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Ecología

El amigo escondido de los perezosos

Pelo de mamífero alberga un tipo de alga verde que vive en simbiosis y no existe en ningún otro lugar en la naturaleza

© STEFAN LAUBE / WIKIMEDIA COMMONS E UNIVERSIDADE DE HELSINQUENo es secreto para los biólogos que el tono marrón verdoso de los gruesos pelos de los perezosos se debe a la presencia de organismos clorofilados. Algas verdes y cianobacterias (algas azules) escondidas en el pelaje ayudan a estos lentos mamíferos que viven trepados a los árboles a camuflarse en bosque y despistar a sus predadores. Pero los investigadores no imaginaban que esa parte del cuerpo de los perezosos pudiese albergar un miniecosistema tan variado. Un estudio filogenético realizado con muestras de pelaje de 71 ejemplares pertenecientes a las seis especies de perezosos existentes encontró material molecular proveniente de 72 grupos distintos de organismo: desde arañas, mariposas, escarabajos y cucarachas hasta una gran cantidad de microbios. “Había seres que eran productores (algas), consumidores (protozoarios) y descompositores (hongos) de alimentos”, afirma el ecólogo Adriano Chiarello, de la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais (PUC-MG), uno de los autores del trabajo, publicado el 30 de marzo de este año en la revista BMC Evolutionary Biology. “Eso no era esperado”. Otra información interesante fue la gran incidencia de un grupo de algas verdes del género Trichophilus, detectadas en el pelaje de un 73% de los perezosos analizados, independientemente de su origen geográfico.

Este dato refuerza la idea de que existe realmente una antigua relación de simbiosis entre los perezosos y las algas. Este tipo de mamífero vive únicamente en los bosques tropicales de Centro y Sudamérica, y los animales analizados en el marco de este trabajo provenían de cuatro países: Brasil, Guayana Francesa, Costa Rica y Panamá. Los investigadores creen que una especie de alga verde, la Trichophilus welckeri, descubierta hace más de un siglo y medio, está presente en la naturaleza únicamente en los pelos de los perezosos. “Esa alga fue descrita en 1841 en muestras del pelaje de estos animales y nunca más fue documentada en otros hábitats”, comenta la finlandesa Milla Suutari, de la Universidad de Helsinque, otra autora del estudio. “Es probable que no esté presente en ningún otro ambiente”. Si esta hipótesis estuviera correcta, se trataría de un alga que acabó por desarrollarse paralelamente a la historia evolutiva de esos solitarios escaladores de árboles, tal vez estableciendo una estrecha relación con su hospedador por excelencia.

Fuente de nutrientes
El pelaje de los perezosos parece ser efectivamente un buen medio de cultivo de algas. Tiene estrías y fisuras, y a diferencia del pelo de otros mamíferos, absorbe agua. Además de suministrarles un despiste cromático a los mamíferos, las algas pueden significar una pequeña fuente extra de nutrientes, que serían absorbidos vía difusión por la piel de los perezosos. Otras hipótesis aún no comprobadas corresponden a propuestas tendientes a explicar esta estrecha ligazón entre algas y perezosos. Las algas podrían por ejemplo producir sustancias que dejarían los pelos con la textura más apropiada para el crecimiento de bacterias benéficas. O también para producir ciertos tipos de aminoácidos que absorberían los rayos ultravioleta, es decir, harían las veces de un protector solar de los perezosos. Las algas del género Trichophilus se perpetúan entre los perezosos pasando probablemente de las madres a sus crías cuando estos cumplen algunas semanas de vida, según sugiere el estudio. Entre los 19 animales que no albergaban a esas algas, siete eran bebés. Quizá en el momento en que las muestras de pelo fueron recogidas para el estudio, esas tiernas crías aún no habían tenido tiempo como para tener contacto suficiente con las madres y hacerles lugar a las amigas verdes.

Los perezosos se dividen en dos géneros: el Bradypus, en el que se agrupan los llamados perezosos de tres dedos, con cuatro especies (B. tridactylus, B. torcuatus, B. variegatus y B. pygmaeus); y el Choloepus, los perezosos de dos dedos, con  dos especies (C. didactylus y C. hoffmanni). La presencia de las algas verdes también parece seguir ese patrón, dado que las especies de Trichophilus identificadas en un género son aparentemente distintas que las halladas en el otro. Con excepción de la B. pygmaeus, existente únicamente en una isla de Panamá, las otras cinco especies existen en Brasil. Una de éstas, la B. torcuatus, popularmente conocida como perezoso de collar, amenazada de extinción, solamente existe en el Bosque Atlántico brasileño. Por ser un animal exclusivo de los bosques nacionales, el perezoso de collar fue el único representante brasileño en el estudio sobre algas que viven en el pelaje de ese mamífero. Aunque hayan sido identificados varios tipos de algas terrestres en el pelo de la B. torcuatus, no se hallaron ejemplares del género Trichophilus. También en la C. didactylus no se hallaron algas de este género. Pero como había muestras de pelos tan sólo de dos ejemplares de esa especie, no fue posible efectuar un análisis más definitivo en ese caso. “Ahora querríamos estudiar la presencia de algas en perezosos comunes (B. variegatus), de amplia distribución en Brasil incluso en el Bosque Atlántico y buena parte de la Amazonia brasileña”, dice Chiarello.

Artículo científico
SUUTARI. M. et al. Molecular evidence for a diverse green algal community growing in the hair of sloths and a specific asociation with Trichophilus welckeri (Chlorophyta, Ulvophyceae). BMC Evolutionary Biology. publicado on-line en 30 may. 2010.

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