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Energía

Una fábrica multieléctrica

Itaipú Binacional produce vehículos eléctricos en asociación con Fiat y con empresas suizas

ITAIPU BINACIONALEl primer coche eléctrico desarrollado en Brasil por una fábrica de vehículos surgió en 1974. Era el prototipo Itaipu E-150 para dos plazas, de Gurgel, una empresa con sede en Rio Claro, interior paulista, liderada por el ingeniero João Augusto do Amaral Gurgel. Después, en 1981, la firma presentó el Itaipu E-400, y posteriormente el E-500, una plataforma multiuso para camioneta y furgón que vendió unas pocas decenas de unidades y no tuvo éxito debido a problemas con las baterías recargables que tenían muy poco tiempo de vida útil. El nombre Itaipu era un homenaje a la mayor central hidroeléctrica del país, que tiene el mismo nombre, y está instalada en el río Paraná, en la frontera con Paraguay. Ahora es allí que están desarrollándose coches eléctricos, en el marco de una asociación entre Itaipú Binacional, la hidroeléctrica suiza Kraftwerk Oberhasli (KWO) y Fiat. “Hemos montado 45 vehículos, entre automóviles, camiones de pequeño porte y un miniómnibus”, dice Celso Novais, coordinador general brasileño del Proyecto Vehículo Eléctrico de Itaipú. “Comenzamos con una asociación en 2005 para la cooperación técnica en el área de producción de energía hidroeléctrica, y KWO nos propuso la realización de un proyecto de investigación y desarrollo para la producción de vehículos eléctricos partiendo de la tecnología existente en Suiza”, dice Novais. Las baterías son de la empresa Mes-Dea y el principal elemento de ese dispositivo es el cloruro de sodio, sumado al níquel. “Son baterías que brindan una mejor factibilidad operativa en los países tropicales, pues utilizan una materia prima abundante y de fácil reciclaje”.

Los automóviles son del modelo Palio Weekend y fueron montados en el Centro de Investigación, Desarrollo y Montaje de Vehículos Eléctricos de Itaipú. No poseen motor de combustión ni caja de cambios, y los principales componentes agregados fueron la batería de sodio de 160 kilos, los módulos de control y un motor eléctrico especial para impulsar al coche, además de un tomacorriente para la recarga de la batería en lugar de la tradicional tapa de combustible y un indicador de la carga de electricidad en el tablero. Los vehículos se encuentran en etapa de ensayos y en el futuro podrán formar parte de la línea de producción de Fiat. “El problema del vehículo eléctrico es su costo, dos veces y media el valor del automóvil convencional pues las baterías representan el 50% del valor total del coche”, dice Novais. Por eso, Itaipú ha iniciado tratativas con la propia KWO y otras empresas para hacer factible el desarrollo de baterías en el país, una alternativa más barata y competitiva. Con relación al costo del kilómetro rodado, Novais afirma que es menor: alrededor de cuatro veces menos que la gasolina. Para las compañías de energía, la diferencia es mayor porque emplean la propia materia prima.

La autonomía de los vehículos de Itaipú es de 120 kilómetros. El tiempo de recarga cuando la batería está totalmente descargada es de ocho horas con el coche enchufado en un tomacorriente de 220 voltios. “En el mundo, diariamente, el 90% de los automóviles pasan alrededor de 12 horas parados en sus garajes”, dice Novais. Él realizó un estudio de impacto del uso de vehículos eléctricos con relación a la producción energética del país. “Suponiendo que todos los coches fabricados en 2008 en Brasil (3 millones) fuesen eléctricos, tendríamos un aumento del consumo de un 3,2% con relación al total de energía consumido ese año”. En un escenario más cercano a la realidad, pero aun así optimista, según Novais, si un 10% de la producción de coches correspondiese a vehículos eléctricos, el aumento en el consumo sería de tan sólo un 0,32%. En ese caso, dicho aumento podría compensarse con el uso de LED’s en la iluminación pública en lugar de lámparas convencionales, por ejemplo.

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