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Economia

Cambios a la vista

La búsqueda de eficiencia energética puede ayudar a mitigar los impactos de los climas extremos en Brasil

En Brasil las transformaciones del clima pueden redefinir el trayecto y el flujo de ríos, reduciendo la capacidad de producir energía eléctrica. Pueden también disminuir la producción agrícola y el suministro de agua, ampliando las áreas de alcance de enfermedades tales como la malaria, y llevar a la Selva Amazónica al colapso, según advirtió el economista Nicholas Stern, coordinador del Informe Stern en el workshop Evaluación del Informe Stern, realizado el día 3 de noviembre pasado en la FAPESP, como parte del Programa FAPESP de Investigación de Cambios Climáticos Globales, con apoyo de la embajada británica. Presentado en 2006, dicho informe analiza los impactos económicos de los cambios climáticos y estima que una inversión equivalente al 1% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial podría evitar pérdidas cercanas al 20% del PIB en 50 años.

Riesgo ignorado significa potencialmente riesgo ampliado, dijo Stern, consejero del gobierno británico, quien durante los días siguientes al workshop estuvo al frente de seminarios también en la Federación Industrial del Estado de São Paulo (Fiesp) y en el Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (Ipea) en Brasilia. Stern cree que es posible conciliar las medidas de adaptación a los cambios climáticos con políticas nacionales de desarrollo económico. Las adaptaciones destinadas mejorar la eficiencia energética tienen gran potencial para generar ingresos y trabajo, además de representar una fuente de energía, comentó. La eficiencia será el principal motor del proceso de recuperación, como así también el desarrollo de tecnologías limpias.  Un grupo de economistas brasileños trabaja con científicos desde junio de 2007 para delimitar con precisión los posibles impactos de los cambios climáticos sobre la agricultura, la producción de energía, el uso de la tierra, los recursos hídricos, la biodiversidad y la salud humana en el país. Los resultados serán presentados en junio del año que viene, según anunció Jacques Marcovitch, docente de la Universidad de São Paulo (USP) y coordinador del estudio intitulado La economía de los cambios climáticos en Brasil. Este trabajo puede representar una oportunidad de construir el futuro, dijo Marcovitch.

La perspectiva de alteración de los regímenes de lluvia en Argentina y Chile implica problemas serios de suministro de agua y alimentos, porque la infraestructura no se adapta tan rápidamente, subrayó Vicente Barros, docente de la Universidad de Buenos Aires y copresidente de uno de los grupos de trabajo del Panel Intergubernamental de Cambios Climáticos (IPCC), en el marco de un seminario realizado el día 30 de octubre en la FAPESP. El problema no es sólo que habrá menos agua, sino también el agua que puede llegar en momentos inoportunos.

Según Barros, los actuales modelos de pronóstico climático indican que pronto podrá faltar agua en la región de Mendoza, uno de los principales centros urbanos de Argentina. Una encuesta de opinión realizada en 11 países, incluido Brasil, indicó que casi la mitad de los mil entrevistados de cada país quiere que los gobiernos ejerzan un rol más activo en la reducción de emisiones de gas carbónico, uno de los principales responsables de los cambios climáticos, pero solamente 25% dijo que los dirigentes están haciendo lo suficiente. Aun con el recorte del 80% en las emisiones, tendremos impactos inevitables, dijo Martin Parry, profesor del Imperial Collage de Londres, quien participó del workshop, y los daños residuales podrán ser inmensos si no invertimos ahora en adaptación.

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