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Tecnociencia

Arquitectas de la selva

CHRISTIAN ZIEGLERUna densa hilera de hormigas cortadoras sube y baja por el tronco de un árbol y forma un camino en el suelo que va hasta la entrada del hormiguero. Entre hojas, flores, pedazos de frutos y semillas, las que vuelven al nido llevan sobre el lomo cargas muchas veces bastante mayores que su propio cuerpo y en un día pueden llegar a pelar una planta. Un estudio coordinado por Inara Leal, de la Universidad Federal de Pernambuco, fue más allá de las plantas saqueadas y analizó el efecto de las hormigas cortadoras en la estructura de la selva (Oecologia). El grupo de investigadores verificó que las cortadoras se encuentran entre los pocos organismos beneficiados cuando ciertas áreas de Bosque Atlántico se transforman en fragmentos aislados. En dichas áreas, las hormigas abren grandes claros sobre los nidos, lo que permite que el doble de luz llegue al suelo en comparación con áreas más alejadas de los nidos. Al cabo de un año, el equipo detectó que pocas especies de plantas características de bosques maduros logran germinar y sobrevivir con más luz. Lejos de la acción devastadora de las hormigas, la densidad de plantas jóvenes es casi tres veces mayor, con el doble de la riqueza en cantidad de especies y con más especies tolerantes a la sombra. Las cortadoras impiden la regeneración y la maduración de la selva.

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