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Tapa

La ciencia comprendida

Una serie de libros ofrece temas científicos en un lenguaje atractivo a una nueva generación de lectores brasileños

DANIEL BUENOEl mercado brasileño de libros de divulgación científica, aquéllos que apuntan a traducir temas de ciencia en un lenguaje destinado a legos, ha cobrado un vigor inédito en Brasil durante la última década. La llegada de colecciones de ese género, publicadas por editoriales universitarias y comerciales, ha venido avivando el gusto de lectores ante una camada de obras que va de la astronomía y la biología a las matemáticas, y también privilegia temas emergentes, tales como los cambios climáticos, las células madre y la neurociencia. “De las modalidades de divulgación científica, la de los libros es la que permite un abordaje más denso y profundo”, dice el físico Marcelo Knobel, prorrector de Grado de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y responsable de la edición de una nueva colección de divulgación científica de la editora de dicha universidad, llamada Medio de Cultivo [‘Meio de Cultura’].

De las seis obras publicadas hasta ahora por la Unicamp, cinco son traducciones de originales extranjeros, pero hubo la preocupación de seleccionar autores ubicados fuera del eje anglosajón, que es el más explotado por las grandes editoriales. Uno de los libros es Diez teorías que conmovieron al mundo, de los argentinos Leonardo Moledo, director del Planetario de Buenos Aires, y Esteban Magnani, profesor de periodismo científico. Narra momentos cruciales de la producción del conocimiento, del heliocentrismo de Nicolás Copérnico a la relatividad de Einstein, mostrando de qué modo el genio de los grandes científicos se apoyó en un proceso de construcción colectiva en el que la mayoría de las piezas del rompecabezas fue reunida mediante ensayo y error, gracias a innumerables investigadores que no siempre entraron en la historia. “La divulgación científica es la continuación de las ciencias por otros medios”, suele decir Moledo. Otra obra de la colección, A extinción dos tecnossauros, del italiano Nicola Nosengo, tiene una ambición similar, pero aborda las transformaciones tecnológicas y de sus éxitos y fracasos, explorando la trayectoria de ingenios prometedores que naufragaron en la prueba del mercado o que, luego de ser esenciales en la vida de las personas durante mucho tiempo, cayeron en la obsolescencia y se convirtieron en piezas de museo. “Lo esencial en esta colección es que sean libros bien escritos y de lectura agradable”, dice Marcelo Knobel.

La editorial Vieira & Lent, de Río de Janeiro, fue fundada en 2002 y tiene como plato principal la divulgación científica, aunque también publica obras en las áreas de educación y ciencias humanas. Su catálogo reúne 70 títulos y el mayor éxito es O cérebro nosso de cada dia, con 30 mil ejemplares vendidos –un número respetable para el nivel editorial del país–, escrito por Suzana Herculano-Houzel, neurocientífica del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). El dueño de la editorial, el neurocientífico Roberto Lent ganó recientemente la 30ª edición del Premio José Reis de Divulgación Científica, concedido por el CNPq. Antes de crear la editorial Vieira & Lent, él ya contaba con un  extenso currículo de contribuciones a la popularización de la ciencia; escribe una  columna en la revista Ciência Hoje, que ayudó a fundar, y es autor de varios libros de divulgación científica para adultos y niños. “Los descubrimientos de la ciencia y las nuevas tecnologías despiertan el interés de la gente y constituyen una fuente de temas que no se agota jamás”, dice Lent, subrayando que su editorial, aunque está bien establecida en el mercado, no es un emprendimiento de gran rentabilidad. “Logramos mantenernos y publicar nuevas obras. Tal vez sea más fácil para otras editoriales, que trabajan con muchas obras de divulgación traducidas. Pero para nosotros, que privilegiamos a los autores nacionales, es complicado, pues cuesta mucho más caro”, afirma.

Cotidiano
Lo cierto es que el desempeño del mercado brasileño se encuentra aún a años luz del de los países desarrollados como Estados Unidos y el Reino Unido, en los cuales los grandes científicos, como el astrofísico Stephen Hawking, el zoólogo Richard Dawkins y el biólogo Stephen Jay Gould tuvieron un éxito resonante en sus carreras de divulgadores, vendiendo millones de libros en todo el mundo. El mercado brasileño también es tímido si se lo compara con el de la vecina Argentina, en donde se publicó una colección de 32 títulos de divulgación científica llamada Ciencia que ladra, dedicada a explorar la ciencia escondida en el cotidiano, con un tiraje de más de un millón de libros. El buque insignia lo constituyen cuatro obras sobre matemática, de autoría del periodista y profesor Adrián Paenza que, juntas, han vendido 500 mil ejemplares. “La escuela de divulgación científica anglosajona nos enseñó que es posible leer libros sobre temas científicos apasionadamente, como si fuesen novelas”, declaró al diario Clarín el biólogo argentino Diego Golombek, docente de la Universidad Nacional de Quilmes y organizador de la colección. “Lo fundamental es sorprender a los lectores, ayudarlos a entender un fenómeno de la naturaleza en una lectura placentera”, afirma. En Brasil, tres títulos de la colección Ciencia que ladra han sido publicados por editorial Civilização Brasileira, uno de los sellos del grupo Record, pero aún no han alcanzado grandes ventas. Con la experiencia de quien se graduó en Argentina y se radicó en Brasil hace varias décadas, el neurocientífico Iván Izquierdo, investigador de la PUC de Río Grande do Sul, define la diferencia entre ambos países. “Argentina tiene una tradición cultural de 200 años y Brasil tiene la mitad de eso. Incluso la lengua portuguesa tardó en afirmarse como patrón nacional, pues la referencia de la elite era el francés. La esclavitud y el hecho de que el país se convirtió en una monarquía tienen que ver con eso”, dice Izquierdo, quien tiene una experiencia exitosa en el mercado de divulgación científica. El libro A arte de esquecer – Cérebro, memória e esquecimento [El arte de olvidar] (Vieira & Lent), que narra en un lenguaje simple las investigaciones del neurocientífico sobre los mecanismos de la memoria, contará con una segunda edición actualizada y será publicado en español por una editorial mexicana. “El título del libro instiga a los lectores y fue una buena sorpresa la receptividad que tuvo”, afirma Izquierdo.

DANIEL BUENOSi en Brasil el mercado editorial de divulgación científica recién ahora está saliendo de la infancia, no es trivial el hecho de que despunte en el país un robusto conjunto de títulos publicados que no existía hasta finales de los años 1990. La comprensión de temas científicos estimula el pensamiento crítico y es considerada un requisito previo para la democratización de la información y para sembrar vocaciones en carreras académicas y tecnológicas. “Hay que despertar cada vez más la curiosidad de los niños y de los jóvenes sobre temas científicos, si queremos seguir produciendo ciencia”, dice Shoshana Signer, ingeniera civil y fundadora de Oficina de Textos, editorial de libros académicos que desde 2004 publica la serie Inventando el futuro, una colección de divulgación científica sobre temas de frontera, tales como nanotecnología, energía, radicales libres, ADN y Amazonia. “Pese al retorno de ventas discreto, veo que es una  misión social de la editorial enfrentar este problema. Sin una percepción de los ciudadanos sobre temas científicos, se hace difícil enfrentar los cuellos de botella de la formación de recursos humanos y los desafíos del desarrollo”, afirma.

La popularización de los libros de divulgación científica comenzó a mediados del siglo XIX, cuando éstos empezaron a editarse en países como Francia, Alemania e Inglaterra. Muchos científicos se acuerdan de algún autor de ese género que alimentó su curiosidad en la infancia y en la adolescencia, así como la divulgación científica desempeñó un rol en la opción profesional de médicos, ingenieros y técnicos. Einstein, por ejemplo, fue un ávido lector de los libros de Henri Poincaré, filósofo, físico y matemático que escribió diversos libros del área en los albores del siglo XX. El físico Cylon Gonçalves da Silva, profesor emérito de la Unicamp y autor del recién publicado De Sol a Sol, energia no século XXI, de Oficina de Textos, menciona la influencia de Fritz Kahn (1888-1968), un médico judío alemán autor de libros sobre astronomía y medicina, en especial sobre el cuerpo humano. “Yo era un  adolescente del interior de Río Grande do Sul y tenía una avidez enorme por información sobre ciencia y tecnología. Era la época del Sputnik y de la bomba atómica. Y Fritz Kahn me marcó bastante”, dice Cylon, quien además del libro de su  autoría, coordina los lanzamientos de la colección. “En la actualidad los temas también son fascinantes: la ingeniería genética, los cambios climáticos, la electrónica…”. Al escribir De Sol a Sol, Cylon apuntó a traducir los desafíos de la producción de energía en lenguaje lego. “El objetivo es mostrarle a los chicos de qué manera el tema de la energía es crucial, y la importancia de buscar fuentes sostenibles. Brasil es un país privilegiado, pues buena parte de su matriz energética está compuesta por fuentes renovables. Pero el control de la producción de energía es una cuestión fundamental. Sin él, la supervivencia de nuestra civilización está amenazada”, afirma. El capítulo inicial del libro, que narra la pesadilla de un mundo sin energía eléctrica, es presentado en forma de historieta. Pero la colección no abre concesiones al rigor científico. “Se exige que el lector tenga curiosidad sobre el tema e interés para entenderlo”, dice Cylon, quien en los años 1980 condujo la implantación del Laboratorio Nacional de Luz Sincrotrón, y en 2000, fue uno de los organizadores de la Conferencia Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, realizada al año siguiente. Actualmente es coordinador adjunto de la FAPESP para programas especiales.

Temas de frontera
Los libros de divulgación se prestan también para una misión más específica, que es la de esclarecer a la opinión pública acerca de temas científicos de frontera, y la trayectoria de una de las obras de la colección de Oficina de Textos es paradigmática en ese sentido. Se trata de O mundo nanométrico: a dimensão do novo século, escrito por Henrique Toma, docente del Instituto de Química de la USP y publicado en 2004. “Había una efervescencia de la nanotecnología en todo el mundo y poca gente comprendía la dimensión del tema, que congrega diversos campos de la ciencia al mismo tiempo”, afirma Toma. En principio, la obra tuvo éxito con otro público. “Circuló más entre empresarios y ejecutivos de empresas interesados en invertir en tecnología. Dicté muchas conferencias sobre nanotecnología en empresas, y el libro le ayudaba a ese público a entender de qué hablaba”, afirma Toma, quien participó en la organización de cinco ediciones de la Nanotech Expo, una feria de productos nanotecnológicos que se hizo en São Paulo entre 2003 y 2008. Recientemente, al recibir a una comisión de científicos iraníes en la Universidad de São Paulo, Toma comprendió el papel que el libro cumplió en aquel momento. “Me dijeron que en Irán el lanzamiento de cualquier proyecto en un área de frontera siempre va acompañado de una estrategia de divulgación científica, a los efectos de conquistar a la opinión pública. Como son temas nuevos, la tendencia natural es haya un rechazo, y es común que organizaciones no gubernamentales logren vencer la batalla de la opinión pública al difundir únicamente el potencial pernicioso de la ciencia, que siempre existe. Fue lo que sucedió con los transgénicos y con las células madre, para citar dos ejemplos”, afirma.

Cinco años después de su publicación, recién ahora, O mundo nanométrico ha empezado a convertirse en un éxito de ventas. Adoptado en escuelas, cuenta con una versión actualizada, que saldrá publicada también en español por iniciativa de una editorial mexicana. “Forma parte de un proceso natural. Tardó un tiempo hasta que el tema maduró y recién ahora ha sido comprendido por los docentes de la enseñanza media, que han empezado a darlo en clase”, explica. El descubrimiento ocurrió por casualidad. Un ex alumno de Toma, que se convirtió en profesor del colegio Bandeirantes, de São Paulo, leyó el libro y se lo mostró al coordinador de ciencias de la escuela. “Enseguida me invitaron a darles charlas a los profesores y también a los alumnos y lo adoptaron en clase. Varios colegios siguieron al Bandeirantes. El año pasado me invitaron a dar más de 40 charlas en escuelas de enseñanza media”, dice Toma, quien defiende la importancia de que los investigadores se aboquen a la tarea de escribir para el público lego. “Es lamentable que en la universidad el trabajo de divulgación científica no tenga ningún reconocimiento. Si logro obtener 100 citas de un artículo científico, la cantidad de personas que han leído el libro sobre nanotecnología es mucho mayor”, afirma.

DANIEL BUENOMentalismo
Una crítica común de editores y autores apunta que, pese a los avances recientes, faltan en las librerías brasileñas secciones específicas de libros de divulgación científica. Eso hace que los lectores tengan dificultades para reconocer el género y encontrar las obras. “La cuestión es que los libreros precisan darles un lugar destacado a los libros, y no es fácil”, afirma la neurocientífica y autora Suzana Herculano-Houzel. Según ella, es común hallar sus obras en la estantería de libros de ‘mentalismo’. “Hasta hoy no he entendido qué significa esa palabra”, afirma. Otro libro con buena trayectoria, A arte de esquecer, de Iván Izquierdo, suele estar en estantes de autoayuda, comenta el editor Roberto Lent. “Perdura prejuicio de los libreros de que son obras que no venden, por eso terminan yendo a parar como canal de difusión a las librerías universitarias de centros vinculados a la ciencia”, dice Lent. Para él, colabora con este problema el hecho de que existe una ideología que prevalece, que separa a la ciencia de la cultura en Brasil. “Es un problema de tradición cultural. Es raro ver en los suplementos de cultura de los periódicos que se hable de temas científicos, a no ser cuando se deslizan hacia la ética o la filosofía, como en el caso del aborto o el de las células madre. Es como si la ciencia fuera una cosa y la cultura otra, lo que no ocurre en otros países”, dice. Eso, según el editor, lleva a que obras de educación científica difícilmente queden contempladas en partidas públicas destinadas la compra de libros de bibliotecas, una fuente importante de ingresos para las pequeñas editoriales.

Pero, ¿cuáles son los ingredientes necesarios para lograr el éxito de un libro de divulgación científica en Brasil? En buena medida, la receta es la misma de un libro cualquiera. “Debe estar bien escrito y tiene que cautivar al lector. Un buen escritor es un buen escritor, independientemente del género”, dice Marcelo Knobel, de la Unicamp. “Yo escribo para que el público lego entienda y es increíble cómo los lectores se sienten gratificados cuando logran entender algo que les parecía inaccesible”, dice Suzana Herculano-Houzel. Su  libro más vendido, Fique bem con seu cérebro [Quede bien con su cerebro] (Sextante), es una obra de divulgación científica disfrazada de autoayuda. Al final de cada capítulo hay siempre un párrafo con consejos prácticos relacionados con el tema en cuestión, que enseñan por ejemplo a entrenar al cerebro y a mantener la memoria. “Es gratificante recibir mensajes de lectores que aplicaron las recomendaciones y obtuvieron algún beneficio”, dice.

Ciertas circunstancias ayudan, como la avidez de los lectores por determinados temas. El neurocientífico Sidarta Ribeiro, jefe de laboratorio del Instituto Internacional de Neurociencias  Edmond y Lily Safra, de la ciudad de Natal, atribuye a eso la receptividad del libro Maconha, cérebro e saúde [La marihuana, el cerebro y la salud] (Vieira & Lent), que escribió junto con el neurofisiólogo Renato Malcher-Lopes. “El interés por el tema es gigantesco y el fracaso de la guerra contra las drogas puso al tema a la orden del día”, dice Sidarta. Las cuestiones relacionadas con la neurociencia producen en general buenas ventas. La astronomía también: el astrofísico Marcelo Gleiser es actualmente el mayor best-seller nacional, con libros que abordan la física y la astronomía mediante una narrativa poblada de metáforas. El renombre del autor por supuesto que pesa bastante. Breve historia del tiempo, del astrofísico Stephen Hawking, fue un gigantesco éxito editorial. “Como se trata de un libro de comprensión difícil y que tuvo una muy mala traducción, la única explicación de su éxito es la historia de vida del autor, un investigador excepcional, víctima de una  enfermedad degenerativa”, dice Roberto Lent.

Matemática
Las grandes editoriales comerciales han empezado a invertir en el filón hace relativamente poco tiempo. La editorial Zahar tiene tres títulos de temas científicos entre sus diez libros más vendidos actualmente: El andar del borracho, de Leonard Mlodinow, una breve historia de la probabilidad y la estadística; La cuadratura del cuadrado y otras curiosidades matemáticas del gabinete del profesor Stewart [Almanaque das curiosidades matemáticas], de Ian Stewart; y Do big bang ao universo eterno, de Mário Novello. El grupo editorial Record, uno de los mayores del país, descubrió los libros de divulgación científica al final de los años 1990, cuando El enigma de Fermat [O último teorema de Fermat], de Simon Singh, sobre un gran enigma de la matemática, se convirtió en éxito: hasta ahora han sido 62 mil ejemplares vendidos. Ahora la editorial dispone de algunas decenas de títulos en campos tales como la matemática, la física y la biología, que responden por el 1% del catálogo. “De las grandes editoriales, fuimos la primera en reconocer ese mercado”, afirma Luciana Villas-Boas, directora editorial de Record. Según ella, los títulos más exitosos son los que abordan las dimensiones humanas de las grandes cuestiones científicas, como es el caso, por ejemplo, de Rivalidades produtivas [Acid tongues and tranquil dreamers, Lenguas viperinas y soñadores tranquilos], de Michael White, biógrafo de Darwin y Newton, que aborda exhaustivamente ocho disputas de la historia de la ciencia, como las que opusieron a Antoine Lavoisier y Joseph Priestley, Thomas Edison y Nikola Tesla, e Isaac Newton y Gottfried Leibniz. Otro best-seller es Criação imperfeita, del físico Marcelo Gleiser, que vendió 25 mil ejemplares. “No estamos seguros de quiénes constituyen ese público, pero parecería que está compuesto por estudiantes y profesionales liberales interesados en los temas científicos y en la buena lectura”. Para Luciana, se trata de un nicho que reúne todos los elementos como para crecer. “Apostaremos fuertemente a los buenos títulos de ese género”, afirma.

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