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Botanica

Los montes se mueven

Bosques y campos avanzaron y retrocedieron en el país durante los últimos 30 mil años

Granos de la historia: el polen revela cómo eran el clima y la vegetación del planeta

LUIS CARLOS PESSENDA/USPGranos de la historia: el polen revela cómo eran el clima y la vegetación del planetaLUIS CARLOS PESSENDA/USP

Aún es posible caminar con una cierta facilidad por los campos que cubren lo alto de Serra do Mar y ver de un lado el Atlántico y de otro la ciudad de São Paulo. Pero dentro de 500 años, andar por allí exigirá más sudor y atención, porque el monte espeso lentamente ocupará la alfombra de gramíneas. No es la primera vez, ni solamente allí, que una forma de vegetación reemplaza a otra. Examinando muestras de suelo que van del marrón rojizo al gris claro, el físico Luiz Pessenda y su equipo de la Universidad de São Paulo (USP) detectaron transformaciones como ésas por todo el país. Poco a poco descubrieron de qué manera diferentes tipos de vegetación autóctona avanzaron, retrocedieron, desaparecieron o reaparecieron principalmente en respuesta a variaciones climáticas naturales durante los últimos 30 mil años.

Los bosques densos y cerrados cubrirán los campos a casi 50 kilómetros al sur del centro de la ciudad de São Paulo aun cuando el clima siga cambiando como efecto de la contaminación generada por la acción humana. “Los árboles se beneficiarán con el aumento de la cantidad de gas carbónico en la atmosfera, de la temperatura media anual y de la humedad que traen las lluvias que probablemente se intensificarán en el sudeste”, afirma el botánico Paulo de Oliveira, investigador de la Universidad Guarulhos (UnG), quien coordinó los análisis del polen recolectado para este estudio. Según él, tres especies de árboles que los habitantes de São Paulo pueden ver cuando bajan al litoral -el ambay, con fojas en forma de mano abierta; el “manacá-da-serra” [tibuchina mutabilis], de flores blancas, lilas y bordó; y las acacias, en esta época del año con flores amarillas- atestiguan esa progresiva colonización. Estas especies crecen y se multiplican rápidamente en áreas libres, creando la sombra que elimina la vegetación anterior mientras llegan especies de crecimiento más lento y vida más larga como las canelas, las perobas y los “jequitibás” [cariniana].

“Donde actualmente vemos una selva en contacto con el campo o la sabana, ya ha habido muchos cambios”, dice Pessenda. “Uno de los dos ya fue mayor”. Además de ser menores, las selvas de lo alto de la sierra paulista eran diferentes que las actuales, de acuerdo con un estudio coordinado por Pessenda publicado en mayo en Quaternary Research. Análisis de isótopos (variaciones) de carbono del suelo y de granos de polen y esporos retirados de una turbera (pantano de tierra negra) indican que hace 30 mil años bosques de araucarias convivían con los campos de altura en un tramo de Bosque Atlántico ubicado en el extremo sur del municipio de São Paulo.

Con un área en la actualidad de 10 kilómetros cuadrados, estos campos ya fueron más extensos. Los análisis del suelo y los granos de polen confirman también que son naturales y no restos de la acción humana. Vestigios de carbonerías sugerían antes que esta vegetación rastrera podría ser producto de la explotación de árboles destinados a la producción del carbón que abastecía a São Paulo y a los ferrocarriles a comienzos del siglo pasado. “La extracción de madera debe haber ampliado el área de campo que ya existía”, afirma el botánico Ricardo Garcia, coautor de ese estudio e investigador del Herbario Municipal de São Paulo. “No podemos descartar la influencia del suelo pobre en nutrientes, pero seguramente los campos no son reminiscencias de un pasado más seco, tal como se pensaba.”

Otra conclusión es que la costa paulista habría albergado bosques en el auge del período glacial, cuando el hielo se expandió más allá de los polos e influyó sobre el clima de todo el planeta -la temperatura en Brasil debe haber sido de 5 a 10 grados más baja que la actual. Antes considerada seca e impropia para las plantas, esa época se muestra ahora húmeda y favorable a la vegetación. Esa humedad no era esperada, pero el geólogo de la USP Francisco Cruz arribó a la misma conclusión al analizar las proporciones entre isótopos de oxígeno del agua preservada en rocas de una caverna de Santa Catarina y otra de São Paulo. “Si dos estudios llegan a los mismos resultados mediante técnicas diferentes, significa que no se trata de una mera coincidencia. Ya había bosques en Brasil, incluso en el sur del Amazonas, en el período glacial que duró de 90 mil a 14 mil años atrás”, dice Pessenda. Cruz añade: “No hubo una sequía generalizada en el país, como se pensaba, sino un fuerte contraste climático, con áreas más secas y otras más húmedas”.

El paisaje en lo alto de Serra do Mar cambió lentamente, siguiendo las variaciones del clima. Hace entre 30 mil y 20 mil años, los bosques de araucarias convivían con los campos. En los dos mil años siguientes empezaron a avanzar, favorecidos por las temperaturas más bajas y por la humedad intensa. Sin embargo, hace 18 mil años, la temperatura empezó a subir y el bosque de araucarias empezó a cederles espacio a los árboles, los arbustos y las plantas rastreras adaptadas al clima más cálido y húmedo.

Las 1.100 muestras de suelo analizadas en 16 años por el grupo de Pessenda brindan un cuadro de los cambios por todo el país. “De 9 mil a 4 mil años atrás los campos y las sabanas se expandieron, beneficiados por climas más secos, por todo el sur y el sudeste hasta el norte y el nordeste”, afirma el físico de la USP. “De 4 mil años para acá, el clima se volvió más húmedo, similar al actual, y los busques se expandieron.”

Los empujones entre diferentes formas de vegetación son parte también de la historia de la Amazonia. En Humaitá, sur del estado de Amazonas, campos naturales habrían ocupado hace 9 mil años un área mayor que la actual y 5 mil años atrás se ensancharon a punto tal de tomar el doble del área por la cual se esparcen actualmente. Esa expansión, sin embargo, no se dio en toda la Amazonia. En Altamira, en la Amazonia Central, y en Porto Velho, en el sur de la Amazonia, la selva resistió.

Esa vegetación rastrera empezó a encogerse hace 4 mil años y sigue cediendo espacio al bosque cerrado. “Los campos tienden a desaparecer naturalmente en algunas decenas de siglos, en respuesta al clima actual”, dice Pessenda. Ese encogimiento, añade, se aceleró en los últimos años debido al avance del cultivo de la soja: “Por suerte llegamos dos a tres años antes del cultivo del plantío y recuperamos las señales isotópicas de la vegetación original en los suelos de la región”.

El proyecto
Reconstrucción de la vegetación y clima desde el Holoceno medio en Brasil (nº 07/03615-5); Modalidad Línea regular a proyecto de investigación; Coordinador Luiz Carlos Ruiz Pessenda – Cena-USP; Inversión R$ 358.356,65 (FAPESP)

Artículo científico
PESSENDA, L.C.R. et al. The evolution of a tropical rainforest/grassland mosaic in southeastern Brazil since 28,000 14C yr BP based on carbon isotopes and pollen records. Cuaternary Research. v. 71, p. 437-452. 2009.

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