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Memoria

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Hace 130 años se creaba el Lazareto de Virolentos, actual Instituto de Infectología Emílio Ribas

ACERVO FAMÍLIA MUSATTIEl Hospital de Aislamiento en 1902ACERVO FAMÍLIA MUSATTI

Un lugar yermo, en uno de los puntos más altos de la capital paulista, fue el elegido por el Concejo Deliberante para aislar a los pacientes acometidos por la viruela durante la segunda mitad del siglo XIX. Ese sitio reunía diversas ventajas, según la visión de la época: quedaba cerca del cementerio y estaba alejado del centro, había pocas residencias en las inmediaciones y los vientos no solían soplar allí en dirección a la ciudad, que en ese entonces contaba con poco más de 40 mil habitantes. En 1880 se inauguró el Lazareto de Virolentos al lado del camino conocido como Estrada dos Pinheiros (actual avenida Rebouças), que se transformó en el Hospital de Aislamiento ocho años después, en el Hospital Emílio Ribas en 1932 y en el Instituto de Infectología Emílio Ribas en 1991. “Es una de las instituciones precursoras de São Paulo como metrópolis moderna, uno de los pilares de una ciudad en formación”, dice la investigadora Monica Musatti Crytrynowicz, coautora junto a Roney Crytrynowicz y Ananda Stücker del flamante libro Do Lazareto dos Variolosos ao Instituto de Infectologia Emílio Ribas – 130 anos de história da saúde pública no Brasil (de editorial Narrativa Um y la Gobernación del Estado de São Paulo, 192 páginas).

MUSEU DE SAÚDE PÚBLICA EMÍLIO RIBAS (MUSPER)Emílio RibasMUSEU DE SAÚDE PÚBLICA EMÍLIO RIBAS (MUSPER)

Aunque el terreno era del Concejo, la construcción fue solventada por la población paulistana por la vía de los donativos. El edificio del hospital fue construido en un único piso, de acuerdo con las teorías de la época sobre la transmisión de enfermedades. Existía una gran preocupación con la circulación del aire. El piso del lazareto era elevado con relación al suelo, con aberturas para la ventilación. El techo era alto y las ventanas grandes. En el techo, un ventilador renovaba el aire. Estos cuidados derivaban de la creencia en la contaminación por miasmas, emanaciones que propagarían las enfermedades. Estos descubrimientos, que resultaron en la microbiología, de Louis Pasteur, Robert Koch y Joseph Lister, aún estaban ocurriendo en Europa y poco se sabía de los mismos por acá.

Con la Constitución republicana de 1891, los estados pasaron a administrar la salud pública. Los nuevos poderes le permitieron al gobierno paulista crear al año siguiente el Servicio Sanitario, y nuevos órganos, tales como los laboratorios de Análisis Químicos, el Bacteriológico, el Farmacéutico y el Instituto Vacunogénico. En 1898, Emílio Ribas fue nombrado director del Servicio Sanitario, al cual le cabía la responsabilidad por el Hospital de Aislamiento, nuevo nombre del lazareto. Médico bien informado, lector atento de las novedades científicas, Ribas llevó adelante un experimento que dejó su impronta en las dependencias del hospital, en donde confirmó, junto a Adolfo Lutz y a otros voluntarios, la transmisión de la fiebre amarilla a través de los mosquitos (lea en Pesquisa FAPESP nº 157).

MUSEU DE SAÚDE PÚBLICA EMÍLIO RIBAS (MUSPER)El Pabellón de Observación, en 1894, que hacía la admisión de enfermosMUSEU DE SAÚDE PÚBLICA EMÍLIO RIBAS (MUSPER)

En el siglo XX, el cuerpo clínico creció para contemplar el incremento de la demanda. “El hospital siempre estuvo en la delantera en el combate contra las epidemias”, dice Arary da Cruz Tiriba, médico y profesor de medicina que empezó a trabajar en el Emílio Ribas a comienzos de los años 1950. A los 85 años, recuerda que la investigación realizada allí siempre fue de campo, cuando se investigaban brotes de enfermedades en todo el estado, y de enfermería. “Pero algunos entre nosotros hacían hincapié en publicar sus descubrimientos y conclusiones, como José Toledo Piza, quien realizó la primera descripción de la fiebre maculosa brasileña en 1932”.

Durante los últimos 40 años, el hospital se consolidó como referencia en la formación de conductas, la generación de conocimiento y la capacitación de expertos en infectología. Entre 1971 y 1975 tuvo un rol central en el enfrentamiento de la meningitis meningocócica. En 1974, el hospital llegó a tener 1.200 pacientes internados. A comienzos de los años 1980, la llegada del Sida hizo que el nosocomio cambiara, como así también la propia especialidad de enfermedades infecciosas, de acuerdo con David Uip, actual director del instituto. “Salimos de una especialidad de endemias, del trabajo de campo, hacia una especialidad de punta en la atención hospitalaria”, dijo en su testimonio para el libro conmemorativo.

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