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Medicina

Ejercicios contra la apnea

Una terapia alternativa que reduce en 60% los síntomas por trastornos respiratorios del sueño

WIKIMEDIA COMMONSUn tratamiento poco convencional puede ayudar a buena parte de los afectados por el denominado síndrome de apnea obstructiva del sueño a dormir mejor: realizar diariamente una serie de ejercicios físicos para fortalecer la musculatura de la garganta, alrededor de la lengua, del velo palatino (la parte posterior de la bóveda del paladar) y de las paredes laterales de la faringe. El nuevo abordaje, probado durante tres meses en 31 pacientes del Laboratorio del Sueño, en el Instituto del Corazón (InCor) de São Paulo que sufrían de un grado moderado de apnea, redujo en alrededor de un 60% los síntomas de ese frecuente problema de salud, caracterizado por breves interrupciones de la respiración durante el sueño que hacen que la persona despierte momentáneamente aun sin darse cuenta. Un individuo recibe el diagnóstico de apnea moderada cuando presenta entre 15 y 30 eventos de falta de aire por hora de sueño. Los casos leves presentan menos de 15 episodios por hora y los graves, más de 30.

La expresiva reducción de la cantidads de episodios de falta de aire es el principal dato que demuestra los beneficios de este tratamiento alternativo. Antes de participar en el estudio, los pacientes presentaban, en promedio, 22,4 eventos de apnea por hora durante la noche. Finalizado el experimento, disminuyeron hasta 13,7 interrupciones por hora. También mejoraron otros parámetros relacionados con la calidad del sueño.

La intensidad y la frecuencia del ronquido, frecuentemente asociado con la apnea, decrecieron. La somnolencia diurna retrocedió. La circunferencia promedio del cuello de los voluntarios del estudio se retrotrajo alrededor de 1 centímetro, abriendo de ese modo más espacio para que el aire ingrese y circule por el sistema respiratorio. “Probablemente, los ejercicios también beneficien a quienes padecen apnea leve”, explica el neumonólogo Geraldo Lorenzi Filho, coordinador del trabajo científico, cuyas principales conclusiones fueron publicadas en un artículo en la edición de mayo de este año del American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine. Pero en los casos más graves, el tratamiento alternativo no dará resultado y los afectados deberán continuar utilizando el CPAP, un aparato portátil que regulariza la respiración durante el sueño.

WIKIMEDIA COMMONSLa idea de experimentar con ejercicios en la zona de la garganta para combatir la apnea fue idea de la fonoaudióloga Katia Guimarães, también autora del estudio científico, quien dedicó al tema su tesis doctoral, defendida en el InCor durante el año pasado. Hace unos diez años, cuando trabajaba en Botucatúi, en la Universidad Estadual Paulista (Unesp), ella realizó estudios con cadáveres y verificó que la sensación de tener una “bola” en la garganta, relatada por muchos pacientes con apnea, guardaba relación con alteraciones anatómicas en la región bucofaríngea. Luego constató que el movimiento constante de ciertos órganos de la boca podría alterar la musculatura de esa zona y tornarse benéfico. “Pensé que, mediante ejercicios ejecutados durante el período de vigilia, podríamos mejorar el tono de la musculatura de las vías aéreas superiores y disminuir la apnea”, dice la fonoaudióloga.

La estrategia parecía poco ortodoxa, pero cobró impulso en 2005 cuando el British Medical Journal publicó un artículo muy interesante respecto de la apnea. En ese trabajo investigadores suizos mostraban que tocar un instrumento de viento originario de los aborígenes australianos, el didjeridoo, que se asemeja una trompeta, disminuía los síntomas de la apnea. La relación entre ambos abordajes resulta clara para los investigadores. “Ese instrumento parece ejercitar los mismos músculos que la terapia probada en el InCor”, comenta Lorenzi Filho.

Aunque los primeros resultados de los estudios sobre el empleo de ejercicios bucales contra la apnea sean prometedores, la nueva terapia todavía permanece con el status de experimental y no debe practicarse sin la ayuda de una fonoaudióloga  y bajo supervisión medica. Eso es así, por que la ejecución de movimientos erróneos no producirá los mismos efectos obtenidos en el trabajo científico. Y existen diferentes tipos de ejercicios que pueden realizarse, involucrando la lengua, el velo palatino, las mejillas, algunas veces con la ayuda de un cepillo de dientes o de un dedo.

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