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COOPERACIÓN

Asociaciones de amplio espectro

La FAPESP y la compañía minera Vale celebran acuerdo para invertir 40 millones de reales en proyectos en diversos campos del conocimiento

MARCOS GARUTILa FAPESP y Vale S.A. celebraron un acuerdo de cooperación para implicar a la comunidad científica del estado de São Paulo en temas de investigación de interés de la mayor empresa privada del país y segunda compañía minera a nivel mundial. En los próximos cuatro años se invertirán 40 millones de reales – la mitad proveniente de la FAPESP y la otra de Vale – en proyectos capaces de contribuir al avance del conocimiento en las áreas de minería, procesos ferrosos para siderurgia, energía, ecoeficiencia y biodiversidad, que simultáneamente contemplen la aplicación del conocimiento en el desarrollo tecnológico. El acuerdo se suscribió el día 23 de diciembre, en el marco de una ceremonia realizada en la sede de la FAPESP en São Paulo, que contó con la participación del vicegobernador paulista, Alberto Goldman, el presidente de Vale, Roger Agnelli, el presidente de la FAPESP, Celso Lafer, el director del Instituto Tecnológico Vale (ITV), Luiz Eugênio Mello, y el director científico da FAPESP, Carlos Henrique de Brito Cruz.

“Con la movilización de los investigadores de las instituciones paulistas apuntamos al desarrollo de tecnologías y procesos capaces de cambiar paradigmas dentro de Vale”, dice Luiz Eugênio Mello, director del ITV, que es el brazo de investigación de la minera. “No se trata de obtener únicamente mejoras en cantidad o meramente puntuales, ya que para eso seguiremos invirtiendo en investigación propia y en asociación con universidades y investigadores”. Según Mello, en 2008 se invirtieron 38 millones de dólares en convenios destinados a desarrollar proyectos de interés de la empresa. “Mantenemos asociaciones con la Universidad de São Paulo en el área de logística, con la Federal de Minas Gerais en hidrometalurgia y con la Federal de Ouro Preto en minería”, dice.

En 2008, Vale destinó 1.130 millones de dólares a investigación y desarrollo (I&D), con lo cual se ubicó en el 101° lugar en el ranking mundial de las mil empresas de capital abierto que más gastan en I&D, escalafón dado a conocer por la consultora Booz & Company. Sus plantillas cuentan con unos 500 investigadores en Brasil y en el exterior, y la mitad de ellos son doctores. En 2008 facturó 38.500 millones de dólares.

Según Mello, el convenio con la FAPESP se justifica debido al tamaño de la comunidad científica de São Paulo, que es la más grande del país y responde por el 51% del volumen de artículos publicados en revistas internacionales indexadas, y por la experiencia de la Fundación en la colaboración con empresas: un ejemplo es la creación del Programa de Investigación en Asociación para la Innovación Tecnológica (Pite), en 1995. De acuerdo con Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP, los temas contemplados en el acuerdo de cooperación, algunos bastante abarcadores, reflejan la complejidad de las actividades de Vale y los retos que la compañía afronta. “Esta amplitud abre múltiples oportunidades en diversas áreas del conocimiento”, dice. Según Brito Cruz, el acuerdo de cooperación constituye una oportunidad más que la FAPESP le ofrece a la comunidad de investigación del estado de São Paulo para participar en lo que hace a temas de investigación relevantes para una gran empresa y para la sociedad brasileña. “La FAPESP invierte históricamente en la formación de recursos humanos y en el apoyo a la investigación académica en todas las áreas del conocimiento, y al mismo tiempo, considera importante fomentar la investigación en proyectos que exploren las posibilidades de interacción entre las universidades y las empresas”, dice, en referencia a los recientes acuerdos de cooperación celebrados con compañías tales como Microsoft, Dedini, Braskem y Sabesp, entre otras. En 2008, el 9% de las inversiones de la Fundación se destinó al fomento de la investigación volcada a aplicaciones, de un total de 57,4 millones de reales. La formación de recursos humanos respondió por un 35% y el apoyo a la investigación académica, por un 56%.

Sensoriamiento remoto
El acuerdo entre la FAPESP y Vale contempla una extensa lista de temas de investigación. En el campo de la minería, el interés abarca, por citar tan sólo dos ejemplos, la búsqueda de métodos de prospección mineral mediante sensoriamiento remoto y estudios sobre la formación geológica de cavernas y sobre las especies que las habitan. En el campo de la energía, se apunta hacia frentes que van desde el desarrollo nuevas rutas de obtención de biocombustibles mediante algas y residuos selváticos – un área en que Vale no tiene aptitud –, hasta el estudio de modelos capaces de mejorar la eficiencia de la generación hidroeléctrica, entre otros. Existe también interés en invertir en investigaciones en el campo de la ecoeficiencia y la biodiversidad, con el fin de acelerar la recuperación de ambientes degradados o mitigar los daños ambientales de las actividades de la empresa, además de perfeccionar el uso de recursos hídricos e identificar materiales sostenibles para su uso en construcciones cercanas a las minas. Otra línea de investigación es la de productos ferrosos para la siderurgia, que contempla el perfeccionamiento de los procesos de obtención de la materia prima, el desarrollo de nuevos productos o el modelado matemático de todas las etapas del beneficiado de los minerales, a fin de perfeccionar su eficiencia, entre otros. “Algunas de estas áreas, como la búsqueda de nuevas rutas de biocombustibles y la contabilidad ambiental, son nuevas para Vale”, dice Luiz Eugênio Mello. “Otras, como la mejora de la eficiencia energética y la biodiversidad, ya eran objeto de asociaciones con  investigadores. Y también hay áreas como la de geotecnia, en la cual contamos con investigación propia, pero consideramos que una mirada externa puede ser benéfica”, sigue.

MARCOS GARUTILa iniciativa es el resultado de una nueva estrategia de Vale en lo que hace a investigación y desarrollo. Si bien en sus albores la empresa tuvo una activa dirección de tecnología, a partir de los años 1990 las actividades de investigación se propagaron por las diversas unidades de negocios, incluso en otros países como Canadá, con la adquisición de competidoras extranjeras. “Un efecto colateral de este modelo es que las unidades de negocios no tenían otorgamiento para promover acciones más vastas. Y la relación con el medio académico era incipiente”, afirma Mello. Este modelo fue revisado el año pasado, con la creación del Instituto Tecnológico Vale (ITV), concebido para coordinar las acciones de ciencia y tecnología de la empresa, y la invitación para que Mello, profesor de fisiología de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), asumiera su comando.

Hace dos años, Mello, que era entonces prorrector de Investigación de la Unifesp, fue a la sede de Vale a formalizar una propuesta de asociación para la formación de ingenieros. Al final de su exposición, lo invitaron a trabajar en la empresa. “No tenía ni idea de que se trataba de una reunión de reclutamiento”, dice Mello, cuyo currículum profesional registra, entre diversas actividades, el cargo de coordinador adjunto de la dirección científica de la FAPESP entre 2003 y 2006. “Ahora hemos estructurado una governanza tecnológica matricial que coordina todas las acciones involucrando al medio académico”, afirma.

Becas
El ITV otorgó 86 becas a alumnos de maestría y doctorado de Pará que investigan temas de interés directo de Vale, tales como minería, energía y biodiversidad. El instituto contará con tres centros de investigación, cada uno con  una aptitud específica. El de Minas Gerais se erigirá en Ouro Preto y se especializará en temas de minería. La unidad de Pará estará en Belém y priorizará las investigaciones en desarrollo sostenible. La de São Paulo se volcará a las innovaciones en energía, teniendo como uno de los principales socios al centro tecnológico de la empresa Vale Soluções em Energia, de São José de los Campos. “En gran medida, el crecimiento de Vale no se debió únicamente a su excelencia en gestión, sino a las inversiones en tecnología. Si el puerto de Tubarão es considerado el más eficiente del país, cabe remarcar que hubo muchas investigaciones en el campo de los análisis computacionales y matemáticos que dieron base a esa capacidad”, afirma, en referencia al puerto privado de Vitoria (Esírito Santo) operado por Vale.

La compañía también está celebrando acuerdos de cooperación en moldes similares al sellado con la FAPESP con otras dos fundaciones estaduales de apoyo a la investigación: la de Minas Gerais (Fapemig) y la de Pará (Fapespa). “Son dos estados en donde Vale tiene una actuación importante en sus actividades productivas”, explica Mello. La Fapemig invertirá 20 millones de reales y la Fapespa 8 millones para una contrapartida de Vale que es de 20 millones de reales en Minas Gerais y de 32 millones en Pará. Sumando el total de inversiones con las tres fundaciones, la inversión asciende a 120 millones de reales. Para el presidente de la Fapemig, Mario Neto Borges, esta asociación incentiva la articulación entre tres nexos – la empresa privada, el medio académico y el gobierno – que históricamente tienen deficiencias de comunicación. “Estamos rompiendo paradigmas. El peso del nombre de Vale abre puertas para que otras empresas se interesen en hacer asociaciones”, cree.

Según Mello, tendrá más chances de ser contemplado aquel proyecto que proponga el desarrollo de investigaciones en redes interestaduales, es decir, una universidad de Pará en asociación con una de Minas Gerais o de São Paulo y viceversa. “Uno de nuestros principales objetivos es promover el intercambio de experiencias y de conocimiento, recursos e infraestructura entre las instituciones”, explica. Asociaciones con la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) y con  el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) también se encuentran en estudio en el marco de esta nueva estrategia. “Nuestro objetivo al expandir nuestras inversiones en investigación es hacer que Vale, en un horizonte de algunos años, opere con impacto ambiental y costos energéticos cada vez menores, y recurra a nuevas tecnologías para prevenir cada vez más la degradación y disminuir el problema desde su nacimiento, recuperando rápidamente áreas degradadas. Y por supuesto, procuramos obtener nuevos métodos de prospección mineral”, concluye Mello.

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