preocupación en el gobierno por evitar que el vasto acervo acumulado desde el siglo XIX por las compañías se perdiese cuando éstas cambiasen de dueño, comenta Márcia Pazin, supervisora de Servicios y Proyectos Especiales de la Fundación a la que las PCH’s fueron donadas. Las centrales hidroeléctricas fueron reprogramadas para funcionar como usinas parque, donde los visitantes pueden aprender la historia de la energía de la región y participar de actividades de educación ambiental.

Fundação Energia e Saneamento collectionDos factores se conjugaron para la reactivación de las centrales, aprobada por la Aneel. Como institución privada, sin fines de lucro ni patrocinantes fijos, los recursos generados por la venta de energía propenderían al sustento de los proyectos culturales y educativos de la fundación. Por otra parte, la demanda creciente de energía en São Paulo también incentivó para retomar la generación. Se llamó entonces a una licitación pública. Entre los veinticinco interesados, la empresa Herber Participações, del grupo Bertin, fue la que aprobó todos los requisitos y ofertó el mejor retorno. La inversión en las cuatro PCH’s es de catorce millones de reales.

En el mes de marzo del corriente año la central hidroeléctrica del Museo de la Energía Usina-Parque de Salesópolis volvió a la vida. En los próximos meses será el turno de las otras tres. La más antigua es la Corumbataí, inaugurada en 1895 que fue reformada y reinaugurada en el año 1900. La São Valentim data de 1910, la Salesópolis, de 1913, y la más moderna, Jacaré, de 1944. Todas fueron desactivadas entre los años 1970 y 1980. Con la reactivación, las usinas deberán generar 36 mil megavatios/ hora por año (MWh/año), suficientes para abastecer 15 mil residencias promedio con un consumo mensual estimado en 200 kilovatios/ hora por mes (KWh/mes). La energía de las PCH’s complementará a la ya provista por otras concesionarias.

Fundação Energia e Saneamento collectionEn paralelo con la reactivación, especialistas de la fundación, junto con historiadores de la Universidad de São Paulo y la Universidad Estadual Paulista, trabajan en un proyecto apoyado por la FAPESP para catalogar y divulgar el archivo histórico de la energía eléctrica en São Paulo. En el sitio www.museudaenergia.org.br se encuentran disponibles algunas series de fotografías. Se publicarán online también planos, mapas, proyectos técnicos, documentación de las relaciones con el poder público y el patrimonio arquitectónico e industrial del sector. Todo estará disponible para investigadores e interesados en la memoria paulista respecto de la electricidad, revela Isabel Felix, historiadora de la fundación.

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