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Planificación

La USP del futuro

La Universidad de São Paulo discute estrategias destinadas a preservar la excelencia en su centenario, dentro de 25 años

MIGUEL BOYAYANEn enero de 2009, en el marco de las celebraciones del 75º aniversario de la Universidad de São Paulo (USP), se presentará un documento con un diagnóstico de los retos que la institución tendrá durante los próximos 25 años, además de reflexiones y propuestas para enfrentarlos. Sugerencias para el documento se discutieron en el marco de un workshop abierto al público realizado a comienzos de septiembre y que será complementado con un nuevo evento que se realizará a mediados de octubre. En el encuentro inaugural, una de las discusiones principales giró en torno de las estrategias destinadas a mantener a la USP como una universidad de categoría mundial. “Las condiciones que permitieron a la universidad conquistar esa posición están cambiando. Deberá encarar varios desafíos para no correr el riesgo de perder relevancia”, dice Glaucius Oliva, director del Instituto de Física de São Carlos (IFSC) y coordinador de la Comisión de Planificación de la USP, la instancia encargada de reflexionar sobre los próximos 25 años de la institución.”Tenemos como meta ubicarnos en la franja de las 50 mejores universidades del mundo en 2034″, afirma. Actualmente, ránkings internacionales sitúan a la USP en la lista de las cien mejores del planeta.

Para Glaucius Oliva, la planificación de la USP durante los próximos años debe tener en cuenta el rol que la institución tiene en el sistema de enseñanza superior del estado de São Paulo y de Brasil, además de apuntar a dar cuenta de las demandas de la sociedad, aunque una cosa no siempre sea compatible con la otra. “Existe una creciente presión para ampliar la cantidad de vacantes, pero la característica de universidad de investigación con enseñanza de excelencia impone límites en tal sentido”, dice Oliva. El profesor sostiene que, además de ofrecer formación académica de nivel internacional y realizar una intensa actividad de investigación en la frontera del conocimiento, un mayor compromiso por parte de la universidad en el desarrollo económico, con una preocupación mayor con las necesidades de las industrias y en el apoyo a la formulación de políticas públicas, ayudará a mostrarle a la sociedad el papel diferenciado que ella es capaz de cumplir. “La USP no puede cerrarse y pensar su futuro de manera aislada. Ella integra un engranaje complejo que congrega a más de dos mil instituciones de enseñanza superior del país y lo que ella hace tiene repercusión en varios puntos  del sistema. Tiene que comunicarse mejor con la sociedad para asegurarse su respaldo y mantener su excelencia”, sostiene Oliva.

El diagnóstico preliminar llevado a cabo en el primer workshop apuntó un talón de Aquiles de la institución, que es su aún restringida inserción internacional. “Las mejores universidades del mundo están bastante integradas internacionalmente. Pugnan para atraer alumnos y recursos de afuera para reforzar su competitividad. La USP debe entrar en esa pugna”, dice Oliva. Él menciona el ejemplo de su instituto, que hace algunos años selló una asociación con la Escuela Politécnica de París para el intercambio de estudiantes. “Siete brasileños han ido a estudiar en Francia, pero ningún francés ha venido acá. Eso sucede porque nosotros aún no vamos a exponernos en el exterior, como hace la mayoría de las instituciones actualmente”, dice el profesor.

La comisión presidida por Glaucius Oliva estaba prevista en el estatuto de la universidad, en vigor desde 1988, pero solamente en la gestión actual se constituyó. Si bien la planificación de corto y mediano plazo ha venido siendo asegurada con los planes de metas de las unidades y con la comisión permanente de evaluación, faltaba una instancia que pensase el futuro de la institución. “El aniversario de 75 años despuntó como una buena oportunidad para hacer una prospección sobre lo que la USP planea ser en su centenario”, dice la rectora Suely Vilela. Ésta resalta que el documento que será compilado por la comisión apunta a brindar aportes para ayudar a los próximos directivos. Pero se dispone a encarar de inmediato al menos un gran desafío de la universidad: la burocracia concentrada en la rectoría. “Yo defiendo el modelo actual de la USP en varios aspectos. Creo que la institución debe proseguir como una universidad de nivel mundial, con investigación de frontera, y que el modelo académico dividido en prorrectorías es el más adecuado. Pero hay que descentralizar”, afirma la rectora. “Tenemos seis campi en el estado. Cualquier obra que deba hacerse en alguno de ellos debe pasar por la rectoría. Sucede lo mismo con la asesoría jurídica, fuertemente concentrada en São Paulo. Cualquier problema se transforma en un expediente que debe viajar hasta São Paulo. La salida es definir normas para orientar la acción de los directivos y delegarles la tarea de resolver diversos problemas”, afirma.

Obstáculos legales
La Comisión de Planificación no está escamoteándose de discutir ningún tema, aunque se sepa que varios de ellos son de difícil solución. Existen obstáculos legales, por ejemplo, para disminuir las barreras burocráticas u ofrecer paquetes variables de remuneración a los docentes. “Un primer paso consisten en ampliar la transparencia en los gastos”, dice Oliva. “Si yo necesito comprar un reactivo sin hacer licitación para que mi investigación no pare, debo hacerlo y después hacer público por qué eso es necesario. De ser firmes y transparentes, tendremos respaldo para plantear el cambio de normas legales que traban la investigación”, dice Oliva.  Para Carlos Antônio Luque, profesor de la Facultad de Economía, Administración y Contabilidad y miembro de la Comisión de Planificación, la USP debería tomar la iniciativa de proponer una ley que reglamente la autonomía universitaria, prevista en la Constitución, pero nunca atomizada en la legislación común. “Pese a que la autonomía está garantizada, debemos adecuarnos al reglamento de los empleados públicos y a la Ley de Responsabilidad Fiscal. La falta de una legislación hace que el Ministerio Público [Fiscalía] y el Tribunal de Cuentas estén siempre interpelándonos”, afirma Luque.

La enseñanza a distancia es otro tópico en abierto. La comunidad académica de la USP se resiste a incorporarlo a sus prácticas, por considerar difícil mantener la misma calidad de la enseñanza presencial. Con todo, la comisión está discutiendo, la oportunidad de invertir en la enseñanza a distancia en forma delimitada al menos para garantizar el desarrollo de aptitud en la universidad, que puede tener utilidad en el futuro.

La búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento es otra cuestión polémica, aunque existe consenso en la comisión acerca de la necesidad de buscar también fuentes privadas. “La autonomía universitaria nos brindó recursos públicos que son absolutamente indispensables para mantener  la excelencia de la universidad”, dice la rectora Suely Vilela. “Todas las universidades de nivel mundial dependen fuertemente de recursos públicos, pero también se abastecen de fuentes privadas”. De acuerdo con la rectora, la interacción con el sector privado es necesaria para afrontar una dificultad de la institución, que consiste en transferir conocimiento a la sociedad. “Existe un descompás entre el incremento de la producción científica y la paralización de los indicadores ligados a la transferencia tecnológica”, dice la rectora.

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